La historia de Jesuman está vinculada desde sus orígenes a la figura de Jesús Hernández Guzmán, un empresario nacido en Icod de los Vinos que comenzó su actividad comercial en 1946, cuando apenas tenía 17 años. Aquel primer negocio, instalado en un local de no más de 15 metros cuadrados de la calle San Agustín, fue el punto de partida de una trayectoria empresarial que ha dado lugar a una de las principales compañías canarias del sector de la distribución alimentaria.
Jesús comenzó a ahorrar a los 15 años con el propósito de poner en marcha su propio negocio; un objetivo que cumpliría dos años después, materializando la apertura de su primera tienda. En los primeros años, el empresario asumió buena parte de las tareas que requería el establecimiento, incluido el reparto de mercancías, con un carro de madera con capacidad para transportar hasta 500 kilos.
Aquellos primeros años estuvieron marcados por un modelo de comercio basado en la proximidad y en el conocimiento directo de los clientes. Poco a poco, su actividad se fue consolidando y sentando las bases de un proyecto empresarial que experimentaría una importante transformación en las décadas siguientes.
En 1976 se constituyó Comercial Jesuman S.A., una nueva etapa en la trayectoria del empresario y de la compañía. Ese mismo año, Jesuman se convirtió en una de las empresas pioneras en Tenerife en la implantación del modelo Cash and Carry, dirigido principalmente a la venta al por mayor para comercios que acudían a buscar su mercancía al establecimiento.

Durante las décadas siguientes, el proyecto impulsado por Jesús Hernández Guzmán experimentó un proceso de expansión por diferentes municipios de Tenerife y fue incorporando nuevos formatos comerciales, acercándose al cliente y especializándose en venta minorista.
El crecimiento de la compañía fue paralelo a la evolución de la propia sociedad tinerfeña y los hábitos de consumo de la población, dando paso a una estructura empresarial de mayores dimensiones, con establecimientos destinados a distintos perfiles de consumidores y una infraestructura logística cada vez más desarrollada.
Uno de los principales hitos de esta trayectoria llegó con la inauguración de la sede central de Jesuman en El Mayorazgo, en Santa Cruz de Tenerife. Las instalaciones, con más de 20.000 metros cuadrados, reflejaban la dimensión alcanzada por un emprendedor que había iniciado su actividad en un establecimiento de apenas 15 metros cuadrados. Ese mismo año, Jesús Hernández Guzmán recibió el Premio Arturo Escuder Croft de la Cámara de Comercio, que lo distinguió como empresario del año y que se sumaba a una trayectoria empresarial estrechamente vinculada al desarrollo del comercio y la distribución en Tenerife, La Palma y La Gomera.
La relación de Hernández Guzmán con Icod de los Vinos, su localidad de origen, también se mantuvo a lo largo de su trayectoria. En 2004 fue nombrado Hijo Predilecto del Cabildo de Tenerife y de su pueblo. Además, la avenida en la que se encuentra actualmente la sede central de Jesuman lleva su nombre.
Sin embargo, la evolución de la empresa no puede entenderse únicamente a través de sus instalaciones o de sus cifras de crecimiento. Su recorrido también está ligado a las personas que han formado parte de la compañía durante décadas: trabajadores que comenzaron su actividad profesional en los primeros años de expansión de Jesuman y empleados que continúan actualmente en la organización forman parte de una historia empresarial que ha atravesado distintas generaciones. Sus testimonios permiten reconstruir la evolución de la compañía desde una perspectiva familiar, de colaboración y cercanía con las personas que acuden a sus establecimientos.
Entre estos últimos, podemos encontrar ejemplos de vinculación prolongada con la empresa. En DIARIO DE AVISOS hemos podido conocer a doña Ángeles, una compradora que durante 45 años ha hecho su compra incondicionalmente en el supermercado Alteza más cercano a su vivienda, en Santa Cruz de Tenerife. Según la propia Ángeles nos ha confirmado, se ha mantenido fiel por dos factores que son firma de la casa: el producto asequible y de calidad y el ambiente familiar que puede encontrar cada vez que acude.
Esa cercanía por bandera quedó impregnada en la manera de llevar adelante la empresa, pero también en un fuerte compromiso con su entorno y con las personas, colaborando especialmente con colectivos en situación de mayor vulnerabilidad. Una forma de entender la vida empresarial que, con el paso de los años, fue creciendo y consolidándose hasta dar lugar, hace más de tres décadas, a la creación de la Fundación Jesús Hernández y Hortensia Pérez, su esposa, como expresión del compromiso social y solidario que siempre ha acompañado al Grupo.
La trayectoria de Jesús Hernández Guzmán desembocó también en la creación de una empresa que ha nutrido a sus descendientes. Con el paso de los años, las siguientes generaciones se han incorporado a la gestión y en la actualidad es su hijo, José Ignacio Hernández Pérez, quien asume la responsabilidad de la dirección de la compañía, dando continuidad al proyecto iniciado por su padre; un relevo generacional que constituye uno de los elementos centrales de la historia de Jesuman.
La compañía, que actualmente tiene más de 1.600 trabajadores, mantiene su carácter de empresa de capital canario y desarrolla su actividad a través de diferentes enseñas y formatos comerciales, entre ellos Tu Alteza, Tu Trébol, Cash Jesuman y La Hucha. Su actividad se extiende a diferentes áreas de la distribución y cuenta también con una estructura logística propia y servicios de compra online.
La evolución ha continuado en 2026 con nuevos proyectos, entre ellos la apertura del Centro Comercial La Gran Manzana, un centro sostenible que representa un nuevo capítulo para seguir creciendo y confiando en su modelo de cercanía y responsabilidad social corporativa.
Desde la fundación de Jesuman han cambiado los modelos de distribución, la tecnología, los sistemas logísticos y los hábitos de consumo; por lo que la estructura de la compañía actual poco tiene que ver con la que encontró el joven empresario cuando abrió su primer establecimiento. Sin embargo, el carro de madera con el que aquel joven empresario repartía mercancías en los primeros años, cuya réplica puede verse en la entrada de su sede, constituye el símbolo más importante de ese recorrido. Frente a las actuales infraestructuras logísticas y los nuevos sistemas de distribución, representa una época en la que el negocio dependía fundamentalmente de una pequeña tienda, un producto que vender y la relación directa con el cliente.
Tantos años después, aquel primer negocio se ha convertido en el origen de una historia empresarial que sigue muy viva, aportando el sabor canario a su forma de hacer empresa.







