Hombres y mujeres
La burbuja feminista, sin necesidad de pincharla, debe empezar a desinflarse con sosiego. Estirar el chicle ya masticado del género es contraproducente
La burbuja feminista, sin necesidad de pincharla, debe empezar a desinflarse con sosiego. Estirar el chicle ya masticado del género es contraproducente
“La Nueva Trova ya no está para el vacilón del carnaval de este Tercer Milenio global que se ríe de sí mismo y de discursos maniqueos de guerra fría”
“La banda Los Sombras, que entusiasmó a la muchachada yeyé de finales de los sesenta, prepara la vuelta al escenario cincuenta años después”
“Al maestro del humor canario, Manolo Vieira, se le han caído los palos del
sombrajo. Impotente, confiesa sentirse triste, muy triste. No es para menos”
“El legado del arquitecto requiere que Santa Cruz tome conciencia de la riqueza escultórica que atesora en su espacio urbano y le rinda el homenaje que merece”
“¿Busca el Ejecutivo autonómico un chivo expiatorio? ¿Por qué sigue sin
abrirse el pabellón Santiago Martín como centro de vacunación masiva? ¿Se reparten, considerando el número de habitantes, menos vacunas en Tenerife?”
“Como el náufrago de Manuel Padorno aterrizo en Las Palmas, pero no nomadeo. Me quedo en el Santa Catalina, bajo las arañas de Murano y lindero a la belleza y flacura de Rita”
Reivindico, sin mojigaterías, la elegancia de la mesura, la finura de la templanza, la modestia del decoro, el encanto de la vergüenza
El Puerto, la Ciudad y la Isla brindan por la recuperación de este espacio costero. Suenan las sirenas desde Añaza a Taganana”
A estas alturas uno no se siente guanche, pero pone que la momia del barranco de Erques luzca palmito en la portada de la revista National Geographic. Nacer en Tenerife y pacer en su tierra volcánica es motivo más que suficiente para sentirse cerca de la población prehispánica que dormitó a la sombra de Echeide.
Con la canción Te amo de Umberto Tozzi me enamoré de la primera falda. Era un imberbe. Un niño chico que estrenaba bicicleta Orbea en Las Mercedes. Más de cuarenta años después de aquel verano lampiño persevero sobre las dos ruedas. Ahora me muevo en una Lapierre eléctrica. Pagué la Orbea a tocateja con monedas
La desaparición de Tomás Gimeno y sus dos hijas en Tenerife centra desde hace semanas la información de sucesos en los medios nacionales. Sin ánimo de frivolizar sobre el caso, condenable a todas luces, estamos ante un plan de escape perfectamente trazado. Hasta la fecha, perfecto. No hay rastro. No hay pistas. O, por lo