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Arturo Hardisson: “Los catedráticos hemos de ocuparnos de crear escuela”

Hardisson es catedrático, XV Premio de Investigación de la ULL
Arturo Hardisson: "Los catedráticos hemos de ocuparnos de crear escuela"

El profesor Arturo Hardisson de la Torre (La Laguna, 1957), catedrático de Toxicología de las facultades de Farmacia y de Medicina de la Universidad de La Laguna, ha sido galardonado recientemente con el prestigioso Premio Institucional ULL de Investigación, en su edición número quince, correspondiente a 2026. El profesor Hardisson recibe esta recompensa como el refrendo definitivo no sólo a más de 40 años dedicado a la docencia, la investigación y la gestión universitaria, sino también por la labor de excelencia llevada a cabo en la última década al frente del Grupo de Investigación en Toxicología Ambiental y Seguridad en los Alimentos y Medicamentos. Director del departamento más numeroso de la institución académica lagunera y máximo responsable de la sede provincial de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santa Cruz de Tenerife, el profesor Hardisson reflexiona en esta entrevista sobre la necesidad del rigor científico, habla de su vocación demostrada en las aulas universitarias, de la transmisión de valores a las nuevas generaciones y también en relación a los grandes desafíos medioambientales que amenazan nuestra salud.


-Arturo, eres lagunero de pura cepa. ¿Influyó esta ciudad en tu vocación y en tu visión de la vida?
“La Laguna de mi juventud era una ciudad silenciosa y proclive al estudio”.


-O sea, que sí influyó.
“En aquellos tiempos, los otoños y los inviernos eran más fríos y lluviosos y nos manteníamos más tiempo en nuestras casas. Por esa razón pienso que estudié, leí y reflexioné muchas horas y esto marcó mi vocación y mi carácter”.


-Y todo eso se le queda a uno pegado.
“Mira, yo tuve la suerte de estudiar en dos buenos centros de enseñanza. El Colegio Nava La Salle, donde estuve siete años, y el instituto masculino de La Laguna (hoy Viera y Clavijo), en el que estudié cuatro años, terminé el bachillerato y el Curso de Orientación Universitaria (COU). Luego estudié Farmacia en nuestra Universidad de La Laguna y continué toda mi carrera académica compatibilizándola en los seis primeros años como inspector farmacéutico, adscrito a la Dirección de Salud de Santa Cruz de Tenerife. En La Laguna tengo, además, a mis mejores amigos de la época estudiantil y me considero un privilegiado por mantener mis raíces en una ciudad que ha cambiado pero que también ha sabido mantener sus tradiciones”.


-Tu padre fue un distinguido catedrático de Física. ¿Cómo influyó en ti a la hora de elegir tu destino universitario?
“El ejemplo de mi padre constituye, sin duda alguna, la piedra angular de mi vocación universitaria. Siempre me recomendó que no me dedicara a la Universidad, pero pronto supo también que era mi camino y tuve el privilegio no sólo de ser su hijo, sino también su compañero, porque ambos fuimos profesores en la Facultad de Farmacia. Él en primer curso y yo en el último. Debatí mucho con él y aprendí de su historia”.


-Muchos de tus compañeros optaron por regentar farmacias comunitarias. ¿Por qué te inclinaste hacia la docencia?
“Pues porque siempre tuve claro que quería ser universitario y jamás me he arrepentido de ello. Incluso en los malos momentos he querido seguir este camino. Siento, en la culminación de mi vida académica, la satisfacción del deber cumplido”.


(La Universidad de La Laguna acaba de entregar al profesor Hardisson el XV Premio de Investigación ULL, un galardón que premia su trayectoria académica y, sobre todo, su excelencia científica al frente del Grupo de Investigación de Toxicología Ambiental y Seguridad de los Alimentos y Medicamentos. Le pregunto al profesor por lo que siente al recibir el galardón, muy apreciado en la comunidad científica española. Al recoger el premio, el profesor Hardisson reconoció que no hubiera sido posible obtenerlo “sin el equipo tan magnífico de profesores e investigadores que me han acompañado en esta singladura, como es el formado por la doctora Rubio, el doctor Gutiérrez, la doctora Paz Montelongo, el doctor Vega, los doctores González-Weller, Caballero Mesa y Jáudenes Marrero y los más jóvenes, los doctores Delgado, Darias, Bustillo y Martínez Climent”).


“Haber conseguido este premio constituye una gran satisfacción porque es el reconocimiento a 46 años de trabajo investigador. Por cierto, un trabajo llevado a cabo con muy pocos recursos, pero siempre con unos objetivos muy claros”.


-Desde la dirección de la UIMP en Santa Cruz de Tenerife desarrollas una intensa actividad cultural, divulgativa y de transferencia a la sociedad. Interesante para este espacio de pensamiento y debate, ¿no es cierto?
“Pues, sí. Llevo diez años como director del centro docente e investigador de la UIMP en Santa Cruz de Tenerife. Ha sido un trabajo muy gratificante que me ha permitido, tanto aquí como en Santander, conocer y tratar a personas con conocimientos muy enriquecedores procedentes de distintos ámbitos, desde el artístico y humanístico hasta el científico y tecnológico, pasando por el jurídico”.


-Y, además, estás muy bien considerado en la UIMP.
“Los rectores son los que han sido muy considerados conmigo y me han animado a trabajar con libertad. En estos diez años hemos organizado en nuestra sede, en el edificio de Villasegura, infinidad de cursos, talleres y conferencias, además de muchas ediciones de cursos anuales de inmersión de inglés. No hubiera sido todo esto posible sin el apoyo económico del Cabildo de Tenerife. De ahí la importancia de la colaboración de instituciones señeras, como es el propio Cabildo. Yo espero que en el futuro se sumen otros organismos, como el Ayuntamiento de la capital tinerfeña”.


-La propuesta académica de la UIMP destaca por conectar ciencia, humanidades, medio ambiente y sociedad. ¿Esta conexión es buena para entender el mundo actual?
“La UIMP me ha enseñado que la interdisciplinariedad es fundamental para entender el complejo mundo actual. Vivimos en una sociedad de incultura y de sesgos. Sólo el conocimiento trasversal puede aumentar la erudición y los niveles de interconexión entre especialidades. Hoy en día, la comprensión profunda de muchos problemas sólo se puede abordar contemplando muchos puntos de vista”.


–Diriges el Departamento de Obstetricia, Ginecología, Pediatría, Medicina Preventiva y Salud Pública, Toxicología, Medicina Legal y Forense y Parasitología, el más numeroso de la ULL, con alrededor de 70 profesores e investigadores. ¿Cómo se gestiona un grupo de tal magnitud?
“Dirigir este departamento ha sido un gran honor para mí, dado que es numeroso en personal y muy variado. En él trabajan médicos, farmacéuticos, biólogos, químicos y ambientólogos. Posiblemente, su riqueza y su nivel estén relacionados con esa interdisciplinariedad a la que antes aludía. No es endogámico y se organiza en seis áreas, que aunque no se encuentren en la categoría de “clínicas” mantienen muchas relaciones con la sanidad, la agricultura y las empresas agroalimentarias y medioambientales. Por ejemplo, el área de Medicina Legal y Forense, como es obvio, tiene amplia relación con la Administración de Justicia. Todos estos elementos hacen del departamento una entidad con mucho contacto con la sociedad. Se trata, por tanto, de un amplio grupo de profesores implicados en la solución de problemas prácticos, muy demandados hoy en día”.


-¿Difícil de coordinar?
“Las relaciones humanas entre sus miembros son excelentes, lo que hace que todos rememos en la misma dirección”.


-Te iba a preguntar por eso. En un entorno universitario en constante transformación, ¿cuáles son los mayores retos organizativos y de investigación a los que se enfrenta hoy en día un departamento tan numeroso?
“El reto mayor de la Universidad española, y el nuestro no es una excepción, es el relevo generacional. Nos estamos jubilando los “baby boomers” y es preciso arbitrar la cobertura de nuevas plazas. De ahí que los catedráticos debamos preocuparnos de crear escuela. Sin embargo, nuestro departamento está reponiendo personal con bastante agilidad. Y con respecto a la investigación, cuenta con grupos muy productivos en los que se han incorporado investigadores jóvenes muy brillantes y motivados”.


-Vivimos, Arturo, en una época dominada por la inmediatez de las redes sociales. ¿Crees que los jóvenes de hoy sienten el valor real del conocimiento profundo y de la cultura del esfuerzo que exige una carrera universitaria?
“Los jóvenes de hoy arrastran déficits importantes de conocimientos. Las redes sólo han contribuido a la saturación de las mentes juveniles, impidiéndoles la lectura, el aprendizaje y la reflexión sosegada. En definitiva, los sacrificios y privaciones de antaño, que tan buenos frutos daban, han sido descartados por la mayoría de la juventud. La prisa y la inmediatez priman sobre el sosiego de las cosas bien hechas. Por ello, hemos de llevar a cabo una profunda reforma de la enseñanza, primando el conocimiento y sintetizando pragmáticamente algunas materias que constituyen la base humanística y científica, para que puedan estudiar sin confusiones ni sobrecargas innecesarias”.


-En el ámbito de la salud diaria y de la toxicología preventiva, ¿qué hábitos básicos deberíamos inculcar a los niños, desde pequeños, para garantizarles una vida más sana y menos expuesta a sustancias tóxicas?
“Los hábitos, tanto en niños como en adultos, están relacionados fundamentalmente con la alimentación y las drogas. Estas últimas constituyen el primer problema sanitario del mundo, ya que tienen una indudable tendencia a la delincuencia. Los malos hábitos dietéticos, por otra parte, conducen hoy en día hacia una alimentación de productos ultraprocesados que nos pueden llevar al llamado “síndrome metabólico”, que abarca la obesidad, la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, etcétera”.


-¿Y en cuanto a la presencia de tóxicos?
“Está más controlada, aunque la vigilancia debería aumentar, por la globalización y por los productos que proceden de países terceros”.


-Todo el mundo habla del cambio climático. ¿De qué manera afecta esa alteración a la seguridad de nuestros alimentos y a la preservación de los ecosistemas en Canarias?
“El calentamiento global no sólo nos trae a nuestras latitudes vectores transmisores de plagas que antes no existían en Occidente, sino que también se transportan a grandes distancias contaminantes que pueden penetrar en las cadenas alimentarias, creando problemas, fundamentalmente crónicos, en nuestra población. También, peces con toxinas paralíticas han venido a parar a nuestros mares por el aumento de la temperatura de los océanos”.


-Tras la concesión del premio al que hemos aludido, tu labor divulgativa se multiplica, ¿no es verdad?
“Pues sí. Por cierto, que citaré sólo dos conferencias que he de impartir próximamente. La primera, el 22 de este mes de octubre, en la Facultad de Farmacia, dentro de unas jornadas que organiza Analiza Calidad sobre el uso de aditivos en la empresa alimentaria. Y la segunda, el 15 de diciembre, en el ámbito de las actividades de la Real Academia de Medicina de Canarias, que tratará sobre la cocaína y sus efectos sobre la salud”.


-Enhorabuena por el premio y por el trabajo bien hecho.

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