La historia de Juan Fernando Pérez León, conocido como Vereje y doble campeón de España de boxeo amateur en los años 80, podría parecer la de un deportista marcado por la superación personal. Sin embargo, la película de Ana Sánchez-Gijón trasciende esa biografía para retratar la memoria de toda una generación de las barriadas tinerfeñas. A través de los recuerdos del personaje, su familia y las mujeres que marcaron su vida, el documental Kid Vereje -en cartel en los Multicines Tenerife- construye un emotivo retrato sobre la identidad, la memoria y las transformaciones sociales de una época.
-¿Qué le llamó la atención de Vereje y le hizo ver que su historia merecía ser contada?
“La idea inicial era contar la vida de un exboxeador con una historia de superación personal. Pero cuando entré en la casa de Vereje para documentarme y hablar con él y con su familia, me di cuenta de que había mucho más. Por un lado estaba él, una persona muy anclada en sus recuerdos y en su pasado como campeón de España de boxeo amateur. Sin embargo, al hablar con su familia descubrí una realidad mucho más compleja. Yo esperaba encontrar un discurso unánime de admiración, pero había una clara separación entre el mundo del boxeo y el familiar. Ahí decidí incorporar a la familia a la película, porque a través de ellos podía hablar no solo de Vereje, sino también de una época marcada por las migraciones internas, las barriadas y las dificultades de muchas familias que buscaban una vida mejor”.
-En la película, las mujeres que rodean al personaje principal juegan un papel esencial. ¿Por qué le pareció necesario que ocuparan ese lugar en la narración?
“Me interesaban especialmente las mujeres que Vereje considera sus verdaderas madres. Su madre biológica lo maltrataba y fueron otras mujeres quienes lo acogieron, lo protegieron y le ayudaron a salir adelante. Pero, más allá de su relación con él, ellas mismas tienen historias extraordinarias que rara vez encuentran un espacio para ser contadas. La película nace también de esa necesidad de darles voz. No quería que fueran sociólogos, periodistas o expertos quienes hablaran por ellas, sino que fueran ellas mismas quienes compartieran sus experiencias, sus recuerdos y su manera de entender aquella época”.
-¿Cómo reaccionó la familia cuando les propuso revivir episodios tan personales y compartirlos con el público?
“Hubo un momento de crisis porque Vereje pensaba que íbamos a hacer una película centrada únicamente en reivindicar su trayectoria como boxeador. Cuando entendió que la familia también tendría voz y que su figura iba a ser cuestionada, tuvo dudas. Finalmente aceptó entrar en ese juego y creo que fue un acto de valentía por su parte. Además, es una persona con mucho carisma, así que, aunque la película muestra sus luces y sombras, resulta imposible no cogerle cariño. También surgieron decisiones creativas muy interesantes, como la convivencia de tres Verejes -el niño, el joven y el adulto- que dialogan entre sí a lo largo de la historia”.
-El ‘making of’ daría casi para otro largometraje…
“Nos habría encantado grabar todo el proceso, porque realmente habría dado para otro documental. Lo más interesante fue la experiencia humana: entrar en una casa, ganarme la confianza de estas personas y que prácticamente me adoptaran durante dos años”.
-La película está muy arraigada al territorio. ¿Qué localizaciones eligieron para el rodaje?
“Rodamos en muchísimos lugares de Tenerife: Tegueste, San Andrés, Arico, Adeje, La Laguna, La Cuesta… Para mí fue especialmente emocionante recrear espacios vinculados a mi propia infancia. Si me pongo a enumerar todos los lugares donde rodamos… Todavía me sorprende haber conseguido hacerlo”.
-Después de acompañar a estas personas durante tanto tiempo, ¿cree que la producción ha tenido un efecto ‘terapéutico’ para ellas?
“No lo llamaría terapia, pero sí han ocurrido cosas importantes. Durante el proceso, algunos miembros de la familia descubrieron aspectos desconocidos de la vida de los otros. Vereje puede sentirse incómodo con algunas cosas, aunque también entiende muchas de las críticas. Como dice su hija en la película: ¿Cómo va a saber dar amor alguien que nunca lo recibió?. Muchas personas de esa generación sienten afecto, pero les cuesta expresarlo por haber crecido en una cultura rígida y machista. Aún es pronto para valorar el impacto real, pero ya estamos recibiendo mensajes de personas de esos barrios que dicen: Están contando mi vida o la historia de mi madre, y eso resulta muy emocionante”.
-Para terminar, ¿dónde puede verse la película?
“Actualmente puede verse en los Multicines Tenerife, en La Laguna, en sesiones a las 19.15 y a las 21.00 horas. Además, el día 25 realizaremos un pase especial en el Espacio Price. Hemos tenido algunos problemas técnicos con la venta de entradas a través de la aplicación móvil, lo que ha dificultado la difusión durante estos primeros días. Por eso estamos haciendo un gran esfuerzo para darla a conocer. Espero que el público responda porque es una película hecha con muchísimo esfuerzo y creo sinceramente que merece la pena verla en pantalla grande”.





