El mismo día en el que unas satánicas majestades octogenarias publicaron Foreign Tongues, el álbum de estudio número 25 de su discografía, que, según las primeras críticas, demuestra con creces que The Rolling Stones o, si se prefiere, Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood, no se han olvidado de hacer magia ni de por qué comenzaron en esto, Sting ofreció un concierto en Santa Cruz de Tenerife.
Y, claro, es solo casualidad, pero, teniendo en cuenta el espectáculo que pudieron disfrutar en la noche de este viernes quienes acudieron al recinto habilitado en la zona de aparcamientos del Palmetum de la capital tinerfeña, también es la doble constatación de que cierta música, no toda, pero sí la buena, no tiene fecha de caducidad. Ni tampoco la tienen determinados artistas que la hacen posible.
Gordon Matthew Thomas Sumner, Sting, invitó al público a acompañarle en un viaje musical por muchos de los temas que jalonan su carrera. Tanto con The Police, el grupo que formó con Andy Summers y Stewart Copeland, como en solitario. Y no defraudó.

La nueva visita del artista a Tenerife -en 2023 actúo en Adeje- llegó con la gira Sting 3.0 Live, que da nombre al disco en directo publicado en 2025. Ahí suenan temas tan emblemáticos como Message in a bottle, Every breath you take, Roxanne, Englishman in New York, Fragile y algunos otros. Es una relectura, pero sin perder esencia. En suma, un rico repertorio al que recurrió anoche el artista nacido hace 74 años ante un público entregado (y emocionado).
El paso por España de la gira se inició el martes en Barcelona, el jueves llegó a Gran Canaria y, tras visitar Tenerife, llegará a Cádiz, Málaga, Granada y Sevilla, para luego proseguir por el continente. En esta ocasión junto al guitarrista Dominic Miller y el batería Chris Maas, Sting sigue siendo mucho Sting.






