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Jack Grealish: de la borrachera en Tenerife que le dio su fama a ser el futbolista inglés más caro de la historia

Costó 100 millones, leyenda del Aston Villa y famoso por sus borracheras, ya sea por Las Américas o tras alzarse campeón de la Champions League. Las calles nunca olvidarán al “borracho Jack Grealish”
Jack Grealish: de la borrachera en Tenerife que le dio su fama, a ser el futbolista inglés más caro de la historia
Jack Grealish: de la borrachera en Tenerife que le dio su fama, a ser el futbolista inglés más caro de la historia. | DA

Hay jugadores que construyen su leyenda a través de una carrera marcada de éxitos y por su historia de superación. Jack Grealish, en cambio, ha erigido la suya con anécdotas, escándalos y una resistencia al alcohol que ha dejado atónita a media Europa. Detrás del personaje, hay un futbolista que su camino a la gloria está unido a Tenerife. Una década después, el “príncipe de Birmingham” pelea por su última gran oportunidad en el fútbol de selecciones.

Junio de 2015. Un joven Jack Grealish, de apenas 19 años, acaba de vivir su primera temporada relevante en la disciplina del primer equipo del Aston Villa. Tras ello, el canterano se va de vacaciones a Tenerife con sus amigos. Lo que nadie esperaba es que su viaje a Canarias lo harían más famoso que cualquier actuación sobre el verde.

Una usuaria publicó en Twitter varias fotografías de un joven aparentemente inconsciente, tumbado en mitad de una calle de la zona de San Eugenio, en Adeje. La chica lo describió como completamente “paralítico” y aseguró inicialmente no saber quién era el sujeto tirado en el suelo; fue la avalancha de respuestas en redes sociales la que reveló la identidad del futbolista. Era nuestro protagonista, en un avanzado estado de emgriaguez.

Grealish intentó quitarle hierro al asunto: “estoy en el suelo, aparentemente”, comentó en la publicación. El Aston Villa emitió un comunicado confirmando que se reuniría con el jugador.

Era el mismo chico que semanas antes había llevado al Aston Villa a la final de la FA Cup, y que ahora desataba un escándalo por una fotografía cuanto menos llamativa. Dulce juventud. Eso sí, no era la primera vez ni sería la última que se le relacionaría con la noche.

Meses antes, su entrenador Tim Sherwood ya le había abroncado por fotografías inhalando óxido nitroso. Y pocos días después de Tenerife aparecería en Marbella, con una botella de vodka de seis litros bajo el brazo a plena luz del día. La prensa inglesa no tardó en compararlo con la leyenda Paul Gascoigne y su famosa “silla del dentista”.​​​​​​​​​​​​​​​​

Grealish se rehízo de su borrachera en el Sur de Tenerife. Creció en el Aston Villa hasta convirtirse en su capitán y en la pieza clave para devolverlos a la primera división del fútbol inglés tras años de inestabilidad.

Con el tiempo, se ganó a su afición, todo gracias a ese estilo tan característico, con los calcetines siempre bajados, que lo convirtieron en un icono y en uno de los jugadores más deseados de Europa. 

El chico de la borrachera en Tenerife se había hecho un hombre.​​​​​​​​​​​​​​​​

En agosto de 2021, el Manchester City rompió la banca. 100 millones de libras tenían la culpa de que Jack cambiase la industrial Birmingham por la no muy distinta ciudad de Manchester. De esta forma, se convirtió en el traspaso más caro de un jugador inglés en toda la historia del fútbol.

El peso de ese traspaso sería una de las mayores cargas de su carrera en el City.

Más de 24 horas celebrando una Champions 

En su segunda temporada, Grealish tocó la gloria con los dedos, al ser una de las piezas más importantes del esquema de Pep Guardiola que conquistó el triplete: Premier League, FA Cup y Champions League. La victoria ante el Inter de Milán en Estambul fue el culmen de una temporada histórica. Y entonces llegó la celebración que daría la vuelta al mundo. El bueno de Jack no había ganado su fama por irse a la cama temprano.

Aquella misma noche, Grealish fue captado todavía con la equipación puesta de partido a las seis de la mañana, cantando y celebrando sin parar junto a sus compañeros. Lo que vino después fue una maratón épica.

Después de la ceremonia de entrega del trofeo, los jugadores del City cogieron un jet privado hacia Ibiza para continuar la fiesta. Allí, el personal del hotel llegó a ofrecer una silla de ruedas a Grealish “para moverse más rápido por las instalaciones”. Tras pasar la madrugada, el grupo regresó en avión a Manchester a las diez de la mañana para el desfile en autobús junto a los aficionados por la ciudad. 

Durante el mismo, Grealish se encontraba en un avanzado estado de ebriedad: se le vio bebiendo vodka directamente de la botella y el propio Erling Haaland le vertió una botella de champán encima. 

El extremo inglés admitiría después que “no recordaba haber dormido en las 24 horas posteriores a ganar la Champions League”.

El mismo chico que hacía ocho años había aparecido inconsciente en una calle de Tenerife, era campeón de Europa. “Drunk Jack Grealish” (borracho Jack Grealish) se había convertido en una leyenda que internet había abrazado con afecto.

Sin embargo, la resaca del triplete fue dura.

Tras tocar la gloria, Grealish se fue convirtiendo en una sombra de lo que había sido. Las lesiones comenzaron a aparecer y comenzó a perder su lugar en el esquema de Guardiola. En las dos últimas temporadas en el City, apenas acumuló 19 partidos completos en la Premier League, con solo dos goles y cuatro asistencias. 

El 12 de agosto de 2025, Grealish fue cedido al Everton. Buscaba de esta forma reencontrarse con su mejor forma en un club histórico. La parte azul de Liverpool era el sitio idóneo: los Toffees se encontraban en plena reconstrucción y estrenando nuevo estadio.

La apuesta salió redonda. En su primer partido oficial de la historia del Hill Dickinson Stadium, el nuevo coliseo del Everton, Grealish fue decisivo: dio dos asistencias en la victoria por 2-0 ante el Brighton. Fue el primer asistente de la historia del estadio en un partido competitivo. Cuatro días después añadió dos asistencias más a su repertorio en una victoria ante el Wolverhampton, y en septiembre recibió el galardón al Mejor Jugador del Mes, el primero de su carrera.

Un boleto al Mundial

El seleccionador inglés, Thomas Tuchel, lleva meses construyendo su Inglaterra para el Mundial de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México. Y en esa construcción, Grealish ha estado, hasta ahora, fuera de sus planes.

Tuchel seleccionará a 26 jugadores para intentar coronarse campeones de la Copa Mundial, más de 60 años después del último título que los ingleses ganaron en su propio país. La realidad es que la competencia en las bandas es feroz. Aún con todo, algunas quinielas aún le dan opciones.

Jack todavía no ha dicho su última palabra, y peleará por un boleto a América.

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