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Puerto de la Cruz cuestiona las analíticas de Playa Jardín y mantiene el cierre por “prudencia”

Sanidad precisa que el Ayuntamiento posee la competencia sanitaria en su municipio para adoptar recomendaciones, pero insiste en que las analíticas del Gobierno autonómico cumplen de forma estricta con los estándares nacionales
Una zona de Playa Jardín vuelve a cerrarse al baño por contaminación
Un tramo de playa Jardín fue cerrada ayer al baño por contaminación. DA

El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz ha decidido mantener cerrada al baño Playa Jardín por un criterio de precaución. La medida se adopta tras constatar diferencias entre las analíticas encargadas por el Consistorio y los resultados remitidos por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, que detectó parámetros elevados a principios de semana.

Esta divergencia técnica genera, según la corporación local, una “duda razonable” sobre el estado real de la calidad del agua. Por su parte, la Consejería de Sanidad sostiene que sus laboratorios e inspecciones cuentan con la acreditación de la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) y operan bajo la normativa fijada por el Ministerio de Sanidad.

El desacuerdo reabre la preocupación en torno a uno de los puntos turísticos y de ocio más transitados de la Isla de Tenerife, que ya fue objeto de actuaciones de limpieza y mantenimiento continuados tras su reapertura el pasado verano. La situación afecta a la gestión sanitaria de la zona, donde las competencias municipales para ordenar el cierre de zonas de baño convergen con el seguimiento técnico de Salud Pública y la red de saneamiento supervisada por el Consejo Insular de Aguas de Tenerife.

Discrepancia en las muestras y prudencia municipal

El Consistorio portuense ha explicado que mantiene un esquema de controles sistemáticos y labores de mantenimiento en el litoral. Sin embargo, en los últimos días ha detectado que los análisis que encarga directamente no coinciden con las cifras que traslada el Ejecutivo autonómico.

Ante esta contradicción, la corporación municipal prefiere no autorizar el acceso de bañistas hasta recibir una explicación “suficientemente clara y contrastada”. En paralelo a la decisión administrativa, el Ayuntamiento ejecuta las labores preventivas con la realización del séptimo ciclo de limpieza programado en el entorno de la playa.

Asimismo, el gobierno local ha remitido la responsabilidad técnica a las administraciones competentes, e invita a consultar la situación con la Dirección General de Salud Pública y el Consejo Insular de Aguas de Tenerife para clarificar la posición de cada organismo.

Muestreos diarios y acreditación oficial de Sanidad

La postura de la Consejería de Sanidad defiende la validez legal y técnica de los informes oficiales. La administración regional precisa que el Ayuntamiento posee la competencia sanitaria en su municipio para adoptar recomendaciones, pero insiste en que las analíticas del Gobierno autonómico cumplen de forma estricta con los estándares nacionales.

De acuerdo con Sanidad, el seguimiento del agua en Playa Jardín se intensificó desde el lunes con la recogida de muestras diarias. Los inspectores detectaron parámetros elevados a comienzos de semana, aunque los niveles no obligaron en ese primer momento a recomendar la prohibición del baño. Esa alteración inicial motivó el despliegue del control continuado que ahora genera dudas en el municipio.

El cruce de posturas deja la reapertura del enclave en suspenso a la espera de que ambas instituciones unifiquen criterios sobre la seguridad de las aguas para los usuarios.

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