
La fruta y la verdura siguen ganando su particular batalla frente a la bollería industrial y las bebidas azucaradas en una guerra que tiene como escenario las aulas del Archipiélago y en la que está en juego un extraordinario avance en la salud de todos los canarios, cuyos conocidos males arrancan en datos tales como que uno de cada cinco niños isleños son obesos y al menos otro tiene sobrepeso. Si hace ya años que por ley se impide la distribución de las antaño omnipresentes pachangas o donuts, ahora el Gobierno de Canarias redobla su campaña para incentivar una alimentación más sana y responsable entre los escolares, doblando el período de duración de la campaña y el volumen de comida repartida.
Para lograrlo, el esfuerzo es transversal desde el Ejecutivo autonómico, a tal punto que participan tres consejerías (Agricultura, Sanidad y Educación). Lo mejor del caso es que cuentan con un aliado formidable, ya que los fondos europeos financian el 90% de esta campaña, que para este 2016 dispone de un presupuesto total de 450.000 euros, de los que solo 45.000 salen de arcas regionales. Los responsables de esta campaña presentaron ayer en Mercatenerife los principales datos sobre la misma. En el centro de la mesa se encontraba un personaje clave para esta historia: el anteriormente director general de Salud Pública y hoy director general del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, José Díaz-Flores, quien aprovechó para recordar que la campaña tiene como interesante efecto colateral el hecho de que tanto la fruta como la verdura provienen del campo isleño.
A su lado estaba su sucesor en Salud Pública, Ricardo Redondas, que no es ajeno al hecho de que toda mejora en los hábitos alimentarios es la mejor inversión para disminuir en el futuro la costosa factura sanitaria que provocan males como la obesidad.
Y cerrando el tridente figuraba el director general de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa, Juan Rafael Bailón, que este año puede presumir de una sustancial mejora en esta campaña por el consumo saludable, ya que no se limitará al mero reparto de alimentos, sino que irá acompañada de una acción divulgativa consistente en talleres en las aulas que comprenderán una serie de juegos adaptados a la edad de los alumnos para mejorar la degustación y el conocimiento de los productos entregados. Así se sumará a este reto otro aliado formidable, al implicar en el mismo a los profesores encargados de poner en práctica tales talleres.
Desde la perspectiva de los datos (ya explicitado el presupuestario) también se advierte lo sustancial del reto. El objetivo es arrancar a primeros del inminente mes de abril hasta final de curso para repartir entre 44.314 escolares un total de 1,4 millones de raciones. De ellos, 7.580 son de Educación Infantil; 12.290, de primer y segundo ciclo; y 6.593, de tercer ciclo. Sobre el contenido de esas raciones, explica Díaz-Flores que en esos tres meses “se distribuirán al menos dos frutas distintas por semana, entre las que se incluyen plátano, sandía, tomate, melón, parchita, papaya, mandarina, naranja, albaricoque, fresa, ciruela y nectarina”.
Sobre si merece la pena tanto esfuerzo, los datos apuntan a que más que aconsejable resulta imprescindible. Por mucho que todos sepamos a estas alturas de la incidencia de la alimentación en la salud, el Informe del Consumo de Alimentación de España referente a 2014 recuerda que el consumo de fruta fresca en el hogar descendió el 2,6% respecto al año anterior, y que las comunidades autónomas que menos consumen frutas frescas son Canarias, Comunidad Valenciana, Islas Baleares y Andalucía.
Y eso se refleja en nuestra salud. Recuerda Díaz-Flores que el 19% de los escolares canarios sufre obesidad, mientras que otro 23% padece sobrepeso. Por si tales porcentajes no fueran de por sí demoledores, hay que tener en cuenta que estas cifras han mejorado desde hace unos años gracias, entre otras circunstancias, al inicio de esta auténtica guerra en pos de un consumo alimenticio saludable desde la escuela.
Trabajo queda por hacer, y así lo prueba el responsable actual de Salud Pública, Ricardo Redondas, al recordar que “en el último estudio Aladino (Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad) en Canarias (2013-2014), se constató que los escolares participantes alcanzaban el consumo diario de fruta en un 49,6% del total de encuestados y el consumo diario de verdura se lograba solo en el 27,6% de los casos”.
Hay confianza en que los talleres faciliten que este reparto se torne hábito. Juan Rafael Bailón recordaba ayer que disponen de una guía metodológica y fichas didácticas para la realización de las distintas actividades, para que así los alumnos vayan descubriendo cómo son estas frutas y asimilando su color, su sabor, su textura, etc. También se les hablará sobre su cultivo, producción y recolección, además de -como resulta obvio a estas alturas- sobre la importancia del consumo y su repercusión en la salud, con el fin de mejorar las actitudes favorecedoras para su mayor consumo. Se concluye con un resumen a modo de síntesis en relación a las diferentes frutas, se reforzarán hábitos de vida saludable, como la práctica de actividad física diaria y control del ocio sedentario, para la prevención del sobrepeso y la obesidad infantil.
La decisión de las autoridades es firme y para 2017 se espera volver a doblar la apuesta con más escolares beneficiados y durante seis meses. Pero todo ello no es un problema meramente gubernamental: sin el respaldo de las familias y de los profesores, de la sociedad en general, tanto esfuerzo no dará un resultado tan sano y, por supuesto, apetecible.
Un mínimo de 400 gramos de fruta y verdura al día evita enfermedades
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) lo tienen claro: el consumo de un mínimo de 400 gramos de frutas y verduras al día (excluyendo papas y otros tubérculos) son fundamentales para prevenir enfermedades como las cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, diabetes, etc., además de evitar deficiencias nutricionales de micronutrientes esenciales. Hay que tener en cuenta que estas enfermedades, las consideradas como no transmisibles, constituyen junto a las lesiones externas la principal causa de muerte en el mundo, y se caracterizan por su larga duración y lenta evolución. La mala alimentación, el tabaquismo y el envejecimiento de la población, factores de riesgo n




