
Fernando Clavijo aprovechó su primer debate parlamentario sobre el estado de la nacionalidad para hacer varios guiños a las islas no capitalinas. En realidad, las convirtió en uno de los elementos centrales de su discurso. Tal es así que llegó a advertir de que “se abre paso como una amenaza” un “nuevo centralismo” que“ignora deliberadamente las aspiraciones de desarrollo de las islas periféricas”, pese a que “Canarias es mucho, muchísimo más que Gran Canaria y Tenerife”.
No dudó el presidente del Gobierno autonómico en ligar esta advertencia con el afán de reformar el sistema electoral, para lo que se va a crear en el Parlamento canario una comisión de estudio. Y aunque cree “sano y positivo escuchar, debatir y dialogar” hacia ese objetivo, previno del “riesgo de pensar y decidir desde las islas capitalinas sin escuchar al resto”.
El trasfondo del asunto, que no citó, es la aspiración de la mayoría de partidos extraparlamentarios y de otros con diputados regionales, como NC, PP y Podemos, a incrementar el número de escaños que eligen Tenerife y Gran Canaria, pues ahora las islas no capitalinas, donde vive el 17% de la población, deciden la mitad de los parlamentarios. Un sistema que ha beneficiado en especial a CC, el partido de Clavijo.
Ayer, desde la tribuna parlamentaria, el líder de CC hizo un aviso a navegantes: “Nos rebelamos porque no nos vamos a resignar a que haya islas de primera y de segunda” por la “insolidaridad” de las mayores. Y equiparó esta pretensión “centralista” a lo que ocurre “cuando se decide desde Madrid sin consultar a Canarias”.
Para que no quedara lugar a dudas, el jefe del Ejecutivo enfatizó que “para un autónomo herreño es 17 veces más complicado sacar adelante su negocio”, en clara alusión a una de las críticas que se hace al sistema electoral canario: que un voto en El Hierro vale por 17 en las islas capitalinas.
Por ello, a Clavijo le resulta “sencillamente descorazonador” que en el propio Parlamento algunos diputados no entiendan las dificultades añadidas de la doble insularidad, si bien ningún grupo político las ha cuestionado. “Ese enorme riesgo no nos lo podemos permitir, porque esa fractura de Canarias no beneficia a ninguna isla, destroza a todas”, apostilló.





