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Los Premios Cosmos reafirman el valor de la divulgación científica en la lucha frente a la desinformación

Tenerife acogió ayer la primera edición en España de unos galardones que reconocen la capacidad para difundir conocimiento y fomentar el pensamiento crítico entre los jóvenes

Inteligencia artificial, fake news, algoritmos en redes sociales… La información y el razonamiento científico atraviesan tiempos convulsos, en los que la frontera entre la verdad y la mentira, así como entre las opiniones y el conocimiento, se vuelve cada vez más borrosa. Ante estos desafíos, la ceremonia de entrega de los Premios Cosmos, celebrada ayer en el Auditorio de la Fundación CajaCanarias, puso el acento en el valor de la divulgación como herramienta para seguir tejiendo una sociedad sustentada en el pensamiento crítico, lógico y analítico.

Consolidados en países como Italia, Francia y Países Bajos, estos galardones, que buscan promover la lectura y la ciencia entre las nuevas generaciones, vivieron en Santa Cruz de Tenerife su primera edición española, impulsados por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Desde un enfoque educativo, la iniciativa hizo partícipes a estudiantes de secundaria y bachillerato de distintos institutos en la selección del Premio Cosmos Estudiantes 2026, que recayó en el libro Con algoritmos y a lo loco, de la matemática sevillana Clara Grima. Además, el IES Marina Cebrián recibió el premio al Mejor Vídeo del Alumnado.

Por otro lado, un empate técnico obligó al comité formado por profesionales del ámbito científico a repartir el Premio Cosmos 2026, distinguiendo tanto a Lise Barnéoud, por Las células errantes, como a José T. López Gómez, por La vida al borde del abismo. Esta última obra aborda los fenómenos climáticos que desencadenaron la extinción masiva del Pérmico-Triásico, hace unos 252 millones de años: un episodio que, pese a su lejanía temporal, “nos importa, y mucho, porque estamos en un proceso en cierto modo similar debido al impacto de la actividad humana en nuestro planeta”, destacaron los miembros del jurado.

Impacto de los algoritmos en la percepción de la realidad

Más allá de las estatuillas, la gala también ofreció al público la oportunidad de escuchar las reflexiones de destacadas voces del ámbito científico en varias mesas redondas. Una de ellas, centrada en los bulos y el pensamiento crítico, abordó una cuestión cada vez más presente en nuestra sociedad: el impacto de los algoritmos en redes sociales que, según definió Clara Grima, nos hacen vivir en “cámaras de eco donde se nos muestra la información que saben que nos va a gustar o nos va a enfadar”.

En este contexto, la matemática advirtió de que dejamos de conocer “otras realidades que muchas veces son la verdad” e incluso acabamos normalizando “comentarios homófobos o racistas que se expresan en público sin complejos”. Ante estos mecanismos, subrayó que “todos somos vulnerables”, una idea que también respaldó el neurocientífico Jonathan Benito al referirse al sesgo de confirmación, mediante el cual el cerebro tiende a atender únicamente aquello que refuerza sus creencias previas. En redes, este filtro se amplifica, generando “una resonancia cognitiva que acaba polarizando a la sociedad”, algo que, en su opinión, “es realmente peligroso”.

Frente a ello, Grima afirmó que “no existe una fórmula mágica” y reconoció que a menudo encuentra “más problemas que soluciones”. Sin embargo, pese a las dificultades del desafío, tanto ella como el resto de participantes en la mesa redonda coincidieron en que la única respuesta posible pasa por informarse, contrastar fuentes y desarrollar pensamiento crítico, destacando especialmente el papel de la ciencia, la lógica, el relato y la divulgación como antídotos frente a la desinformación y su impacto en la sociedad.

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