¡Ay, Cordera!
¡Ay, Cordera! No te me asustes por verme así, irrumpiendo en medio de tus sueños con esta garrota y dirigiéndome a ti con este gemido.
¡Ay, Cordera! No te me asustes por verme así, irrumpiendo en medio de tus sueños con esta garrota y dirigiéndome a ti con este gemido.
“Cuando el Señor pase por el país para herir de muerte a los egipcios, verá la sangre en el dintel y en los postes de la puerta, y pasará de largo por esa casa”
…De hecho, soy el único al que, en el mismo sitio, le hicieron algo peor que a ti.