Los niños que crecimos en los 80 y los 90 del siglo pasado, llamémonos los niños y niñas EGB, acumulamos recuerdos de una época que ni mucho menos fue mejor, pero sí tuvo cosas únicas. El cine y la música de los 80 es, seguramente, irrepetible, pero nuestro día a día estaba cargado de novedades. Un mundo se abría ante nosotros y lo acogíamos con ilusión y curiosidad.
Al no disponer de redes sociales, al ser una época de crisis económica, sobre todo la década de los 80, con un proceso de gran desindustrialización, la televisión era, en gran medida, nuestra principal fuente de ocio -además de jugar en la calle o disfrutar de lugares de veraneo aquellos más afortunados-. Aquella tele de EGB llegó para quedarse, aunque es cierto que algunos de sus programas no encajan en la sociedad y la televisión actual. Los veíamos, por supuesto, con otros ojos.
Este es un repaso a la tele de EGB con programas o series, ojo, que fueron estrenados en verano. Algunos se quedaron entre nosotros, otros, solo en nuestros recuerdos.
La tele de nuestros veranos de EGB

El Grand Prix. Es imposible hablar de tele, veranos y EGB sin nombrar al Grand Prix, ahora, por suerte para todos, recuperado por Televisión Española.
El 17 de julio de 1995, el mismo día que Jordi Pujol y su CIU rompía con el PSOE o el CD Tenerife hacía oficiales los fichajes de Hapal y Toni Robaina, pudimos ver el primer programa del Grand Prix en nuestras televisiones aunque bajo el nombre de Cuando calienta el sol y con cuatro pueblos por programa participando (no los dos posteriores).
Ramón García ya hacía de maestro de ceremonias, acompañado de Jennifer Rope y con madrinas y padrinos tan variopintos como Marianico el Corto, Coral Bistuer, Azuquita o Norma Duval.
Haría, en Lanzarote, representó a Canarias en aquel programa en el que veíamos normal que una vaquilla participara de forma activa en las pruebas pese al evidente estrés que sufría el pobre animal.
Pero lo que no todos recuerdan es que el Grand Prix estaba basado en otro progama similar: Juegos sin Fronteras.
Juegos sin fronteras. ¿Por qué nunca ganaba España? La Unión Europea de Radiodifusión era un programa que, bajo el título original de Jeux sans frontières, comenzó a emitirse en Europa en 1965. Era la enésima idea de hermanar a un continente tan convulso a través de los juegos y la televisión.
No es ninguna broma, la idea, según cuenta, llegó desde el mismísimo Charles de Gaulle con la intención de acabar con las viejas rencillas entre Francia y Alemania, en este caso solo con la RFA. Se trataba de una serie de pruebas -se asemejaba mucho al Grand Prix, sin vaquilla, por supuesto-, en el que en su mejor momentos llegaron a coincidir España, Francia, Checoslovaquia, Portugal o Yugoslavia entre otros.
A cada país lo representaba una ciudad (en 1990 ganó Jaca) y en 1991 participó Las Palmas de Gran Canaria y en 1992 lo hizo Santa Cruz de Tenerife. Eran tiempos complicados: por aquel entonces, España no ganaba ni en fútbol ni en Juegos sin fronteras.
Pasapalabra. Sí, Pasapalabra fue un programa de verano. Aunque es verdad que se nos queda algo lejos para EGB, ya que su primera emisión fue el 10 de julio de 2000 y en Antena 3, Silvia Jato nos sorprendió a todos con su capacidad para leer de forma muy rápida en un rosco con el que hasta sufríamos por el concursante.
¿Quién nos iba a decir a nosotros, en aquel verano, que el programa iba a estar envuelto en cuestiones legales años después? Lo cierto es que su acogida fue tal, que Antena 3 decidió que aquel no era un programa solo para la época estival, sino que tenía que ser emitido durante todo el año.
Al ser un programa aún en emisión, quizás el concepto EGB queda algo difuminado pero: ¿a que muchos no recordaban que llegó a ser presentado por el gran Constantino Romero?
Uno para todas. Lo tenía todo: era un programa casposo, muy machista y, además, era largo (180 minutos por programa). Uno para todas fue una de aquellas emisiones que trajo Telecinco que aún hoy vemos y nos preguntamos cómo pudo ser. O, quizás, en los tiempos que corren, no tanto.
Expulsaba caspa por todos lados. 200 mujeres elegían entre 12 candidatos al hombre del verano. estos tenían que superar pruebas y, si lograban superarla tras la votación femenina, las azafatas -tan de moda en los 90-, llamadas Chicas glu-glu, les daban un beso.
Para rizar el rizo, un culturista aparecía en escena simplemente para decir “Yo soy Héctor”, algo que supuso un suplicio, por cómo se popularizó, para todos aquellos niños EGB que se llamaban así. Sabrina o Gunilla Von Bismark llegaron a ser las presidentes del jurado. Para el recuerdo (malo) quedará un programa benéfico en el que participaron, entre otros, José Manuel Soto, Alonso Caparrós o Máximo Valverde.
Duró dos ediciones -y muchas fueron- entre 1995 y 1996, ya que Hostal Royal Manzanares, que se emitía a la misma hora, arrasó en audiciencias.
Murcia, ¡qué hermosa eres! El mundo de las galas televisivas daría para un artículo completo, pero Murcia, ¡qué hermosa eres! se nos quedó muy marcada.
El Gobierno de Murcia quería promocionar turísticamente la región y qué mejor manera que hacerlo colando a políticos en medio de las mismas y con cantantes que hacían playback de forma descarada. Ni Matías Prats o ramón García, que presentaron varias ediciones, lograron levantar aquello.
La primera gala de Murcia, ¡qué hermosa eres! fue en 1997, en San pedro del Pinatar, y su mayor éxito, hay que reconocerlo, fue ese, que décadas después, cuando escuchemos Murcia, peguemos el ¡qué hermosa eres!.
El Karaoke de Telecinco. Un karaoke puede llegar a ser un arma de destrucción masiva según en manos de quién lo dejes. Telecinco, en el verano de 1995, decidió hacer un programa con una dinámica muy sencilla: recorrer España para que todo aquel que quisiera pudiera cantar y salir por la tele.
Aquella era una España cañí, con un decorado muy simple recorriendo las plazas mayores de la geografía peninsular y, como aliciente, la letra salía sobreimpresionada en la pantalla, por lo que se podía jugar también desde casa.
En aquel totum revolutum había gente que cantar, cantar, no cantaba, pero fue allí donde conocimos a una joven Nuria Fergó, ganadora de su edición con 17 años tras interpretar Fue tan poco tu cariño. Duró solo dos temporadas.
Melrose Place. El 8 de julio de 1992, en plenos Juegos Olímpicos de Barcelona, Telecinco estrenó Melrose Place que, para los niños y niñas de EGB, vino a ser como una Sensación de vivir -hubo incluso intercambio de personajes-, pero para adultos.
Alison, Jake, Billy, Jane, Michael, Sandy, Rhonda y Matt eran ocho jóvenes que vivían en un bloque de apartamentos y, poco a poco íbamos conociendo sus vidas, sus problemas laborales y sentimentales.
Como suele ocurrir con algunas series, su éxito provocó giros inverósimiles en la trama, que se centró demasido en los líos amorosos pero, no olvidemos, acabó, incluso con la explosión de una bomba en el bloque de apartamentos de estos jóvenes estupendos. Este giro se debió a un incendio en los estudios de grabación que fue aprovechado para meter una explosión en la propia serie.
Tras siete temporadas la serie murió, en cierto modo, de éxito. Los costes habían subido, sobre todo por los cachés e actores y actrices, y la audiencia, bajado.
Objetivo 92. No podemos cerrar este repaso con un programa que hoy en día sería impensable, pero que era muy EGB. Cuando España conoció que albergaría los Juegos Olímpicos de 1992 se revolucionó socialmente. El mundo iba a poner los ojos en un país atrasado en muchos aspectos y aquella era una gran oportunidad: por ejemplo para impulsar nuestro deporte.
Objetivo 92 buscaba jóvenes talentos que pudieran, en un futuro, ir a los Juegos. Para ello, si creías que tenías talento para algún deporte, mandabas una carta a TVE y te seleccionaban por autonomías. Los jóvenes de EGB enloquecieron, claro, ante una idea que ahora nos parece muy loca.
Quizás funcionó porque el medallero español en Barcelona 92 superó a los de los Juegos anteriores y, por cierto, en la modalidad de balonmano pudimos ver a un joven alto y espigado. Un tal Iñaki Urdangarín que luego… ya sabemos la historia.






