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El ejército ruso se pudre por dentro: cómo la corrupción devora a sus propios soldados en las trincheras de Ucrania

Informes internacionales y denuncias filtradas revelan un sistema de extorsión masiva en las filas rusas: los oficiales venden la supervivencia a sus tropas, los cadáveres son explotados para vaciar cuentas bancarias y los soldados que se rebelan son ejecutados por sus propios compañeros. Una economía de guerra clandestina que corroe desde dentro la capacidad ofensiva del Kremlin
El ejército ruso se pudre por dentro: cómo la corrupción devora a sus propios soldados en las trincheras de Ucrania
El ejército ruso se pudre por dentro: cómo la corrupción devora a sus propios soldados en las trincheras de Ucrania. | EP

La invasión rusa de Ucrania ha engendrado una realidad paralela en las líneas de fuego: una economía corrupta de ‘dinero de sangre’ donde cada palmo de terreno y cada día de vida tiene un precio en rublos. Mientras el Kremlin reporta avances heroicos, la prensa internacional y los servicios de inteligencia han documentado un ecosistema caníbal en el que la oficialidad rusa se lucra con la desesperación de sus subordinados, transformando el mando militar en una vasta red de recaudación de capitales.

Con bajas estimadas que superan ya el millón doscientas mil efectivos entre muertos y heridos, el instinto de supervivencia ha disparado la demanda de ‘servicios’ ilegales. En sectores críticos de Donetsk y Luhansk, los soldados rasos se enfrentan a una sentencia de muerte estadística: en ciertas unidades de asalto, apenas el 5% de los combatientes sobrevive. Ante este escenario, la única salida para muchos es el soborno. Como relatan desertores a medios internacionales, la instrucción de los comandantes a los nuevos reclutas es brutalmente explícita: ‘He enterrado a doce compañías y vosotros seréis la decimotercera… a menos que paguéis.

EL ‘TARIFARIO DE LA MUERTE’: PRECIOS POR NO MORIR

La corrupción ha dejado de ser esporádica para institucionalizarse en un verdadero tarifario; de supervivencia, bien conocido por las tropas. Los precios varían según el riesgo del sector -con la región de Kursk y Zaporiyia como los más onerosos actualmente- y el rango del solicitante.

Soldados entrevistados por The Economist y The New York Times confirman que quien paga una sola vez queda atrapado indefinidamente en el sistema. Esta dinámica extractiva anula el incentivo económico del propio alistamiento. Muchos soldados, atraídos por bonos estatales de hasta 34.000 dólares, descubren que la mayor parte de sus ingresos revierte de inmediato a las manos de sus comandantes en forma de sobornos o contribuciones para el regimiento. Un soldado relató que de los 8 millones de rublos recibidos, 6 millones se esfumaron en equipo y sobornos.

LA JERARQUÍA DEL COHECHO: DE GENERALES A CAJEROS AUTOMÁTICOS

La podredumbre alcanza las altas esferas del Estado Mayor. Las comunicaciones interceptadas del Mayor General Roman Demurchiev revelan un flujo constante de dinero hacia arriba en la cadena de mando: mensajes en los que pedía dinero a sus subordinados para gastos personales -desde arreglos dentales hasta mudanzas- mientras él mismo enviaba cientos de miles de rublos a sus superiores, como el General Ivan Popov. Este último fue arrestado tras ser acusado de desviar más de 100 millones de rublos en metal destinado a construir defensas en Zaporiyia.

Los casos son cada vez más numerosos y de mayor calado. El general Vadim Shamarin, jefe adjunto del Estado Mayor y director de Comunicaciones del Ministerio de Defensa, fue detenido en mayo de 2024 y acabó admitiendo haber aceptado sobornos por valor de 36 millones de rublos entre 2016 y 2023. El exviceministro de Defensa, general Dmitri Bulgákov, fue arrestado en julio de 2024 acusado de corrupción por 49 millones de rublos.
Los servicios de inteligencia británicos han advertido públicamente que la corrupción endémica’ en el Ministerio de Defensa ruso socava significativamente las operaciones militares, y que es poco probable que las autoridades rusas logren reducirla entre sus altos mandos.

Pero el fraude más cínico ocurre tras la muerte del soldado. Los comandantes retienen las tarjetas bancarias y los códigos PIN de los combatientes antes de enviarlos a asaltos suicidas. Cuando el soldado fallece, el oficial no reporta la baja de inmediato, creando las llamadas ‘almas muertas’: soldados que figuran como activos para que el comandante pueda vaciar sus cuentas en cajeros de las zonas ocupadas antes de que el Estado congele los fondos.

EL HORROR DE LAS UNIDADES STORM-Z Y LAS EJECUCIONES

Para quienes carecen de fondos -como los convictos de las unidades Storm-Z-, el castigo por no pagar es la tortura o la ejecución extrajudicial. Investigaciones periodísticas del New York Times, basadas en más de 44 denuncias oficiales filtradas, han documentado la práctica conocida como obnuleniye (poner a cero): el asesinato de soldados que rechazan órdenes suicidas o que denuncian la corrupción.

La historia de Elena, publicada por The Economist en abril de 2026, ilustra el círculo de terror que aplasta cualquier disidencia. Su hijo murió en combate tras pagar 100.000 rublos para las necesidades del regimiento. Su marido, que servía en la misma unidad, desertó y grabó vídeos denunciando las extorsiones, presentando incluso una queja formal ante la fiscalía militar. La policía militar lo localizó, lo devolvió a su unidad y el 11 de enero de 2025 fue atado a un árbol y asesinado.

Se han reportado también casos de soldados ejecutados por drones de su propia unidad al intentar retirarse del frente, o enviados deliberadamente a combate sin armas ni protección como forma de castigo. La palabra obnuleniye aparece en al menos 44 de las denuncias revisadas por medios internacionales.

UN EJÉRCITO CARCOMIDO: LA CONCLUSIÓN ESTRATÉGICA

Este escándalo de corrupción masiva no es solo un dilema moral: es un cáncer operativo para Rusia. Los avances sobre el terreno se han ralentizado a apenas 15-70 metros por día, un ritmo agónico pagado con un coste humano y económico descomunal. Un ejército donde la moral se compra y la lealtad se extorsiona es incapaz de mantener la cohesión necesaria para una ofensiva prolongada.

El propio sistema ha creado sus propias paradojas: altos cargos condenados por corrupción son enviados al frente para conmutar penas de prisión, como el general Serguéi Gorski, fallecido en combate en Ucrania en marzo de 2026 después de que su juicio fuera suspendido en San Petersburgo.

La guerra contra Ucrania no solo está destruyendo ciudades; está canibalizando la propia estructura del Estado ruso desde su corazón militar, convirtiendo cada trinchera en un mercado negro y cada mando en un recaudador de sangre.

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