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Willy Ríos: “Solos’ muestra lo complejo que puede ser entenderse incluso con las personas más cercanas”

El director tinerfeño ha estrenado su segundo largometraje, una historia protagonizada por Kira Miró, Salva Reina, Carlos Santos y Elia Galera que se adentra en las relaciones personales
Willy Ríos, junto a los actores de 'Solos', durante el rodaje. / DA

Willy Ríos (La Laguna, 1979) ha estrenado Solos, su segundo largometraje. La película, basada en la novela homónima de Paloma Bravo, es definida como “un retrato íntimo de las relaciones personales a través de una cena entre amigos que va evolucionando hacia un espacio de confrontación emocional”. Para plasmarla, el también productor y responsable del Canary Islands International Film Market ha contado con Kira Miró, Salva Reina, Carlos Santos y Elia Galera. Sobre la película, el cine en general y los relatos que más le interesan para llevar a la pantalla versa, entre otras cuestiones, esta entrevista.

-A partir de una cena entre amigos, ‘Solos’ nos ofrece una serie de derivadas en torno a las relaciones personales. Si hacemos un ejercicio de síntesis, ¿qué nos ha querido contar en su nueva película?
“Es una historia que no presenta una trama clásica ni un planteamiento con unos conflictos muy concretos, sino que se trata, más bien, de una especie de viaje de sanación personal que emprende cada uno de los personajes. Al final, la amistad también es un proceso para tratar de entenderse, de sacar a la luz emociones ocultas, de dejar que afloren una serie de pensamientos y sentimientos. En este caso, a una determinada edad, entre los 40 y los 50 años, en la que te miras al espejo y la imagen refleja aquello en lo que te has convertido. En ese punto de madurez vital, debes aceptarte, pero si no fuera así, intentar cambiar las cosas. Ahí es donde se encuentran los personajes de Solos, en un lugar personal y profesional que invita a la reflexión y que, en muchas ocasiones, provoca giros de 180º en la vida de un individuo. La película busca exponer un viaje hacia el reconocimiento en la amistad y muestra lo complejo que puede resultar en ocasiones entenderse en lo cotidiano con las personas más cercanas”.

-¿Cuánto de estímulo y cuánto de desafío hay en el hecho de recurrir prácticamente a una sola localización para contar la historia?
“Así viene planteado en la novela de Paloma Bravo en la que se basa. Todo ocurre en la casa de una pareja, a la que acuden a cenar unos invitados. La película es un poco más abierta en ese sentido. Se localiza en una consulta, en un bar, en un despacho de abogados…, pero luego el 80% de la historia acontece en la casa. Con esta elección se unen varios elementos. Está el planteamiento que ya tenía la novela y decidimos respetar. A la hora de llevarlo al cine, eso siempre supone un reto. Entre las pautas que te generas como director está la de que los actores se encuentren lo mejor posible; que la comedia surja para conectar con el público, pero de un modo natural y coherente, sin forzarla ni buscándola todo el tiempo. En realidad, esta película es una comedia en tono irónico, casi incómoda, porque expresa muchas verdades a través del humor. Una serie de verdades que invitan a reflexionar y a conectar con el drama que tenemos internamente”.

“La película expresa verdades a través del humor; verdades que invitan a conectar con el drama que tenemos internamente”

-Kira Miró, Salva Reina, Carlos Santos y Elia Galera. ¿Cómo ha sido el trabajo con los actores? ¿Qué tipo de verdad buscaba en ellos?
“Ha sido muy bueno porque conectamos rápidamente. Desde el principio, en las lecturas previas del guion que hicimos, fue muy bien. Precisamente por la madurez vital del equipo, en ese rango de edad en el que andamos todos, entre los 42 y los 53 años, sentíamos muy cercana la historia que queríamos contar. Porque has pasado por esas emociones o tienes amigos que las están experimentando, que se hallan en circunstancias parecidas, son cosas con las que te identificas. Conversaciones comunes, frustraciones, miedos, decisiones que tomas sin ser honesto con las personas que más quieres, quizás por egoísmo… Todo esto, esta montaña rusa de sentimientos, estaba en el guion y lo pusimos sobre la mesa para trabajar con los actores. Fue un reto también para ellos, al tiempo que algo muy bonito y enriquecedor, pues les brindamos muchas herramientas. No son personajes sencillos, con una dirección clara, sino más bien lo contrario. Son complejos en su intimidad y en cómo tienen que conectar con los otros para hacer este viaje de sanación del que hemos hablado. De manera que estoy muy contento. Ya nos conocíamos. Trabajando en mi vertiente de productor había coincidido con ellos en otras ocasiones. Siempre es un lujo contar con intérpretes como Kira Miró, por ejemplo, y más en un rol, con mucho drama, que no ha frecuentado. Su papel reunía un montón de emociones y ella ha sabido darles salida con mucha verdad. Creo que todo el reparto ha hecho un trabajo espectacular. Para mí siempre ha sido importante contar con talento canario. Lo fue en mi primer largometraje de ficción, Solo una vez (2021), al trabajar con Álex García, y lo ha sido en este segundo, con Kira Miró. Supone una motivación extra para hacer películas que también se refleja en quienes forman el equipo técnico que me acompaña”.

-Si tomamos el rodaje de una película como un proceso de aprendizaje. ¿Qué enseñanzas más valiosas ha recibido mientras plasmaba ‘Solos’?
“Como muchas otras experiencias, hacer una película representa un viaje de aprendizaje. Cuando debes compartir y tener la capacidad de entenderte con muchas otras personas, cada una con sus propias experiencias y conocimientos, el resultado suele ser enriquecedor. Lo que me llevo de Solos es, sobre todo, esa gran conexión que se estableció durante el rodaje. En la parte técnica, ya habíamos trabajado juntos, tanto en las películas que he dirigido como en las que he llevado la dirección de producción. En cuanto a los actores, nos hemos aportado mucho mutuamente y se ha forjado una amistad. Con todo eso me quedo. A nivel profesional, la experiencia ha supuesto volver a asumir un reto: rodar una película en tres semanas, una película con muchos diálogos… Por encima de todo, un director debe saber elegir. Y hacerlo continuamente: desde la realización del casting hasta cuando se plantea durante los ensayos qué cortar y qué poner o las decisiones que va tomando durante el rodaje, muchas veces obligado por las circunstancias; la propia búsqueda de ideas creativas, a partir, por ejemplo, de la música y tantos otros aspectos… Y luego está el montaje, que te puede cambiar toda la película. Según las decisiones que tomes y lo que hayas rodado, tendrás un producto u otro. Todo esto me lleva a tener muchas ganas de seguir dirigiendo y probando cosas que he aprendido, pero todavía debo llevar a la práctica. En Solos, enfrentarme a diálogos tan extensos no era mi idea de partida como director. Estaba acostumbrado a contar las historias a través de la imagen y no tanto del diálogo. La esencia del cine es la imagen, pero también es cine mostrar un relato a través de los diálogos de los personajes. Al ser un compendio de otras artes, al combinar la música, los diálogos, las tensiones, los silencios…, el cine es un ejercicio creativo que a mí me apasiona, donde me siento como pez en el agua”.

“Un director debe saber elegir, y ha de hacerlo continuamente; de esas decisiones depende que tengas un producto u otro”

-Si en su primer largometraje, ‘Solo una vez’, el punto de partida fue la obra teatral de Marta Buchaca, ahora nos encontramos con una novela de Paloma Bravo. ¿De qué manera la literatura alienta su imaginario como cineasta?
“Mucho, y era algo que en principio no me lo esperaba. En mis cortometrajes, El tatuaje, Nasija…, los guiones son de creación propia, pero, cuando me lancé a hacer largometrajes, me topé con textos de otras personas sobre cuestiones en las que había estado ahondando. De forma previa a Solo una vez, me interesé por el tema de la violencia hacia las mujeres. En Nasija, que aborda la situación de la mujer en África, ya había comenzado a trazar esa línea. Sin embargo, recuerdo que tras rodar este cortometraje, que tuvo mucho éxito: fue preseleccionado para los Óscar, ganó 60 premios y recibió 120 selecciones, anduvo por todo el mundo…, hubo muchas personas entre el público que me decían que les gustaba, pero que aquí, en España, en Canarias, hay gran cantidad de situaciones que contar en torno a ese mismo tema. Fueron muchas las mujeres que me lo indicaron, y me llamó la atención. De manera que, a la vez que escribía nuevas ideas y desarrollaba textos, yo estaba buscando y profundizando en el tema. Y de repente apareció esta obra de Marta Buchaca, impresionantemente bien escrita y con una documentación exhaustiva. Entonces, disponer de un texto como el de la obra de teatro de Marta Buchaca, que posee un recorrido sobre los escenarios, o ahora con la novela de Paloma Bravo, con unos personajes anclados, muy bien definidos, al igual que la historia por la que se mueven, te va a ser muy útil en la adaptación, en la escritura del guion, y al final le da solidez a lo que tú quieres contar. Hay muchas obras literarias que pueden convertirse en grandes películas. Esto es algo que quizás no imaginaba hacer, pero creo que lo que le ofrece al cine es un trabajo previo que es de gran ayuda. Prácticamente desde el comienzo, el cine ha estado entrelazado con la literatura”.

-¿Y cuáles son los temas que más le interesan? ¿Qué aspectos de la realidad desea trasladar al lenguaje cinematográfico?
“Me interesan muchas cosas, pero, por lo que veo, quizás en el fondo lo que estoy buscando todo el tiempo es esa conexión en las relaciones humanas. Si estoy en un rodaje y alguien del equipo técnico se encuentra mal, a mí me afecta. Si hay alguien que tiene una inquietud y está molesto, también. Es una sensibilidad hacia lo humano, por las relaciones, por tratar de que nos entendamos mejor o detectar cómo no nos entendemos y nos movemos por un espacio confuso… Me siento atraído, en fin, por contar con la mayor naturalidad posible historias que tienen que ver con las relaciones humanas”.

“En el cine me interesan muchos temas, pero, por lo que veo, gran parte tienen que ver con las relaciones humanas”

-Desde la perspectiva que le da el oficio, y también el pertenecer a una saga familiar dedicada al cine, ¿en qué momento se halla el que se está haciendo en Canarias?
“Estamos en un buen momento, pero lo mejor está por llegar. Van a salir jóvenes, chicos y chicas, con nuevas historias que harán crecer más al sector audiovisual en Canarias. No tengo ninguna duda. La cuestión de los incentivos fiscales y todo el interés por rodar en las Islas que hay a nivel internacional tiene efectos positivos en la parte económica. Y es una realidad que, al mismo tiempo, genera que otros sectores alrededor del audiovisual tengan ingresos y se genere riqueza a través del cine. Pero el auge de la parte de contenidos, la creativa, protagonizada por canarias y canarios está por llegar, aunque ya se trabaja en ello. Estamos en un buen momento también porque la experiencia que está ganando el sector con todos estos rodajes, y creando y produciendo historias propias, hace que surjan nuevos talentos, que van a contar sus relatos sin pelos en la lengua. Este es un terreno aún por explotar. Me parece que de aquí a unos 10 años van a surgir oleadas de creadores y cineastas canarios de primera línea”.

-Además de director, es productor y está al frente del CIIF Market (Canary Islands International Film Market). ¿Cómo se complementan todas estas vertientes de una misma vocación?
“Lo más difícil es educar a mis hijos, que son tres, y poderlo conciliar con mi labor profesional [ríe]. Tienes que luchar cada día para intentar hacerlo lo mejor posible, porque para esto no hay fórmulas que valgan. En lo profesional estoy muy contento, porque hubo una etapa en la crisis, entre 2010 y 2012, en la que estuve a punto de irme a Madrid a buscar trabajo. Hace unos años, el panorama no pintaba nada bien, pero, gracias a los incentivos y a cómo está el sector hoy en Canarias, hemos podido crecer, tanto artistas como técnicos. Doy fe de que muchos auxiliares de producción, de cámara, de sonido, atrezistas… han ido progresando y hoy son primeros ayudantes, jefes de equipo… Y eso se ha dado en los últimos 12 años. En ese sentido, estoy satisfecho por dedicarme a lo que más me gusta, que es dirigir, pero, mientras, también voy produciendo, porque hay que comer [ríe]”.

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