La LXXX Romería Regional de San Benito Abad congregó este domingo más de 20.000 personas en las calles del casco histórico de San Cristóbal de La Laguna. La presente edición del encuentro introdujo una novedad destacada en su itinerario, al incluir por primera vez un homenaje institucional y religioso al propio municipio anfitrión.
El trayecto de las carretas y agrupaciones folclóricas dejó una estampa inédita a su paso por la calle de la Carrera. La imagen de San Benito Abad protagonizó un encuentro con la imagen de San Cristóbal, trasladada de forma excepcional desde la Catedral de La Laguna para este saludo. Durante el acto, parejas ataviadas con la vestimenta tradicional realizaron la habitual ofrenda floral y de alimentos.
Un encuentro inédito en el casco de La Laguna
La cita de este año modificó parte de su desarrollo habitual para integrar este acto simbólico entre ambos patronos en el corazón de la ciudad. Las parrandas y los carros tirados por ganado recorrieron las principales vías del municipio, que cuenta con la distinción de Patrimonio de la Humanidad, en una jornada marcada por la alta participación de colectivos folclóricos de todo el Archipiélago.
El saludo entre las imágenes religiosas centró la atención de los asistentes en la calle de la Carrera, un punto estratégico que conectó la salida del templo de San Benito con el recorrido oficial. Los representantes de las corporaciones locales y las agrupaciones vecinales destacaron la fluidez del nuevo itinerario diseñado para la seguridad de los romeros.
Tradición e identidad de las Islas
La Romería de San Benito Abad mantiene su consideración como la única con rango regional en Canarias. Como es habitual, el festejo sirvió de punto de encuentro para delegaciones llegadas de diferentes puntos de las Islas, encargadas de custodiar las tradiciones musicales y artesanales vinculadas al sector primario.
La jornada concluyó sin incidentes destacados en los accesos al centro de la ciudad de Tenerife, donde se desplegó un plan especial de movilidad y transporte público para facilitar el regreso de los asistentes tras la finalización de las ofrendas.





























