El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado este miércoles la esperada resolución que establece la jornada 35 horas BOE para los empleados de la Administración General del Estado (AGE). Esta medida, fruto del acuerdo entre el Gobierno y las organizaciones sindicales, supone un avance histórico en la conciliación laboral de unos 250.000 trabajadores públicos. Sin embargo, la letra pequeña de la norma aclara que el camino hacia la reducción horaria no será igual para todos y deja fuera a colectivos significativos.
Exclusiones clave en la jornada 35 horas BOE
A pesar del optimismo generalizado, el texto publicado en el BOE es tajante: la jornada 35 horas BOE no se aplicará de forma automática a todo el sector público español. La principal distinción radica en el ámbito competencial. Los empleados públicos que dependen de entidades locales, tales como ayuntamientos, diputaciones o cabildos insulares, así como los trabajadores de las distintas comunidades autónomas, no verán reducido su horario por esta resolución.
Para estos colectivos, seguirá imperando la normativa general vigente heredada de los Presupuestos de 2018. Esto significa que cualquier reducción horaria en el ámbito local o autonómico deberá ser negociada y aprobada de manera independiente por sus respectivos órganos de gobierno. Además, el BOE confirma la exclusión definitiva de esta jornada para el personal militar de las Fuerzas Armadas y para los integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
No obstante, la norma deja una ventana de esperanza para sectores críticos. Siguiendo las reclamaciones de sindicatos como CSIF, la resolución abre la puerta a que la reducción de jornada pueda aplicarse en el futuro al personal de Instituciones Penitenciarias, Sanidad y Educación, siempre bajo marcos específicos de adaptación.
Plazos y adaptación del control horario
La implementación de las 35 horas no se producirá de la noche a la mañana. La resolución circunscribe la medida exclusivamente a la AGE y su sector público institucional, otorgando a los ministerios y organismos autónomos un margen de un mes para realizar los ajustes necesarios. Durante este periodo, las entidades estatales deberán adaptar sus calendarios laborales y, sobre todo, sus sistemas de control horario para reflejar el nuevo cómputo semanal.
Un punto que genera dudas entre los trabajadores es la falta de uniformidad en la aplicación. El BOE advierte que, en determinados puestos de trabajo, la reducción no será directa ni inmediata. Especialmente en aquellos servicios destinados a la atención a la ciudadanía o que funcionan bajo un sistema de turnos estricto, la prioridad será garantizar la continuidad del servicio público.
¿Qué pasa con los turnos y la atención al público?
El Gobierno ha enfatizado que el objetivo es modernizar la administración sin mermar la calidad de la atención al administrado. Por ello, en departamentos donde la cobertura de turnos es esencial, se requerirán ajustes organizativos previos. Esto implica que, aunque un funcionario esté dentro del ámbito de aplicación de la AGE, su horario real podría no cambiar de forma instantánea hasta que el departamento concrete cómo cubrir esos huecos horarios sin perder eficacia.
Esta medida busca equilibrar el derecho de los trabajadores con la capacidad operativa del Estado. Los organismos públicos tienen ahora el reto de reorganizar sus plantillas para que la jornada 35 horas BOE sea una realidad tangible antes de que finalice el trimestre, cumpliendo así con un compromiso que los sindicatos califican de “justicia laboral” tras años de recortes y congelaciones.






