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Juan Manuel sufre Parkinson y vive en un furgón en Lanzarote: “Mi única ayuda son los vecinos”

Juan Manuel Santana malvive en un vehículo en Puerto del Rosario sin recibir prestaciones económicas pese a su grave estado de salud
Juan Manuel sufre Parkinson y vive en un furgón en Lanzarote: "Mi única ayuda son los vecinos"

La vulnerabilidad extrema ha tomado rostro en Puerto del Rosario. Juan Manuel Santana, un hombre cuya vida dio un giro radical tras ser diagnosticado con la enfermedad de Parkinson, atraviesa hoy su momento más crítico. Desde hace un año y medio, su hogar no tiene cimientos, sino ruedas: vive en un furgón ante la falta de recursos y el aparente olvido de las instituciones.

La realidad diaria de Juan Manuel es una lucha constante contra su propio cuerpo. “Hay días en los que no me puedo mover de la cama“, confiesa con crudeza. El Parkinson, una patología neurodegenerativa que afecta drásticamente a la movilidad y la autonomía, no perdona. Sin embargo, en su caso, la rigidez muscular y los temblores se agravan por las condiciones de habitabilidad de un vehículo que no está preparado para atender las necesidades de un gran dependiente.

Sin ayudas públicas: el abandono institucional

A pesar de la gravedad de su estado de salud, Juan Manuel ha denunciado públicamente que no cuenta con el respaldo de la administración. Según sus propias declaraciones a Televisión Canaria, actualmente no recibe “ningún tipo de ayuda económica”. Esta carencia de ingresos convierte el acceso a una vivienda digna o a tratamientos especializados en una quimera.

“Cuando uno está enfermo debería recibir una ayuda”, lamenta Santana. Su caso pone de relieve las grietas del sistema de dependencia en las islas, donde la burocracia a menudo camina más lenta que el avance de las enfermedades crónicas. La falta de una prestación por discapacidad o un recurso alojativo de urgencia lo ha empujado a una situación de exclusión social severa.

La solidaridad vecinal: el único motor de supervivencia

En medio de la precariedad, la luz llega a través de la comunidad. Son los ciudadanos de la zona quienes se han convertido en el verdadero soporte vital de Juan Manuel. La red de solidaridad vecinal en Lanzarote ha evitado que la situación derive en una tragedia mayor.

“Llego y me encuentro con una bolsita con comida o una caja de fruta”, explica emocionado. Pequeños gestos que para él suponen la diferencia entre comer o no ese día. Estos vecinos no solo aportan alimentos, sino el calor humano que la administración, por ahora, le ha negado.

Desde Buenos Días Canarias, han desvelado que Servicios Sociales del Ayuntamiento de Puerto del Rosario, por el momento, no se ha pronunciado respecto a la situación de Juan Manuel.

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