
Andrés Enrique Mata Pérez afrontará el próximo 10 de agosto su segunda experiencia en unos Juegos Olímpicos tras su sexto puesto en Londres 2012. El campeón de España absoluto en los últimos cuatro años contó sus sensaciones antes de partir para Brasil el próximo 29 de julio.
Con 23 años, Mata llega con renovadas ilusiones y una mayor experiencia la cita de Brasil. “En Londres 2012 fui con muy poca experiencia a nivel absoluto, por lo que fue algo increíble que me permitió aprender muchísimo. Justo después de los Juegos tomé unas decisiones que no fueron acertadas, pues intenté subir de categoría, pero no lo conseguí porque mi cuerpo no lo asimiló. Me replanteé la situación, bajé nuevamente a la categoría de 77 kilos y, tras superar los seis meses de rehabilitación tras operarme las rodillas, me tomé en serio varios aspectos que me dieron un cambio radical en la calidad de los entrenamientos y me permitió dar un salto cualitativo a nivel de marcas y de sensaciones físicas y proyección. Sin duda, ese cambio marcó la diferencia. Desde 2014 a 2016 he estado aprovechando ese momento y la experiencia que he adquirido, y ahora para los Juegos de Río de Janeiro llego en mi mejor momento”.
Andrés Mata señaló el trayecto de luces y sombras tras los Juegos de Londres. “Tenía dolores en las rodillas y las muñecas y viajaba sin parar a las diferentes competiciones, por lo que no podía recuperarme. Equivocadamente intenté subir de categoría pensando que se me iban a quitar con el aumento de peso, pero me equivoqué estrepitosamente, pues mi cuerpo no subió más de 82 kilos cuando tenía que pesar 87, por lo que mis rivales tenían una ventaja brutal sobre mí. Al final, viendo que las molestias de rodilla no se solucionaban, acudí al cuerpo de médicos del CAR y me recomendaron que me debía operar. Abrieron las rodillas y mediante un raspado acabaron con las calcificaciones, las bursitis y todos esos problemas que surgen en la preparación de alto nivel, y tras los cinco meses haciendo ejercicios de rehabilitación, refuerzo y recuperación de la rodilla, el tendón me dejó de doler. En ese período de tiempo fue cuando aprendí a calentar y estirar muy bien, así como a cuidarme y recuperar mejor, y eso, sumado a los resultados de la operación, llevó a que mis marcas evolucionaran y mi calidad de vida mejorara muchísimo, pues antes no podía estar cinco minutos de pie, ya que cuando volvía a caminar me dolían las rodillas, y además la espalda se me cargaba muchísimo”. Los resultados comenzaron entonces a llegar de manera espectacular, pues en 2014 logró el Campeonato de Europa sub-23 y en 2015 obtuvo el subcampeonato de Europa en Lituania. “Ahora he añadido el trabajo con el psicólogo, empezando a hacer ejercicios de concentración, marcando objetivos, valorando los entrenamientos y viendo lo que estoy haciendo bien y cómo puedo mejorar, y todo eso está marcando la diferencia”.
Pese a los momentos de dolor y bajón, Mata no perdió la esperanza de participar en los Juegos Olímpicos. “Pensaba en volver y estar en Río. Estaba calmado, sabía cuáles son mis capacidades y tenía bastante confianza. Yo soy una persona que va pasito a pasito, no me obceco demasiado y resto importancia a los objetivos ni me los marco a largo plazo”.

Tras más de 11 años en competición, todavía le queda una larga trayectoria competitiva. “Un haltera puede llegar hasta los 32 o 34 años si quiere luchar por medallas. Creo que hasta esa edad lo puedes hacer bien sin que comience a notarse el deterioro físico y si te has cuidado, tienes buena técnica y te han respetado las lesiones en tu carrera”, afirmó.
[su_pullquote]“Que en los últimos meses hayan caído cinco campeones olímpicos por dopaje es una catástrofe y supone un daño terrible para la halterofilia”[/su_pullquote]El dopaje ha hecho muchísimo daño en la halterofilia. Mata se congratula de los últimos avances y que hayan caído grandes iconos de este deporte. “Los países de la antigua Unión Soviética y su entorno tenían una cultura del dopaje muy desarrollada, y en halterofilia aún más marcada al ser un deporte de fuerza pura. Aparte de contar con un sistema de entrenamientos que perfeccionaban la técnica, eso, sumado al dopaje, les hacían tener unas marcas que parecían imposibles para una persona normal. Hasta ahora, la lucha contra el dopaje ha estado muy complicada en la halterofilia, pero en los últimos meses han caído cinco campeones olímpicos en los Juegos de Londres o Pekín tras los análisis que se han realizado. Sin duda que es una catástrofe y un daño terrible para la imagen de la halterofilia, pero por otro lado me congratulo de que se esté trabajando en contra del dopaje y de que la Federación Internacional esté colaborando y esté poniendo sanciones ejemplares a deportistas muy importantes como Ilya Ilyin, o la expulsión de los rusos, búlgaros o kazajos de participar en los juegos de Río”.
Quién le iba a decir hace más de 11 años que este deporte le calara de esta manera y que sería el abanderado de la halterofilia tinerfeña en dos juegos olímpicos. “Me fue enganchando y metiendo el gusanillo de ir mejorando un kilito cada más cada vez, y poco a poco te vas ilusionando. Espero dejar en Río el pabellón muy alto. No puedo controlar lo que van a levantar los rivales, solo puedo controlar lo que puedo levantar yo, y me creo capaz y tengo bastantes opciones de superar las marcas de Londres. Sin ninguna duda espero estar en el top diez, y luego lo que pase de ahí para arriba, es complicado saberlo, porque o tú puedes tener un mal día, o los rivales mejor que tú, o pueden pasar muchísimas cosas. Con las marcas que tengo entrenando, debería estar en el top 5”.
En cuanto a la polémica del virus del zika, aseguró que “parece que está bastante controlado. Las organizaciones, que tienen competencia en salud y saben más sobre este tema que cualquier deportista de alto nivel, que se han informado o influenciado por cualquier opinión, aseguran que el riesgo es muy reducido y yo me fío de la información del COI y de la OMS”

Andrés Mata recibe el cariño y el latido de Tenerife antes de acudir a las Olimpiadas
El haltera tinerfeño Andrés Mata fue el protagonista ayer de la iniciativa Corazón de Campeones, organizada por Caser Seguros en Santa Cruz de Tenerife. Enrique Fayos, director de Caser en Canarias, fue el anfitrión de esta jornada.
La Carpa Caser, instalada en la explanada de El Capricho, junto a la plaza de España, recibió ayer a cientos de tinerfeños que mostraron su apoyo al deportista tinerfeño que partirá próximamente hacia Río de Janeiro para participar en sus segundos Juegos Olímpicos. Al acto asistieron la consejera de deportes del Cabildo de Tenerife, María del cristo Pérez, o el concejal de Santa Cruz de Tenerife, Dámaso Arteaga, entre otras autoridades.
La aseguradora Caser ha renovado su apuesta por el deporte de cara a los Juegos Olímpicos. En esta ocasión, la compañía ha querido servir de canal entre algunos de los mejores deportistas y su público. Para ello ha creado Corazón de Campeones, que tienen como objetivo cargar de energía positiva a los atletas, y recoger todo el cariño y el apoyo de su afición. La campaña incluye tanto una carpa itinerante en la que el público puede dejar mensajes de apoyo, además de disfrutar de actividades y regalos, como en la web www.corazondecampeones.com, desde la que se recopilarán más mensajes y se sorteará un viaje a los Juegos.
Después de recalar en Santander con Ruth Beitia; en Pontevedra, con Javier Gómez Noya; en Valencia, con Joel González; en Sevilla, con Kevin López, y en Gijón, con Saúl Craviotto, Santa Cruz de Tenerife cerró el ciclo de Corazón de Campeones con la presencia de Andrés Mata.
En los últimos años la aseguradora ha apostado por el deporte realizando actividades y apoyando no solo a las figuras y deportes más conocidos, como Marc Gasol y el baloncesto, sino también a otras disciplinas menos conocidas para las que este apoyo es, si cabe, más importante. Entre ellas se cuentan disciplinas como la hípica, la vela o el esquí. Ante los próximo Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Caser ha realizado un nuevo esfuerzo para acercar a los deportistas a su público, para que todos puedan compartir los valores de Caser y el deporte: la capacidad de esfuerzo y el constante espíritu de superación.




