La historia oficial dice que fueron los cañones y el valor de los defensores, pero hay un secreto geográfico que los libros de texto suelen pasar por alto en la derrota de Nelson en Tenerife. El Contralmirante Horacio Nelson no solo perdió un brazo en Santa Cruz de Tenerife; cometió un fallo de cálculo fatal al no saber leer la “muralla invisible” que protegía la isla en 1797.
Este enfoque técnico fue el protagonista de la charla-coloquio celebrada en el Real Club Náutico de Tenerife (RCNT), donde el geógrafo Constantino Criado y el historiador Agustín Guimerá desgranaron cómo la orografía y las condiciones atmosféricas de la capital condicionaron el desenlace de uno de los episodios bélicos más determinantes de Canarias.

La derrota de Nelson en Tenerife
“La orografía fue una muralla invisible” A diferencia de los relatos puramente militares, la conferencia analizó cómo la línea de costa, las corrientes traicioneras y la topografía del siglo XVIII jugaron en contra de la estrategia naval británica. Según Criado, Nelson se enfrentó a un terreno que sus hombres no supieron interpretar: “Para entender la derrota de Nelson, hay que mirar los barrancos y la fuerza de las corrientes en la costa de Santa Cruz”, explicó el geógrafo.
Por su parte, Agustín Guimerá subrayó que la ciencia geográfica aporta una precisión que los documentos escritos no alcanzan, confirmando que “la geografía manda en la guerra naval”. El acto, que contó con la presencia de autoridades como el General de División Alfonso Pardo, reafirmó al RCNT como un espacio clave para el debate intelectual y la preservación de la memoria histórica tinerfeña.







