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Los secretos de La Mareta: piscinas, bungalós y acceso directo al mar

La Mareta, en Costa Teguise, combina historia diplomática, arquitectura de César Manrique, bungalós, jardines y acceso directo al mar
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La Mareta, situada junto al mar en Costa Teguise, es una de las residencias oficiales más singulares de España. Concebida en la década de 1970 por el arquitecto Fernando Higueras y el artista lanzaroteño César Manrique, combina arquitectura, paisaje volcánico e historia diplomática.

El complejo vuelve estos días a la actualidad por la estancia vacacional del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su familia. Sin embargo, la residencia acumula décadas de historia vinculadas a la monarquía, la política internacional y la promoción turística de España.

Una residencia encargada por el rey Hussein de Jordania

La Mareta fue mandada construir por el rey Hussein I de Jordania a finales de los años 70. El monarca quería disponer de una residencia de descanso en Lanzarote, una Isla que por entonces comenzaba a consolidarse como destino turístico internacional.

El proyecto fue desarrollado por el arquitecto Fernando Higueras con la colaboración de César Manrique, cuya influencia resulta visible en la integración de los edificios con el terreno volcánico.

La propiedad fue entregada posteriormente al rey Juan Carlos I. Años después pasó a formar parte del patrimonio gestionado por Patrimonio Nacional, organismo encargado de administrar bienes vinculados a la Corona y al Estado.

En 2015, Patrimonio Nacional y el Ministerio de Industria, Energía y Turismo firmaron un convenio para poner el complejo al servicio de los intereses turísticos e institucionales de España.

Cómo es La Mareta por dentro

La residencia ocupa una superficie aproximada de 30.000 metros cuadrados, según los datos difundidos en distintas publicaciones sobre el complejo.

La finca dispone de una residencia principal y varios bungalós independientes destinados a alojar a invitados y equipos de apoyo. También cuenta con piscinas, instalaciones deportivas, jardines, espacios abiertos y acceso directo al mar.

Su ubicación permite mantener la privacidad de los huéspedes sin recurrir a grandes construcciones visibles desde el exterior. Los edificios se distribuyen de forma horizontal y se adaptan a la orografía del terreno.

El diseño utiliza paredes blancas, piedra volcánica, vegetación autóctona y grandes ventanales. Estos elementos responden a la idea de Manrique de integrar la arquitectura en el paisaje de Lanzarote.

El complejo también dispone de un helipuerto, utilizado para facilitar desplazamientos oficiales y reforzar la seguridad durante las estancias institucionales.

Por qué se llama La Mareta

El nombre procede de una antigua mareta, una construcción tradicional destinada a recoger y almacenar agua de lluvia.

Estos depósitos fueron fundamentales durante siglos en Lanzarote, una Isla caracterizada por la escasez de precipitaciones y la dificultad para acceder a recursos hídricos.

El topónimo conecta así la residencia con los antiguos sistemas utilizados por la población lanzaroteña para aprovechar el agua disponible.

Una residencia vinculada a la diplomacia internacional

Desde su incorporación al patrimonio estatal, La Mareta ha recibido a mandatarios, dirigentes políticos y representantes institucionales.

Entre las personalidades que se han alojado en el complejo figuran el excanciller alemán Helmut Kohl, el antiguo dirigente soviético Mijaíl Gorbachov y el expresidente checo Václav Havel.

También ha sido utilizada por miembros de la Familia Real y por distintos presidentes del Gobierno durante sus periodos de descanso en Canarias.

Pedro Sánchez la emplea de manera recurrente desde 2020, tanto durante el verano como en algunas vacaciones navideñas o de Semana Santa.

El fallecimiento de María de las Mercedes

La Mareta también está vinculada a un episodio relevante de la historia reciente de la Familia Real.

María de las Mercedes de Borbón, madre del rey Juan Carlos I, falleció en la residencia el 2 de enero de 2000. La familia se encontraba entonces en Lanzarote para pasar las fiestas de Año Nuevo.

Este hecho convirtió el complejo en un lugar especialmente significativo dentro de la memoria privada de la familia del antiguo monarca.

Un ejemplo de la arquitectura integrada de Manrique

Uno de los principales valores de La Mareta es su integración con el paisaje. El diseño evita las grandes fachadas, los volúmenes elevados y los elementos que pudieran romper la imagen del litoral.

La vegetación incluye cactus, palmeras y especies adaptadas al clima seco de Lanzarote. La piedra volcánica se utiliza como parte de los muros y jardines, mientras que el color blanco de los edificios reproduce la arquitectura tradicional de la Isla.

La distribución de los espacios busca aprovechar la luz natural y las vistas hacia el océano, manteniendo al mismo tiempo la privacidad de sus ocupantes.

La Mareta permanece cerrada al público y su utilización está vinculada a fines institucionales, diplomáticos o representativos. Su historia, su arquitectura y la participación de César Manrique la convierten en una de las residencias oficiales más singulares del Archipiélago.

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