El orden nos ordena
El domingo pasado, en una conversación con un muchacho joven, comentando sobre los estudios y sus dificultades, me comentó que sentía dificultades para ponerse a estudiar en su habitación cuando ésta estaba desordenada y sucia
El domingo pasado, en una conversación con un muchacho joven, comentando sobre los estudios y sus dificultades, me comentó que sentía dificultades para ponerse a estudiar en su habitación cuando ésta estaba desordenada y sucia
No era el siglo XIX, ni siquiera la mitad del XX. Este último ya había doblado su ecuador cuando ocurrió lo que voy a contar
Durante las semanas anteriores al temido 1 de octubre, Mariano Rajoy y su Gobierno nos estuvieron asegurando reiteradamente a los ciudadanos que el referéndum anunciado no se iba a celebrar, porque el Ejecutivo disponía de medios y recursos legales y materiales de todo tipo para impedirlo
Hace algunos años, siendo alcalde del Puerto de la Cruz Marcos Brito, y sobre todo siendo concejala de Cultura mi buena amiga Verónica Rodríguez, cedí al municipio buena parte de mi biblioteca
El 1-O ha supuesto la constatación de que las cosas no pueden seguir como hasta ahora. El espectáculo que hemos contemplado no debe volver a producirse
Se lo pasaba tan bien trabajando, se entusiasmaba tanto, que lo contagiaba. Tampoco Adán fue perfecto. También él se equivocaba
Los empresarios, alcaldes y partidos políticos no entienden el colapso que sufre esta inversión
La gente de España demostró el domingo en Barcelona que es sabia. Lenta, pero sabia. ¿Qué pasará ahora por las mentes de Puigdemont, del bizco y de la presidenta del Parlamento, de los de la CUP y de toda la basca?
Cuando el nacionalismo catalán se desbarrancó por los despeñaderos del separatismo-dicen que ventajosamente durante la crisis económica que debilitó al Gobierno central y ofreció la cara antipática de Europa- sorprendió a España cogiendo lapas
Los actores principales de la ficción independentista están obligados a reescribir el guion de las próximas horas, semanas y meses
La opinión pública española, en su inmensa mayoría, está estupefacta ante el pasotismo y las torpezas del Gobierno de la nación
“El desastroso final del primer ensayo autonomista realizado en Cataluña. Las Cortes de la República acaban de rematarlo: el Estatuto queda suspenso sine die”