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El 40% de los cachalotes varados en Canarias sufrió colisiones: la ULL prueba IA para evitarlas

Una tesis de la ULL explica por qué estos cetáceos son especialmente vulnerables y prueba cámaras térmicas con IA para detectarlos desde los buques
El 40% de los cachalotes varados en Canarias sufrió colisiones: la ULL prueba IA para evitarlas
Cachalote hallado muerto en Fasnia, Tenerife, en mayo de 2025. Archivo

El 40% de los cachalotes varados en Canarias durante la última década presenta signos de colisión con embarcaciones, según los datos recogidos en una tesis doctoral defendida en la Universidad de La Laguna (ULL). La investigación prueba además cámaras térmicas e Inteligencia Artificial para detectar estos cetáceos desde los buques y reducir el riesgo de atropello.

El trabajo ha sido desarrollado por la investigadora Olivia Marín Delgado y analiza tanto el comportamiento de los grandes cetáceos de buceo profundo como las herramientas tecnológicas que podrían ayudar a protegerlos del intenso tráfico marítimo existente en aguas del Archipiélago.

Canarias alberga 31 especies de cetáceos, diez de ellas especializadas en inmersiones profundas, entre las que se encuentran los zifios, los calderones y el cachalote. Las características de los fondos marinos y las corrientes convierten las aguas de las Islas en una zona de especial biodiversidad, pero también coinciden con rutas marítimas muy transitadas.

Por qué los cachalotes no pueden esquivar a los barcos

Uno de los aspectos centrales de la investigación explica por qué estos animales pueden permanecer prácticamente inmóviles cuando se aproxima una embarcación.

El cachalote puede descender a más de 2.000 metros de profundidad y permanecer sumergido durante más de dos horas para alimentarse. Después de estas inmersiones necesita recuperar su equilibrio fisiológico en superficie.

En ese periodo entra en un estado de reposo pasivo denominado logging, durante el que permanece flotando mientras respira y se recupera antes de volver a sumergirse.

Marín Delgado explica que esa aparente falta de reacción no significa que el animal no detecte el peligro. “No es que no tengan el instinto de irse, sino que no tienen la posibilidad física de hacerlo”, señala la investigadora.

Ese comportamiento incrementa su vulnerabilidad ante los barcos de alta velocidad. La ULL señala que los datos científicos analizados muestran signos claros de colisión en cuatro de cada diez cachalotes varados en Canarias durante la última década.

Investigaciones anteriores ya habían advertido de que Canarias presenta una de las tasas documentadas más elevadas de colisiones entre barcos y cachalotes y habían planteado dudas sobre si la población podía soportar ese nivel de mortalidad.

Cámaras térmicas e IA para detectar cetáceos

La parte tecnológica de la tesis busca reducir ese riesgo mediante cámaras térmicas infrarrojas instaladas en la proa de los buques.

Estos dispositivos aprovechan la diferencia de temperatura entre los cetáceos y el agua para detectar sus cuerpos y soplos cuando salen a la superficie.

El equipo investigador está probando esta tecnología en condiciones reales de navegación a bordo de dos buques rápidos de Fred. Olsen, según informa la Universidad de La Laguna.

El sistema, sin embargo, tiene que enfrentarse a factores habituales en Canarias como el oleaje, la humedad, el reflejo solar o la calima, que pueden reducir el contraste de las imágenes térmicas.

Para afrontar ese problema, Marín Delgado ha desarrollado un modelo de Inteligencia Artificial capaz de evaluar la calidad de las imágenes y estimar las posibilidades reales de detectar un cetáceo en función de las condiciones ambientales.

El objetivo final es que la tecnología pueda generar alertas automáticas en tiempo real al puente de mando, dando margen a la tripulación para modificar el rumbo antes de una posible colisión.

Pruebas realizadas entre 2023 y 2024 con cámaras instaladas en ferris rápidos ya apuntaron a la viabilidad de utilizar sistemas térmicos procesados mediante IA para identificar mamíferos marinos durante la navegación, aunque señalaron también aspectos que todavía deben mejorarse antes de una implantación plenamente operativa.

El ruido de los barcos también afecta a su alimentación

La tesis estudia además cómo responde el cachalote al sonido mientras caza a grandes profundidades.

Estos animales utilizan la ecolocalización, mediante clics acústicos muy potentes, para encontrar presas en zonas donde prácticamente no existe luz.

La investigación observó que los cachalotes modifican su comportamiento cuando sus propios sonidos reverberan contra el fondo marino. A partir de esa respuesta, el trabajo plantea que el ruido continuado generado por los motores de los barcos también puede interferir en su capacidad para alimentarse con normalidad.

La tesis, titulada New technologies applied to the study and conservation of deep diving whales in the Canary Island, ha obtenido mención internacional y combina bioacústica, sensores instalados temporalmente sobre los animales, visión térmica e Inteligencia Artificial.

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