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La economía azul exige formación práctica y adaptada a la demanda en Canarias

La ULL, el ITER y profesionales del sector marítimo elaboran un manifiesto en el que subrayan la necesidad de alinear la universidad a las necesidades reales de las empresas
La mesa de trabajo reunió a empresas, administraciones públicas, universidades y centros de investigación de la Isla. | Sergio Méndez

La economía azul -aquella que depende directa o indirectamente del mar- supone en un territorio como el Archipiélago un pilar estratégico para la diversificación del modelo productivo y la creación de empleo.

Según el Instituto Canario de Estadística (Istac), durante 2024 este ámbito aportó 1.690 millones de euros de valor añadido bruto, equivalente al 2,9% del PIB de Canarias, y generó 21.187 puestos de trabajo, con un papel especialmente destacado del transporte marítimo y las actividades portuarias.

Sin embargo, en un ámbito condicionado por transformaciones como la digitalización y la descarbonización, las universidades canarias podrían quedarse atrás y desaprovechar este potencial si no se impulsa una formación más “práctica, flexible y alineada con las necesidades reales del tejido productivo”.

Así quedó recogido en el Manifiesto por el Talento y la Economía Azul, presentado ayer por la Cátedra de Economía Azul de la Universidad de La Laguna. El documento, elaborado en el marco de una mesa de trabajo que reunió a empresas, administraciones públicas, universidades y centros de investigación, identifica los largos y complejos procesos burocráticos como una de las principales trabas para incorporar las competencias demandadas por las empresas en los grados universitarios. Por ello, se reclama a los entes públicos “avanzar hacia una mayor flexibilidad de la formación reglada”.

El manifiesto propone además medidas de aplicación a corto plazo, como el desarrollo de microcredenciales -experiencias de aprendizaje breves (menos de 15 créditos ECTS), accesibles tanto para personas con titulación universitaria como sin ella- que permitan responder con agilidad a las necesidades cambiantes del mercado laboral. Según los ponentes, estas herramientas facilitan la incorporación de nuevas competencias sin esperar a las modificaciones normativas que requieren los planes de estudio oficiales, y podrían aplicarse a ámbitos como la movilidad eléctrica, los puertos inteligentes o las tecnologías emergentes.

En este sentido, el vicerrector de Docencia de la Universidad de La Laguna, José Manuel García, presente durante la lectura del manifiesto, destacó que las microcredenciales suponen “un cambio de paradigma”. A su juicio, “ya no se trata únicamente de acumular horas de formación, sino de acreditar competencias concretas y útiles para el desempeño profesional”.

Apoyo y colaboración sectorial

Los participantes destacaron la necesidad de formar perfiles multidisciplinares, con competencias transversales en digitalización, sostenibilidad, economía, normativa e idiomas. Asimismo, subrayaron la importancia de reforzar el aprendizaje de una segunda lengua como el inglés o el francés, dada la proximidad con países francófonos de África.

Durante el encuentro también se abordó la paradoja existente en algunos ámbitos del sector: la dificultad de determinados estudiantes para completar su formación práctica, pese a que existen puestos que permanecen sin cubrir. En este sentido, se planteó la posibilidad de establecer acuerdos con empresas, principalmente navieras, para facilitar el embarque de alumnado de Náutica, así como la creación de programas de prácticas -especialmente extracurriculares- orientados a la captación y retención del talento.

Desde la institución universitaria se subrayó que todas estas iniciativas deben ir acompañadas de una financiación adecuada y de una mayor colaboración de las empresas y administraciones públicas, de forma que no dependan exclusivamente del esfuerzo voluntario del profesorado.

Finalmente, el director de la Cátedra de Economía Azul, Carlos Efrén Mora, recalcó que el desarrollo de este campo supone un proceso dinámico que exige diálogo permanente. Por ello, hizo un llamamiento a la colaboración continua entre universidad, empresas y administraciones para seguir avanzando en la materia.

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