
Este viernes, comenzó la temporada de control del muflón en las cumbres tinerfeñas, una actividad que viene ejerciéndose durante casi medio siglo, no exenta de polémicas. El futuro de este animal en la Isla sigue siendo incierto, ya que al tratarse de una especie introducida un sector de la sociedad aboga por su erradicación. No obstante, otras voces apuestan por su control. Ahora mismo, el muflón es el único representante de la caza mayor en la Isla y precisamente fue introducido con estos fines en el año 1970.
Aunque en la actualidad es muy complicado contabilizar la población, se calcula que pueda oscilar entre los 250 y los 300 ejemplares, aunque desde las administraciones competentes no se realizan censos desde hace algunos años. No así, si se ha podido confirmar la disminución de ejemplares. Desde que se permitiera la caza de esta especie, en 1977 se han capturado cerca de 1.500 animales en las distintas áreas habilitadas, tanto en el Parque Nacional del Teide como en sus alrededores.
Uno de los colectivos que participa en el control de esta especie es la Asociación para el fomento de la caza del muflón (Afocamu). Cada año, tras la regulación por parte del Cabildo, se organizan para practicar su caza en las Cañadas y su entorno, de una forma controlada por las administraciones competentes. Este medio ha podido conocer la opinión de cinco miembros del colectivo (Eduardo Campos, José Francisco Vera, Armando Fernández, Ángel Cristo Torres y Nazaret Pérez), su actividad y posición sobre la actual situación del muflón. Aunque no existe un censo oficial desde 2001, calculan que el número de ejemplares ha ido en descenso en los últimos años, “ya que cada vez hay más cazadores y se capturan más, y los quedan están controlados”. Aún así, estiman que la población pueda rondar los 250 o 300 animales.
1.500 es la cifra aproximada de animales que se han abatido en las últimas cuatro décadas en las cumbres tinerfeñas
Desde esta asociación, de la que forman parte cerca de 800 personas (de los cuales cinco o seis son mujeres), explican que su postura es la de mantener el animal, mediante un control y no erradicarlo. Para ello, sostienen que hay estudios que demuestran que verdaderamente esta especie no causa un daño grave. Argumentan que, incluso, algunos análisis apuestan por que la actividad del muflón hoy en día sustituye a la que en su momento ejercía el pastoreo en el Teide. Insisten en que, en primer lugar, son amantes de la naturaleza, pero entienden por sus informaciones que esta no afecta. De hecho, citan como ejemplo los estudios de Jorge Casinello, experto en arruís (similar al muflón que habita en La Palma), que reflejan que el animal puede ser un aliado para mantener la diversidad de los hábitats.
El pasado viernes se inició la temporada de caza, que gestiona el Cabildo, en la que se establece que cada cuadrilla, formada por unas 20 personas, pueda realizar tres batidas. Estas jornadas se inician a primera hora de la mañana, y tras pasar los pertinentes controles del Parque, los cazadores acuden a la zona que se les ha adjudicado. Asimismo, una vez abatido, el animal deben pasar también los controles. Una de las características de esta modalidad es la dificultad de abatir,sobre todo por su facilidad de movimiento. Desde el colectivo, se solicita al Gobierno insular más medidas de seguridad, al haber crecido el número de participantes, aunque lo cierto es que hasta el momento no se ha registrado ningún incidente. Algunos de sus miembros recuerdan su disposición para hacer frente a otro tipo de controles de población, como ya ha ocurrido, por ejemplo, con el conejo.
Si desde Afocamu se aboga por el control de esta especie, en el Parque Nacional del Teide se tiene claro que el objetivo es su erradicación, como así se estipula en las normas de este espacio natural. Al respecto, el director del Parque, Manuel Durban, señala que al tratarse de un animal incluido en el catálogo de especies invasoras el compromiso adquirido va en la línea de la erradicación, como recoge el Plan Rector y como estipula el Consejo Europeo tras la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Para ello, argumenta que, además de realizar controles en colaboración con los cazadores, el personal del Parque también lleva a cabo estas labores en otros momentos, sobre todo en el caso de las hembras.
35 especies endémicas vegetales son las afectadas por este animal, según la tesis de Rodríguez Luego
Dado que hace años que no cuentan con censos -aunque prevén realizar uno próximamente- confirma que la población del muflón ha descendido de forma importante. “Está muy clara la necesidad y la obligación de erradicar el animal”, precisa. Durban también llama la atención sobre el hecho de que se han detectado ejemplares en las Cañadas que pueden proceder de criaderos, “ya que sus pezuñas muestran diferencias con la de los animales salvajes”. Insiste en que esta especie causa daños a endemismos localizados en el Parque Nacional y sus alrededores, los cuales hay que proteger. “Entiendo que abatir un animal no es agradable, pero es la única manera efectiva”, matiza. Por último, asegura que pese a la presencia del muflón, la declaración de la Unesco no corre peligro.
En esta línea, José Luis Rodríguez Luengo, del servicio Biodiversidad del Gobierno de Canarias, recuerda que en la tesis que elaboró sobre esta problemática las conclusiones eran claras con respecto a los daños que provocaba. Explica que para su erradicación hace falta la coordinación con las asociaciones de cazadores, apoyado con refuerzos desde el personal del Parque. En su tesis sostiene que hay 35 especies vegetales endémicas amenazadas sobre las que el muflón puede ejercer un efecto negativo, aunque esta cifra puede haberse aumentado debido al tiempo transcurrido después de su estudio.
La erradicación también es la postura que el grupo ecologista ATAN ha defendido desde hace años. Uno de sus miembros, Eustaquio Villalba, indica que “los estudios demuestran que la incidencia de este herbívoro es tremenda”, por lo que justificó la presencia de zonas valladas en el Teide. En cuanto a la permanencia de esta especie en este casi medio siglo desde su introducción indicó que “las administraciones públicas no han puesto interés para que desapareciera, y a veces todo lo contrario”. Por último, alerta de la existencia de granjas para la cría de estos animales.
Pese a que el objetivo es la erradicación, aún no hay una fecha clara para llegar a este objetivo, que si bien no es compartido por todos los agentes implicados en este proceso.

Una especie introducida en 1970 para la práctica de la caza
El muflón fue introducido en la Isla sobre el año 1970 por la Federación Tinerfeña de Caza para fines cinéticos. En marzo de ese año un avión trasladó a Tenerife once ejemplares: cuatro machos y siete hembras. Tras un periodo de reclusión y reproducción, los animales fueron liberados en las Cañadas, donde perduran hasta la actualidad , como se ve en esta imagen de Raimundo Rieu. Este herbívoro se encuentra entre los 1.400 y los 3.000 metros y tiene preferencia por los hábitats con lavas de características rugosas.




