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Simón Visconti: “La mecánica de un kart es pura cirugía”

Simón Visconti, team manager del equipo Pro-Kart
Simón Visconti, team manager del equipo Pro-Kart

Es la primera vez que me enfrento a una entrevista cuyo protagonista desarrolla una actividad de la que yo no tengo ni la más remota idea: los karts. Estoy sentado en Los Limoneros con Simón Visconti, un arafero nacido en Venezuela en 1981. Se trata del team manager del equipo Pro-Kart, una escuela de pilotos de karts cuyos alumnos acabarán, más tarde o más temprano, en las “fórmulas” del automovilismo de competición. Verstappen, Hamilton, Fernando Alonso, prácticamente todos los campeones del mundo de Fórmula 1 empezaron corriendo en karts. Los niños pijos y no pijos y los adultos pijos y no pijos, los pilotos de aviación, los corredores de rallyes, los consagrados en la máxima categoría de la competición automovilística, todos ellos han corrido y corren en karts. Los aficionados de verdad al automovilismo se van a los circuitos de karts a soltar su adrenalina competitiva. Simón, además de ex corredor y mecánico, es un sicólogo deportivo en toda regla, producto de su experiencia. Le pregunto dónde deben estar los padres cuyos niños pequeños corren en karts y no lo duda: “En la parte más alejada de la grada, si quieren que sus hijos disfruten y lleguen a ser algo en este deporte”. Por cierto, un deporte que se puede practicar sin licencia cuando se realiza fuera de las competiciones. Para competir se necesita licencia federativa.

-¿Cuántos alumnos tienes actualmente?
“En este momento, 28. Esto es muy exclusivo”.

-¿Hay que ser rico para convertirse en un buen piloto, empezando por los karts?
“No, rico, no, pero este deporte es caro”.

-¿Entrenas sólo a niños?
“No, a cualquiera. Cuatro pilotos de rally de renombre se preparan con nosotros”.

-¿Dónde está establecida la escuela?
“En realidad, en un camión enorme, donde guardamos los coches, los motores, los repuestos, con el que acudimos a todos los circuitos. El camión se queda en el último circuito y de ahí al siguiente. En esta isla utilizamos la pista del Karting Club Tenerife, en el Parque de la Reina, en el Sur, cuyo propietario Es Carlos Gil. Estamos muy contentos ahí”.

-¿Apoyan a los karts los organismos oficiales?
“Sinceramente, no. Sólo recibimos buenas palabras y promesas, pero el kart es el gran olvidado de los organismos deportivos. Yo me hice asambleario (de la Federación Tinerfeña) para ver lo que ocurre. Ayudas, cero, si acaso alguna puntual. Y eso que tenemos a Guzmán, que es un gran organizador de campeonatos, pero sin dinero es muy difícil hacer cosas trascendentes”.

-¿Dónde te aficionaste a este deporte?
“En Madrid, viví allí y me enamoré de los karts”.
(Me dice Simón (lo pusieron Simón por Simón Bolívar y tiene un segundo nombre, Ernesto, por Ernesto “Che” Guevara, nada menos) que el kart es como un Fórmula 1 en pequeño, incluso por la exigencia física. Y que diez minutos de carrera suponen un chute de adrenalina impresionante y un cansancio físico notorio. Me regala una camiseta, por cierto muy bonita, de su equipo, que le agradezco mucho. Y, además, de mi talla).

-¿Cuánto tarda en formarse un piloto?
“Desde que empieza hasta que se retira. La formación es continua. Y, desde luego, no es lo mismo entrenar a un niño que a un adulto”.

-Representas en España a CRG Competición, la marca italiana referente en karts. ¿Contento?
“Hombre, es una marca puntera, nosotros corremos sólo con CRG, que es un referente, como tú dices”.

-Háblame de un alumno tuyo que puede llegar a Fórmula 1.
“Toma nota de este nombre, tiene 9 años: Oliver Weytjens, padre belga, madre portuguesa –me dice la categoría en que corre pero temo equivocarme–. Puede llegar a Fórmula 1. Es todo un campeón y ahora anda por los circuitos de Europa. Este año va a hacer 30 carreras en Italia, vive en una caravana”,

-Todo esto les cuesta dinero a los pilotos.
“Claro, sus familias llegan a acuerdos con las escuderías, que son las que le entregan el material para que compitan. Pueden pagar entre 100.000 y 200.000 euros, más todos los gastos de manutención del niño y su familia. Lo hacen como inversión y como amor a una profesión de futuro. Estos niños de hoy pueden ser mañana millonarios, pero sus familias tienen que invertir. Pasa lo mismo con un piloto de aviación: la formación es cara, pero cuando llegan, les compensa”.

-¿Cuántos metros tiene un circuito de kart?
“Entre 1.200 y 1.600, varía mucho. Y en Lanzarote tenemos uno de los mejores de España. Allí se ha corrido un mundial de rotax, está muy preparado y además es muy bonito”.

-En este deporte hay un problema que se repite: el padre. El padre que contradice, incluso, a los entrenadores, que discute y que le provoca al niño un cacao mental.
“Tienes toda la razón. Por eso te dije que el sitio del padre, al menos hasta que el niño tenga criterio, debe estar en lo más alto de la grada. Y, además, debería también abstenerse de hacer comentarios. Para eso estamos los jefes de equipo, para formarlos. Los padres son subjetivos, no tiene ni idea, por regla general. Por eso muchas veces tenemos que hacer de sicólogos. Es el problema del deporte base. En el fútbol base, por ejemplo, los que arman los follones en los campos son los padres, que se ponen a contradecir al entrenador o a meterse con el árbitro”.

-¿Los niños, pilotos de karts, que llegan muy alto en el automovilismo saben que no deben hacer caso a sus padres en lo que se refiere a la competición?
“Mira, pregunta al padre de Oliver. Él es consciente de que un padre puede fastidiar la carrera de su hijo y es un hombre prudente, que deja que le enseñemos”.

-¿Cuánto vale un kart de competición?
“Entre 5.000 y 12.000 euros, pero se consiguen más baratos, en buen estado, de segunda mano”.

-¿Son muy estrictas las homologaciones?
“Hasta el último tornillo de un kart ha de estar homologado por la FIA”.

-¿Estás enamorado de tu trabajo? Te lo pregunto porque lo noto.
“Absolutamente; disfruto formando a los niños. Ahora tengo a 10 corriendo campeonatos. En seis meses, dos días por semana, puedo formar inicialmente a un piloto, pero ya te dije que la formación dura toda la vida”.

-¿Son profesionales?
“No, completamente amateurs; ser profesional llegará más tarde, cuando alcancen otros niveles y en otras competiciones”.

-¿Estudias sicológicamente a los niños aspirantes a pilotos?
“El estudio sicológico es fundamental. A mí me han llegado a tartamudear y a temblar pequeños que no sufrían estos episodios en su vida normal. Nosotros trasmitimos tranquilidad, les aportamos seguridad en sí mismos y les corregimos sus nervios. Todo es normal, el sufrimiento y la superación. Son niños, hay que cuidarlos con mucho tacto y los padres desesperados, sobran”.

-Veo que este deporte es versátil, sobre todo porque sirve para todas las edades.
“Y porque tiene varias categorías adaptadas a la edad y a las características de los participantes. Santi Concepción, el gran piloto palmero, en cuya formación participé, tiene ahora 19 años, está en Honda, ha probado prototipos, compitió en F-4 y es toda una figura”.

-¿Cuánto dura el motor de un kart de competición?
“Depende, pero toma nota de estos datos. Unas 16 horas de actividad y cada 8 horas hay que cambiarle los pistones. Y eso para entrenar. Para competir hay que cambiarlos cada cuatro horas”.

-¿Cómo “castigas” los casos de desobediencia? Me refiero a cuando los pequeños pilotos ignoran las señales desde el muro.
“He tenido algunos casos de desobediencia y la mejor terapia para ellos es no permitirles salir la próxima vez. Dejar que reflexionen y que comprendan que todo se hace por su bien, por su futuro”.

-¿Defectos de atención frecuentes?
“Algunos, otros muy imaginativos, distintas pautas de comportamiento”.

-Leí en alguna parte que los karts mejoran algunos tipos de esquizofrenia.
“Es rigurosamente cierto lo que dices. He tenido algún que otro caso que así lo corrobora”.

-Con condiciones, a la hora de correr, ¿no?
“Por supuesto, sometidos a estricta vigilancia y con limitaciones de velocidad”.
(Los motores de los karts varían desde los 12 cv para los niños hasta los 55 kv para los KZ, que pueden alcanzar 220 k.p.h. y que pasan de 0 a 100 en menos de tres segundos).

-Me he informado de que mucha gente adulta acude a la pista para liberar su estrés. ¿Es verdad?
“Sí, muchas personas acceden a un circuito para liberar su estrés. El circuito actúa como un sicólogo. Aparcan el teléfono móvil y liberas adrenalina corriendo y con la atención puesta en la carrera, supone toda una terapia”.

-¿Cuánto tiempo llevas en esto, Simón?
“Desde el 2005 y con los niños desde el 2016”.

-Eres mecánico. ¿Es más complicada la mecánica de un kart que la de un coche?
“Mira, la mecánica de un kart es pura cirugía. Necesita de unas habilidades muy concretas, no se deja nada al azar”.

-¿Qué les pides, ya para terminar, a las autoridades deportivas?
“A la Federación y al Cabildo les pido que no lo dejen todo en palabras y en reuniones, en declaración de intenciones y de cuentos. Es preciso crear cantera. Luego se les llena la boca a sus dirigentes presumiendo, cuando un piloto llega al máximo. Hay que dotar de dinero al deporte de los karts. Porque de nada vale que tengamos un gran organizador, como es nuestro amigo Guzmán, si luego no le aportan medios para que desarrolle su trabajo. Que tomen nota de esto”.

-Pues ya lo saben.

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