
Todos calificaron ayer -todos menos Sí se puede, que sorprendentemente se abstuvo- como histórica la moción aprobada a propuesta de la Comunidad de Regantes San Pedro para exigir al Cabildo la construcción de una balsa y una nueva red de riego en todo el municipio de Güímar, para entrar así en el plan hidrológico insular y dejar atrás 30 años de desidia con el agua en un Valle que presumió en su día de ser la despensa de Tenerife.
La moción, defendida por Willy Acosta, de la comunidad creada hace un año, fue aprobada por el grupo de gobierno y los socialistas, mientras que los dos ediles de Sí se puede se abstuvieron, pese a los intentos baldíos de Javier Mederos, alcalde accidental ayer, y de ediles del PP y PSOE por hacer cambiar de opinión a Ruymán Expósito, portavoz de SSP, para una aprobación por unanimidad.
Sí se puede explicó su voto en base a no tener toda la información -pese a haberse reunido con los regantes- y no ver la urgencia de la balsa, proponiendo dejar la moción para julio.
Si se puede tiene cosas que le hacen diferente. Pero una es ser un partido asambleario y otra bien distinta no saber medir las consecuencias de las acciones, y esta se volverá en su contra, a ellos que presumen de estar tan apegados a la tierra, al ecologismo, como demostraron luego hablando de defender nuestras papas ante las de Israel. ¿Y el agua?
El Pleno, en contra de lo previsto, no trató la propuesta de la Entidad Urbanística de Conservación del Polígono Industrial consensuada hace unos días entre el Cabildo y los ayuntamientos de Candelaria, Arfao y Güímar. No se trató, según la secretaria, por faltar el informe de la interventora, y además alertó de problemas con el emisario submarino y el coste de su arreglo.

La alcaldesa, mientras tanto, con los cónsules
Javier Mederos (CC) presidió el Pleno y no es que estuviera haciendo prácticas por si sale una moción de censura todavía en pañales, sino porque Luisa Castro acudió a un almuerzo al Club Oliver invitada por el cuerpo consular en la Isla para presentar, junto al arquitecto Juan Carlos Piñeiro, el proyecto integral ‘De la cumbre al mar’ en los barrancos.





