Con retraso, pero con buen humor. El Papa León XIV aterrizó en Roma a las 23.05 horas del viernes, tres horas más tarde de lo previsto, después de que una avería en el avión de Iberia en el que debía viajar obligara a modificar sus planes de regreso al Vaticano.
El Pontífice acabó volando en un Falcon de las Fuerzas Aéreas, puesto a su disposición por el Rey, después de que el aparato previsto inicialmente no pudiera despegar desde el aeropuerto de Tenerife Norte. Tras aterrizar en Fiumicino, y antes de dirigirse al Vaticano, León XIV se despidió de la tripulación del Falcon en la misma pista, donde posó con sus integrantes en una fotografía y les agradeció su esfuerzo con una frase que resumió la jornada: “Nos habéis salvado”, según publicó el Ejército del Aire y del Espacio en su cuenta de X.
«Muchas gracias por habernos salvado» 🇻🇦
— Ejército del Aire y del Espacio (@EjercitoAire) June 13, 2026
Las palabras de Su Santidad el Papa León XIV a la tripulación del Falcon del Ala 45 son un reconocimiento a la profesionalidad, dedicación y vocación de servicio de quienes trabajan cada día por España 🇪🇸🫡 pic.twitter.com/7RE72k2lWg
El Rey detectó el problema en uno de los motores
La incidencia se produjo minutos después de la despedida oficial entre el Papa y el Rey en el aeropuerto tinerfeño. El avión de Iberia ya había cerrado sus puertas y se preparaba para iniciar la maniobra de salida cuando Felipe VI, que se había desplazado unos metros por la pista para asistir al despegue, advirtió que algo no iba bien.
Según relató posteriormente el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, en el programa La Linterna de la Cadena COPE, fue el propio Rey quien se percató de que uno de los motores del A320 no se había encendido. “Estábamos como que se retrasaba un poco, ¿no? Y no te lo vas a creer, pero el Rey dice: hay un motor que no está encendido”, explicó Clavijo.
Poco después se confirmó la avería. La escalerilla volvió a colocarse junto al avión y el Rey subió al aparato para acompañar al Papa en su descenso. Ambos fueron vistos sonrientes antes de regresar a la terminal.
León XIV pidió esperar antes de cambiar de avión
Ya en la terminal, Felipe VI ofreció al Pontífice la posibilidad de utilizar el Falcon en el que él mismo había viajado desde Madrid para asistir a la despedida. En un primer momento, León XIV rechazó la propuesta y, según testigos presenciales, pidió esperar por si la incidencia técnica podía resolverse: “No haya prisa, esperemos a ver si se soluciona el problema”.
Sin embargo, la avería no pudo subsanarse en ese momento y finalmente se decidió que el Papa regresara a Roma en el avión de las Fuerzas Aéreas, acompañado por un séquito reducido.
El cambio de planes obligó al Rey a permanecer en el aeropuerto de Tenerife Norte hasta que desde Madrid se envió otro Falcon para recogerlo. Ese segundo aparato, tras volar unas dos horas y media desde la capital de España, despegó de Tenerife a las 22.00 horas, una hora más en la Península, y Felipe VI llegó a Torrejón pasada la 1 de la madrugada.
Tres horas de retraso y una comitiva afectada
La salida de León XIV desde Tenerife Norte acumuló finalmente más de tres horas de retraso respecto al horario previsto. Una de ellas se debió a la demora en los actos celebrados en Tenerife con motivo del último día de su visita a España, mientras que las otras dos estuvieron relacionadas con la incidencia técnica del avión de Iberia.
El problema también obligó a desembarcar al resto de la comitiva que formaba parte del vuelo papal, incluidos los 80 periodistas de 55 medios de comunicación que viajaban en el aparato. Todos ellos tuvieron que esperar a otro avión de Iberia, desplazado desde Madrid a Tenerife, para poder regresar a Roma.





