Santa Cruz aspira a convertirse en un municipio sostenible y resiliente y, para ello, la naturaleza jugará un papel fundamental en el entorno urbano. El Ayuntamiento chicharrero, a través del área de Sostenibilidad Ambiental y Servicios Públicos, aprobará hoy en Junta de Gobierno, y de forma provisional, el Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad (PIVB), un documento estratégico que marcará el modelo de ciudad para la próxima década, y en el que se plantea recuperar solares y espacios degradados para su conversión en nuevas zonas verdes urbanas.
Esta ambiciosa hoja de ruta municipal cuenta con 125 acciones a desarrollar, con el objetivo de incrementar en un 30% el arbolado, además de impulsar la creación de jardines terapéuticos, huertos urbanos, corredores verdes peatonales, refugios climáticos o edificios con fachadas y cubiertas vegetales.
Este plan, que se someterá a exposición pública durante un mes, previa aprobación en el Pleno, busca transformar Santa Cruz en un entorno más saludable a través de soluciones basadas en la naturaleza, la mejora de la biodiversidad urbana y la adaptación al cambio climático.
El documento se sustenta en un diagnóstico del patrimonio natural del municipio y plantea una planificación global que incluye estrategias y acciones concretas sobre zonas verdes, arbolado, biodiversidad y conectividad ecológica. Entre sus principales objetivos destacan la mejora del estado ecológico de la ciudad, la creación de espacios urbanos más habitables, la promoción de la salud ciudadana o la recuperación de solares y espacios degradados para su conversón en nuevas zonas verdes.
El alcalde, José Manuel Bermúdez, destaca que “este plan supone un paso decisivo en la transformación de Santa Cruz hacia un modelo de ciudad más sostenible y preparado para los retos del futuro. Apostamos por una ciudad más verde, más saludable y más justa, donde la naturaleza forme parte del día a día de las personas”.
“No solo hemos hecho un diagnóstico de la situación actual de nuestras infraestructuras verdes, sino también una planificación de cara al futuro. Se ha desarrollado un trabajo serio y riguroso que nos marca el camino para seguir estando entre los municipios que disfrutan de una mayor cobertura verde de toda España”, añade el regidor.
Por su parte, el concejal de Servicios Públicos, Carlos Tarife, destaca que “somos el primer municipio de Canarias en contar con un Plan de Infraestructura Verde. Este trabajo se ha desarrollado desde el rigor técnico y la planificación, al margen del ruido y de los intentos de politización por parte de algunos colectivos, que no han contribuido de manera constructiva al avance de la ciudad”.
El edil explica que “este plan permitirá dar un salto cualitativo en actuaciones como la de la Rambla, donde en poco tiempo tendremos árboles de gran porte gracias a la colocación de un suelo estructural para el aprovechamiento del agua de lluvia, facilitando que las especies tengan más espacio para crecer en mejores condiciones”.
El PIVB se articula como una estrategia a diez años, organizada en 10 metas, 27 objetivos estratégicos, 65 líneas de actuación y 125 acciones concretas. Este marco integral sitúa a la naturaleza como elemento estructural del desarrollo de la ciudad, destacando el fortalecimiento de la infraestructura verde mediante la creación de una red de conectores ecológicos que integre ejes urbanos, secundarios y naturales, como los barrancos, permitiendo una mayor continuidad ecológica en todo el municipio.
Medidas ecológicas
En esta misma línea, el plan apuesta por mejorar la conectividad ecológica, diseñando corredores que enlacen la ciudad con los espacios naturales periurbanos y favorezcan la biodiversidad. Para ello, se contempla la restauración de hábitats y espacios degradados, con el objetivo de recuperar su valor ecológico y paisajístico, junto con la conservación y mejora de la biodiversidad urbana mediante la actualización de inventarios, el control de especies invasoras y el fomento de flora y fauna autóctona.
El desarrollo de un bosque urbano resiliente constituye otro de los pilares del plan, incorporando especies adaptadas, mejorando la calidad del suelo y promoviendo una gestión eficiente del agua. Todo ello se complementa con medidas orientadas a mejorar el bienestar ciudadano, a través de espacios que fomenten la actividad física, la salud y el contacto con la naturaleza, incluyendo jardines terapéuticos y zonas de sombra. Asimismo, prioriza actuaciones en aquellos barrios con menor acceso a zonas verdes.
En cuanto a intervenciones, se aboga por la naturalización y peatonalización de la Rambla o la transformación de la autovía de San Andrés en un corredor verde para mejorar la conexión ecológica y el acceso al litoral. A estas iniciativas se suma la renaturalización de algunas vías, concebidas como espacios más amables, accesibles y orientadas al peatón. Una red jerarquizada que conectará parques, plazas y espacios naturales.






