Un equipo científico en Canarias con participación directa de investigadores canarios ha confirmado por primera vez la presencia del género Gambierdiscus en la costa peninsular española, un hallazgo de gran relevancia para la salud pública, la oceanografía y el seguimiento de microalgas tóxicas en aguas españolas. La investigación ha sido desarrollada por el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef (IMEM) de la Universidad de Alicante, en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
La detección se ha producido en el litoral de Dénia y Xàbia, en el norte de la provincia de Alicante, donde se ha identificado la especie Gambierdiscus australes, una microalga marina productora de ciguatoxinas. Se trata de la primera vez que este tipo de organismo se localiza en aguas del Mediterráneo peninsular, lo que amplía de forma significativa el mapa de distribución conocido hasta ahora.
El descubrimiento tiene una especial relevancia para Canarias y sus costas, ya que el fenómeno de la ciguatera es bien conocido en el Archipiélago de Canarias y ha sido objeto de vigilancia científica y sanitaria en los últimos años. La participación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, a través del Observatorio Canario de Algas Nocivas, refuerza el papel de los investigadores canarios como referentes nacionales en el estudio de microalgas tóxicas.
El equipo investigador está integrado por César Bordehore, profesor del Departamento de Ecología de la Universidad de Alicante e investigador del IMEM; Eva Fonfría Subirós y John Yañez Dobson, también del IMEM; y Emilio Soler Onís, perteneciente al Grupo de Ecofisiología Marina EOMAR y al Observatorio Canario de Algas Nocivas de la ULPGC.
El estudio se ha desarrollado a partir de dos campañas de muestreo realizadas en marzo y septiembre de 2023, en un total de doce estaciones distribuidas en seis zonas del litoral alicantino. Los muestreos se llevaron a cabo tanto en puntos cercanos a la costa, a unos 250 metros, como en zonas más alejadas, a un kilómetro de distancia.
Presencia de Gambierdiscus y ciguatera: un hallazgo con participación de investigadores de Canarias
Los resultados son claros: la microalga Gambierdiscus australes estuvo presente en el 75% de las muestras recogidas en marzo y en el 100% de las obtenidas en septiembre, con abundancias que oscilaron entre 20 y 140 células por litro. Estas cifras confirman una presencia estable del organismo, aunque en niveles considerados bajos por los investigadores.
El género Gambierdiscus está compuesto por microalgas bentónicas que producen ciguatoxinas, unas sustancias que se acumulan en determinadas especies de peces, especialmente en ejemplares de gran tamaño. El consumo de estos peces puede provocar la llamada ciguatera, una intoxicación alimentaria que causa síntomas neurológicos, digestivos y cardiovasculares en humanos.
Pese a la importancia científica del hallazgo, el investigador principal del estudio ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad. Según ha explicado César Bordehore, las concentraciones detectadas no son alarmantes y la especie identificada no se encuentra entre las más tóxicas del género. En este sentido, ha recalcado que el consumidor puede estar tranquilo en estos momentos.
La relevancia en Canarias y el mundo del descubrimiento ha trascendido el ámbito académico y ha sido recogida recientemente por la revista especializada Harmful Algae News, un boletín internacional editado por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, centrado en el estudio de algas nocivas y proliferaciones algales en todo el mundo.
Para Canarias, este hallazgo refuerza la importancia de mantener y ampliar los sistemas de vigilancia de microalgas tóxicas, no solo en aguas insulares, sino también en el conjunto del territorio español. La experiencia acumulada en el Archipiélago resulta clave para anticipar posibles riesgos futuros asociados al cambio climático, el aumento de la temperatura del mar y la expansión de especies tropicales hacia latitudes más templadas.
Los investigadores de Canarias subrayan que la detección temprana y el seguimiento continuado de estos organismos son esenciales para garantizar la seguridad alimentaria y comprender mejor la evolución de los ecosistemas marinos en un contexto de cambio global.