cultura

La Isla fija la mirada en Ramón Gaya y su arte

La Fundación Cristino de Vera expone hasta el 25 de julio ‘La realidad salvada’, con 24 obras realizadas entre 1923 y 2003
El proyecto expositivo es fruto de la colaboración con el Museo Ramón Gaya. / DA

La Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias (San Agustín, 18, La Laguna) presentó este viernes Ramón Gaya. La realidad salvada. La muestra, que reúne 24 obras del artista realizadas entre 1923 y 2003, además de una selección de sus publicaciones, podrá visitarse hasta el 25 de julio, de martes a viernes, en horario de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas, y los sábados, de 10.00 a 14.00 horas.

En el acto inaugural intervinieron Juan Manuel Bonet, poeta y crítico de arte; Rafael Fuster, comisario de la exposición y director del Museo Ramón Gaya, y Humberto Orán, presidente de la Fundación CajaCanarias.

Ramón Gaya (Murcia, 1910-Valencia, 2005), una de las figuras más relevantes de la pintura española del siglo XX, es un creador fundamental para comprender el arte como forma de pensamiento, sensibilidad y fidelidad a la tradición.

El proyecto que llega a La Laguna nace de la colaboración con el Museo Ramón Gaya y se enmarca en la Red de Museos Unipersonales, iniciativa impulsada desde Murcia para fomentar la cooperación entre instituciones dedicadas a un único creador. La muestra establece un diálogo entre las obras de Ramón Gaya y Cristino de Vera (1931-2026), que comparten una concepción del arte basada en la contemplación, el silencio y la introspección.

Con el objetivo de difundir la obra de Gaya, se ha organizado un amplio programa de actividades paralelas. Para este viernes estaba previsto un coloquio con Rafael Fuster y Juan Manuel Bonet, sobre las claves de la obra y el pensamiento del artista.

EL EXILIO

Bonet ofreció ayer un recorrido por la trayectoria del creador, subrayando la vigencia de su legado. Conoció al artista en la década de 1980, cuando ya había regresado del exilio -en México y en Italia- y era una figura a la que “se le había prestado poca atención, no solo por su exilio, sino también por haber cultivado una pintura figurativa en un momento dominado por la abstracción”.

La exposición está comisariada por Rafael Fuster, director del Museo Ramón Gaya. / DA

Rafael Fuster puso de relieve que Gaya creció en un entorno familiar marcado por la pérdida temprana de su hermano mayor y que, siendo muy joven, abandonó la escuela para dedicarse a la pintura, combinando su aprendizaje como litógrafo con una formación en gran parte autodidacta.

Pronto entró en contacto con el ambiente intelectual de la Generación del 27. “La tragedia volvió a marcar su vida en 1939, cuando su esposa murió durante el bombardeo de Figueres”, recordó. Ese mismo año emprendió el camino del exilio.

Tras su regreso a España, la etapa de madurez de Gaya, desde finales de los años 70 hasta su fallecimiento, es un periodo caracterizado por el reconocimiento institucional y la consolidación de su legado.

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