La investigación en Canarias ha dejado de ser un asunto puramente académico para convertirse en un motor estratégico que busca diversificar una economía históricamente dependiente del turismo. Así, la clave radica en la transferencia de conocimiento: que lo que se descubre en el laboratorio llegue a las empresas y a los ciudadanos con fines prácticos.
Canarias es un referente mundial en el estudio del mar. No solo por la pesca, sino por lo que hay dentro del agua. El Banco Español de Algas (BEA) lidera investigaciones para el uso de microalgas en cosmética, farmacia y alimentación animal. Se investiga activamente en energía eólica marina flotante. Gracias a la calidad de los cielos y al Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), las Islas exportan fotos de galaxias y tecnología de alta precisión.
Tecnologías desarrolladas para telescopios se están aprovechando en la detección precoz de enfermedades o en cámaras de alta resolución para satélites. Dada la limitación de recursos en un territorio fragmentado, la investigación se ha centrado en la eficiencia: desalación de agua (Canarias es pionera mundial), reducción del consumo energético mediante el uso de energías limpias, transformación de restos de plataneras o tomates en bioplásticos o nuevos materiales para la construcción.
La investigación agrícola se orienta a proteger el tejido productivo frente al cambio climático: variedades resistentes (cultivos que soporten mejor la sequía y las plagas) y agricultura de precisión (drones y sensores para optimizar el riego y fertilizantes en las medianías).

A pesar del talento, el ecosistema canario afronta retos importantes para que esta investigación sea aún más rentable: gasto en I+D (por debajo de la media nacional y europea en inversión respecto al PIB), conexión universidad-empresa (se pretende incentivar que las pymes pierdan el “miedo”) y atracción (el REF ofrece incentivos potentes para empresas tecnológicas, pero la retención de jóvenes investigadores sigue siendo una prioridad). Canarias cuenta con uno de los incentivos fiscales a la I+D+i más atractivos de Europa, con unas deducciones que pueden llegar al 45% o más en ciertos supuestos.
La Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura destina a través de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) 3 millones de euros a proyectos de I+D aplicada. El 85% lo aporta el programa Feder Canarias 2021-27. El plazo para presentar las solicitudes concluirá el 21 de abril. Serán beneficiarios organismos de investigación, centros de difusión de conocimientos y empresas con sede en Canarias. La propuestas ha de alinearse con sectores estratégicos, como turismo digital y sostenible; salud y bienestar; economía azul; astrofísica y aeronáutica, e industrias emergentes.







