El edificio que albergó el silo de granos de Santa Cruz, ubicado en la autovía de San Andrés, espera a ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por parte del Ministerio de Cultura. Esta decisión no solo truncó la intención de la Autoridad Portuaria de demolerlo para ganar 3.000 metros cuadrados de suelo destinados a la actividad portuaria, sino que también desató la polémica entre Puertos, Gobierno de Canarias y Cabildo entorno a la protección de un inmueble que, finalmente será protegido. El rescate del silo ha sido acatado, aunque no compartido, por el presidente portuario, Pedro Suárez, quien afirma que “vamos a vivir al final entre BIC que no sirven para nada”.
El puerto capitalino atesora hitos de valor histórico, patrimonial e industrial que han formado parte de la historia de la ciudad, como el Balneario, el muelle de Cory, la batería de El Bufadero o el propio silo. Un edificio, este último, que ha hecho correr ríos de tinta tras la intención de su derribo. Con su salvaguarda, y para buscar nuevas alternativas, Patrimonio Cultural del Gobierno regional y la Autoridad Portuaria realizaron recientemente una visita a inmuebles patrimoniales de titularidad estatal situados en el entorno portuario, a fin de evaluar su estado de conservación y sus posibilidades de recuperación.
Al respecto, Suárez explica a DIARIO DE AVISOS que “antes de la polémica con el silo, me reuní con el director general de Cultura, Miguel Ángel Clavijo, para comunicarle que se está creando un equipo de Patrimonio en Puertos para buscar ideas y financiación europea que ayudase a rehabilitar algunos elementos de valor arquitectónico en suelo portuario, entre los que no estaba el silo”.
“De esa reunión salió visitar al muelle de Cory, que hubo que cerrarlo al uso público porque está muy deteriorado, la batería del Bufadero, que queremos convertirla en centro de interpretación, los túneles del barrio de La Alegría, para buscar nuevas alternativas y, el silo, donde muchos pensarán que hay grandes espacios libres y no es así, pues solo son tubos por los que se metía el grano y, por ello, ninguna empresa ha querido durante años reutilizar esta edificación”, apunta.
“El silo se caerá”
Suárez añade que “ni instituciones públicas ni privadas han querido el silo porque no saben que hacer allí, pero al declararlo como BIC solo se le añadirá más lastre a quien se le ocurra alguna idea. De momento se mantendrá cerrado porque no está en uso, al igual que está el Balneario o la plaza de Toros, pues estamos inmersos en la dinámica de protegerlo todo pero sin darle otros usos. Al final vamos a vivir con elementos de valor histórico, patrimonial e industrial que no sirven para nada, pues no son funcionales. En el caso del silo si nadie lo quiere, terminará por caerse solo”.
Sobre el Balneario, el presidente alega que este edificio “da pena”, aunque pertenece al Gobierno de Canarias y, por ello, “tiene el mismo problema que yo con el silo”. Sobre el compromiso que el Ayuntamiento capitalino arrancó a la Consejería de Sanidad para construir allí un centro sociosanitario, el cual fue aprobado en el Parlamento regional pero, posteriormente, impidió ejecutar la Autoridad Portuaria, Suárez incide en que “es inviable, pues esta edificación está en zona industrial portuaria, abierta 24 horas, los 365 días del año, y ese uso no tiene sentido. No son proyectos serios, son ocurrencias”.






