branded

Cultivan propuestas para adaptar la agricultura al estrés térmico e hídrico

Un estudio coordinado por la Universidad de La Laguna sugiere diversificar, aumentar la reutilización de aguas regeneradas y mejorar la gestión del riego. La investigación se basa en los laboratorios vivos
Cultivan propuestas para adaptar la agricultura al estrés térmico e hídrico
Las temperaturas anormalmente altas alteran los ciclos de crecimiento de las plantas de cultivo. DA
Ofrecido por
Logotipo de marca

El incremento global de las temperaturas causa estrés térmico e hídrico en los cultivos, acelera la maduración y reduce la producción de las cosechas. Favorece la proliferación de plagas, degrada los suelos y agrava la escasez de agua, lo que obliga a transformar los sistemas agrarios hacia una mayor diversificación y eficiencia en el riego. El calor extremo seca la humedad del suelo con rapidez y daña las células de las plantas. Se adelantan los periodos de floración y maduración, lo cual disminuye el rendimiento final de la fruta y la verdura. Las temperaturas cálidas multiplican la presencia de insectos dañinos y enfermedades fitosanitarias. La falta de lluvia y el calor aumentan la erosión de la tierra y el riesgo de desertificación.

Eficiencia hídrica (uso de aguas regeneradas y sistemas de riego digitalizados), diversificación (sustitución de monocultivos vulnerables por variedades de plantas más resistentes al calor) y control fitosanitario (vigilancia constante para frenar el impacto de nuevas plagas) son medidas de adaptación agrícola. Un estudio liderado por la Universidad de La Laguna (ULL) propone diversificar los cultivos, aumentar la reutilización de aguas regeneradas y adecuar la gestión del riego para adaptar la agricultura canaria al aumento de las temperaturas y al déficit de recursos hídricos.

Cultivan propuestas para adaptar la agricultura al estrés térmico e hídrico
Juan Carlos Santamarta y Noelia Cruz. Emeterio Suárez (ULL)

Publicada en la revista científica Environmental Development, la investigación ha sido dirigida por el catedrático de Ingeniería Agraria y del Medio Natural Juan Carlos Santamarta Cerezal y la profesora Noelia Cruz Pérez, que coordinaron un proceso participativo sustentado en la metodología de los laboratorios vivos. Esta actuación proyectó una visión de cómo debería ser la agricultura canaria en 2050: abogan por un modelo basado en una producción más sostenible, una utilización más eficiente del agua, la recuperación de tierras abandonadas, el fortalecimiento de la soberanía alimentaria y una mayor integración entre el conocimiento científico, la innovación tecnológica y la experiencia acumulada por los agricultores. En tal sentido, consideran prioritario impulsar la reutilización de aguas regeneradas, avanzar en la digitalización de los sistemas de riego y facilitar la transferencia del conocimiento científico a las explotaciones agrarias mediante programas de formación y acompañamiento técnico.

Los autores alertan de la elevada dependencia de la agricultura canaria de monocultivos tropicales como el plátano y el aguacate, cuya vulnerabilidad frente al aumento de las temperaturas podría comprometer la producción en las próximas décadas. A su entender, las soluciones tecnológicas por sí solas no bastarán para afrontar los desafíos: “El éxito dependerá también de factores sociales, culturales y de gobernanza”.

Este enfoque contribuye a comprender mejor la complejidad del sector agroalimentario.

TE PUEDE INTERESAR