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Fernando Clavijo: “La derecha, la ultraderecha y la izquierda usan a los migrantes como arma política”

El presidente defiende el nuevo modelo de financiación, abre la puerta a entenderse con Drago, descarta cualquier acuerdo con Vox y admite que la vivienda y la rebaja fiscal siguen entre las asignaturas pendientes del Gobierno
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo. | Sergio Méndez
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo. | Sergio Méndez

El nuevo curso político arranca con los próximos comicios autonómicos ya en el horizonte. La legislatura encara su tramo final con el foco puesto de nuevo en cuestiones que han marcado el mandato y el pacto de gobierno entre Coalición Canaria (CC) y Partido Popular (PP). Migración, financiación autonómica, Decreto Canarias… Son algunos de los asuntos que vuelven a estar sobre la mesa del presidente, Fernando Clavijo. Con él repasamos estas cuestiones de actualidad, mirando también hacia atrás para hacer balance y hacia el futuro para abordar lo que viene en los próximos meses.

-En nuestra última entrevista hablamos del Decreto Canarias. Se ha dado por fin luz verde, pero usted ya ha expresado cierta insatisfacción. ¿Qué propuestas que consideraba prioritarias han quedado fuera del acuerdo?
“Como comentamos en aquel momento, el Decreto Canarias incluía en su origen cuestiones del Estatuto de Autonomía, del presupuesto y de la Agenda Canaria. En materia de Estatuto de Autonomía, este decreto no plantea nada. En cuanto a la Agenda Canaria, contempla La Palma y la utilización del superávit. Luego, en materia presupuestaria, lo que han hecho es cumplir con el horizonte temporal de que pueda haber un presupuesto en 2027. Han ido ingresando todas aquellas partidas destinadas a obras, infraestructuras educativas y planes de empleo. No en su totalidad, pero sí una cantidad importante. Hay una parte que no se ha cumplido, como puede ser el POSEI adicional o la firma de un nuevo convenio de carreteras, pero seguimos negociando. Y hay otra parte de la Agenda Canaria que no se ha reflejado, que tiene que ver con vivienda, con empleo y, por supuesto, con la fiscalidad diferenciada en las Islas no capitalinas, que también era un caballo de batalla. Ahora mismo sale lo que ha podido salir, pero como toda la vida nunca consigues escalar el Everest a la primera. Es un paso positivo, que da cumplimiento a parte de lo reivindicado, pero seguimos negociando”.

-Una de las medidas aceptadas es la posibilidad de utilizar esos 600 millones de euros de superávit. ¿A qué se va a destinar ese dinero?
“En materia de infraestructuras educativas, sanitarias y sociosanitarias, y también, por ejemplo, para algunas compensaciones de sentencias que hemos tenido que abonar, nos van a liberar crédito. Pero, sobre todo, supone avanzar en una reivindicación que llevamos haciendo desde 2016. La comunidad autónoma menos endeudada de todo el Estado no tenía por qué verse en la obligación de destinar esos recursos a reducir aún más la deuda. Nos parecía injusto en un Archipiélago donde necesitamos más recursos económicos”.

-En educación, esta semana se han conocido los resultados del informe PISA, que sitúan a las Islas a la cola del país. ¿Qué está fallando en esta materia?
“A ver, yo creo que el mal resultado es de todo el país, no solo de Canarias. De hecho, salimos de la cola no porque mejoremos, sino porque otros empeoran”.

-Lo cual no es muy buena señal… Canarias sigue estando en el puesto 14 de las 17 comunidades autónomas.
“Bueno… Hay tres comunidades por detrás de nosotros. Pero obviamente no estamos satisfechos. Yo creo que aquí, primero, tiene que haber un gran acuerdo del país en materia de educación. No puede ser que cada vez que entre un Gobierno se cambie la ley, porque eso genera desconcierto en el profesorado y en el alumnado. En segundo lugar, la cultura del esfuerzo y esa tendencia, en los últimos años, a bajar el nivel de la clase al más bajo para que todos pasen pues yo creo que ha resultado perjudicial. Por lo tanto, nosotros, que habíamos detectado rendimientos no adecuados, hemos iniciado una reducción de ratios por primera vez en muchísimo tiempo. Hemos fortalecido la plantilla del profesorado. Estamos hablando de retirar, los móviles de las aulas y, desde luego, en la medida de nuestras capacidades, estamos dotando de medios tecnológicos a los centros para poder ser más competitivos”.

-¿Le preocupa que este bajo nivel educativo pueda acabar teniendo un impacto en los objetivos de diversificación económica de Canarias?
“Pienso que hay talento en las Islas a pesar de estos resultados, que son toques de atención. Tenemos gente pegando muy fuerte en aspectos como la geofísica, las matemáticas o la física. Con lo cual, no podemos generalizar porque, al final, cuando generalizas haces un flaco favor a la gente. Mi opinión es que, evidentemente, tenemos un problema que tenemos que analizar. En vez de buscar señalar de quién es la culpa, deberíamos decir: ¿cómo lo solucionamos?”.

-La Ley Canaria de Educación fija como objetivo alcanzar el 5% del PIB en inversión educativa. Sin embargo, el propio consejero Poli Suárez ha admitido que no será viable llegar a ese porcentaje. ¿Por qué asumen que no van a alcanzar ese compromiso?
“Pues porque el Producto Interior Bruto ha crecido. En Canarias se está invirtiendo en educación más que nunca. ¿Qué ocurre? Que no es lo mismo el 5% de 20.000 millones de PIB que el 5% de 60.000. Los presupuestos del Gobierno de Canarias en materia educativa son los más altos desde que existe una serie histórica. Luego, el hecho de alcanzar el 5% por sí solo no te garantiza que funcione, porque eso es un indicador que va en función de cómo vaya la economía y, en este caso, la economía va bien y se invierte más”.

-Respecto a la financiación autonómica, el PP de Canarias respalda el nuevo modelo. ¿Deberían los diputados canarios del PP apoyarlo también en el Congreso?
“Es el Gobierno canario el que lo respalda, no el PP de Canarias”.

-Bueno, Gobierno en el cual se encuentra el PP de Canarias.
“Claro, está, pero como Gobierno. El Gobierno de Canarias y la Consejería de Hacienda entienden que este nuevo sistema de financiación no solo es mejor que el que tenemos, sino que además separa los recursos del REF de la financiación autonómica. Por lo tanto, lo apoyan. El PP y los grupos parlamentarios en Madrid, que es donde se votará ahora, no se fían, están sujetos a otras estrategias y, por lo tanto, como diputados, votarán igual que la diputada de Coalición Canaria votará lo que tenga que hacer. Pero lo importante es que hemos sabido sacar la política de algo tan importante como es la financiación de nuestro Estado del bienestar. Hemos antepuesto, en las Islas, el interés general al interés partidista. Y eso es una muestra no solo de compromiso con el Archipiélago por parte del Partido Popular en Canarias, sino también de la altura de miras del vicepresidente, Manuel Domínguez”.

-Por lo tanto, entendería que votaran en contra en el Congreso.
“Claro que lo entiendo. Por eso yo soy nacionalista: yo me debo solo a Canarias, pero el Partido Popular nacional se debe a todo el Estado. Es cierto que hay tres comunidades que salen beneficiadas respecto al sistema actual, que son Cataluña, Valencia y Canarias, y hay otras que salen perjudicadas. Bueno, pues esa es la disciplina de voto de un partido estatal. Yo no milito en un partido estatal porque mi competitividad está con Canarias, no está con Cuenca, con Segovia, ni con Galicia ni con Extremadura”.

-Parece tener bastante asumido que no votarán a favor.
“Ya. Pero bueno, mientras tenga 176 votos…”

-En materia migratoria usted ha puesto durante su mandato el foco en la dimensión humana de este fenómeno. ¿Le preocupa el uso político que se le está dando a la crisis en Ceuta?
“Me preocupa que la derecha, la ultraderecha, pero también la izquierda, estén utilizando a las personas como arma arrojadiza en su batalla política. ¿Se están respetando los derechos humanos en Ceuta, con esos migrantes durmiendo por las calles y sin comida? No. ¿Y los derechos de los ceutíes? Tampoco. Si queremos resolver el problema de Ceuta, los migrantes tienen que salir de allí. Los que dé tiempo hay que sacarlos a Marruecos o a su país de origen y, para los que no, el triaje se puede hacer en Madrid, Barcelona, Galicia o cualquier otro sitio y después devolverlos si así lo establece el nuevo pacto. Pero lo que está ocurriendo es lo que quiere Europa: retenerlos en frontera y que los territorios fronterizos, como Canarias o Ceuta, apechemos y, a cambio, nos den dinero. Nosotros no queremos dinero. Queremos que nuestro modo de vida se respete y, como canarios emigrantes que hemos sido, también los derechos humanos”.

-¿No cree que hay un discurso de odio que ha sido alimentado especialmente por la derecha y la ultraderecha?
“Me parece mezquino y yo he llamado fascista públicamente a Santiago Abascal. Pero es que, ¿no es fascismo lo que está haciendo Marlaska en Ceuta? ¿Lo que está haciendo el Gobierno de España no es fascista, dejando tirados y vendidos a los ceutíes y a los inmigrantes? Ellos tienen la capacidad de poder corregir eso y no lo hacen. Lo que quiere la derecha ya lo sabemos: si fuera por Vox, dejaríamos aquí a los migrantes para que no molesten en el territorio continental. Pero es quien gobierna el que tiene la capacidad de atenderlos dignamente y de sacarlos de Ceuta o de Canarias para poder tener un tratamiento en todo el territorio español”.

-Esta semana habló de “invasión” para referirse a Ceuta, un término que nunca utilizó en los momentos de mayor presión migratoria en Canarias.
“Era un fenómeno migratorio. Cambia la cantidad, la intensidad y la proporcionalidad. Aquí no ha habido, como parece ser que ha habido en Ceuta, ayuda de policías, organización de una quedada por redes… No ha habido una vulneración de fronteras físicas, como puede ser la valla. Aquí lo que ha habido es una llegada en cayuco y patera. ¿Eso significa que debemos estar tranquilos? En absoluto. Tenemos que estar preparados. Dentro de los informes que se han hecho públicos, se indicaba que iba a aumentar el flujo migratorio. A nosotros nadie nos comunicó nada para prepararnos. No me parece leal que, con lo que puede significar para Canarias, no haya una junta de seguridad ni un contacto del ministro del Interior”.

-Dejando a un lado la cuestión migratoria, hay un asunto que ha ido ganando peso en el Archipiélago, especialmente entre las nuevas generaciones: la protección del territorio y del medio ambiente. ¿Entiende el descontento en torno a este asunto?
“La protección del territorio es también la defensa de nuestro modo de vida y de nuestra principal fuente de riqueza, porque al final tenemos una naturaleza maravillosa que también atrae a quienes nos visitan. Entonces, claro que lo entiendo. Y esa toma de conciencia tiene que estar presente en todos los aspectos, desde los hábitos de consumo y de reciclaje hasta, obviamente, la preocupación por cómo se desarrolla el territorio. Lo entiendo perfectamente, creo que es positivo que nos empujen a las administraciones y que esas políticas ambientales sean tenidas en cuenta”.

-Se comienza a vislumbrar el final de la legislatura. ¿Puede garantizar que el pacto entre CC y el PP llegará hasta el final?
“Bueno, eso yo no puedo garantizarlo porque es una relación entre dos. Lo que sí puedo decir es que el pacto está en una salud magnífica. En un momento de mucha incertidumbre, crispación y problemas, el Gobierno de Canarias ha dado solvencia, estabilidad y tranquilidad. Con mayor o menor acierto, ha estado centrado en resolver los problemas de los canarios. Algunos los hemos resuelto, otros no tanto y otros los hemos encaminado, pero desde luego no hemos contribuido ni a la crisis, ni al enfrentamiento ni a la inestabilidad. Mi voluntad es acabar este mandato con el PP porque creo que, a pesar de las dificultades, ha sido un Gobierno que ha dejado y va a dejar a las Islas mejor de como las encontró”.

-De cara a las próximas elecciones, ¿da por hecho que el PP será su apuesta de pacto?
“Primero hay que escuchar a los ciudadanos, que voten, para ver qué mensaje nos trasladan, y después serán los partidos políticos los que, en función de la mayoría que tenga el Parlamento de Canarias, alcancen un acuerdo de estabilidad”.

-Hacia la izquierda, la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, abrió esta semana la puerta a un posible pacto con Drago Canarias. ¿Contemplaría usted un acuerdo con ellos si los resultados lo hicieran necesario?
“Conozco personalmente a Alberto (Rodríguez) y a algunos componentes de Drago. En el pasado, obviamente, hemos tenido diferencias políticas. Pero yo valoro mucho que ponen por delante de todo a Canarias. Nosotros tuvimos una oportunidad de poder hablar con ellos en la elaboración del Decreto Canarias, que lo enriquecieron con medidas interesantes y positivas. Y para hablar por Canarias, sin lugar a dudas, me sentaría con Drago. Sin ningún tipo de problema. No me sentaría con Vox porque representan todo lo contrario. Pero en el caso de Drago Canarias, del Partido Socialista, Partido Popular, Agrupación Socialista, agrupaciones independientes, incluso Nueva Canarias, podemos sentarnos, como lo hemos hecho con el pacto migratorio”.

-En este tramo final de la legislatura, ¿qué queda pendiente?
“Quedan retos y nos gustaría, de ahí el Decreto Canarias, tener instrumentos jurídicos que nos permitan afrontarlos con más garantías, porque son cuestiones de sociedad, no solo de un Gobierno, de un programa o de un partido político. Son asuntos que afectan al conjunto de los canarios y que tenemos que abordar conjuntamente. Ahí es donde nos gustaría poder encontrar espacios de grandes acuerdos para cuestiones que nos van a trascender. Sin ir más lejos, el marco financiero plurianual de la Unión Europea: ahí estamos, con la estrategia RUP, peleando porque de ese marco dependen parte de los proyectos del sector primario”.

-Como balance, ¿hay compromisos que asumió al principio de la legislatura con Canarias que vayan a quedar sin cumplir?
“Sí, hombre, por ejemplo, nos hubiese gustado ser más ágiles con la vivienda. Sabíamos que era muy complicado que en cuatro años pudiésemos hacer 50.000 viviendas, pero sí era posible cambiar la tendencia, que es lo que creo que hemos hecho. ¿Hubiésemos querido más? Sí… Hemos bajado el IGIC en algunos aspectos básicos para hacer la compra y subido en otros que entendíamos perjudiciales. Pero no hemos podido hacer una bajada generalizada del 7 al 5, que es lo que nos hubiese gustado. Es cierto que hemos tenido Presupuestos Generales del Estado y que todo eso ha lastrado la gestión, y la inflación está siendo un duro castigo. Cuando se ha intentado poner remedio, el Gobierno de España se ha olvidado de Canarias, y ahí hemos estado. Con carácter general, en sanidad, discapacidad y educación se ha dado un salto importante. Y, por otro lado, los niveles de empleo, renta per cápita y crecimiento de la economía canaria han estado por encima de la media de Europa y España”.

“El monumento a Franco ni me molesta que esté, ni que lo quiten o trasladen”

El rechazo del Estado a mantenerlo ha sido firme, y la posición del Gobierno de Canarias de no declarar la obra como Bien de Interés Cultural (BIC) también fue clara. Pese a ello, el alcalde capitalino, José Manuel Bermúdez (CC), mantiene su empeño en defender el monumento a Franco y ya ha anunciado que movilizará “todas las herramientas de la ley” para protegerlo. Frente a esta postura, Fernando Clavijo no muestra la misma contundencia que su compañero de partido y primer edil, aunque tampoco se opone a la permanencia de la obra de exaltación franquista. “A mí ni me molesta que esté, ni que la quiten, ni que la trasladen”, asegura. A su juicio, si existe voluntad de conservarla, “se puede llevar a otro lugar, a un museo si es necesario. No tiene por qué estar ahí”. El presidente resta importancia a la disputa y considera que el monumento es “un elemento más de ruido y crispación que un problema real”. Clavijo sostiene que existen asuntos “muchísimo más importantes en España, en Canarias y en Santa Cruz que tener una bronca política por esto” y sitúa la cuestión fuera de sus prioridades. El jefe del Ejecutivo canario admite que Bermúdez “posiblemente está defendiendo una postura que considera que es la de la mayoría de Santa Cruz”, una posición que ve “respetable”. Zanja la cuestión insistiendo en que “en mi escala de prioridades, este asunto no está entre los primeros” y resta trascendencia personal al debate, recordando: “Yo no soy de Santa Cruz…”.

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