nataciÓn adaptada

Michelle no tiene límites

La tinerfeña logró el pasado fin de semana en Berlín parar el crono en 0.33.05 en 50 braza, un registro que hasta el momento solo estaba al alcance de nadadores convencionales
Michelle Alonso, durante una sesión de entrenamiento en el Real Club Náutico de Tenerife| ANDRÉS GUTIÉRREZ
Michelle Alonso, durante una sesión de entrenamiento en el Real Club Náutico de Tenerife| ANDRÉS GUTIÉRREZ
Michelle Alonso, durante una sesión de entrenamiento en el Real Club Náutico de Tenerife| ANDRÉS GUTIÉRREZ

Parar el crono en 0.33.05 en los 50 metros braza o lo que es lo mismo: si la tinerfeña Michelle Alonso hubiera participado en un Campeonato de España de natación convencional habría acabado en séptima u octava posición, todo un hito dentro del deporte adaptado ya que ninguna nadadora con discapacidad intelectual ha evolucionado tanto hasta el momento. Alonso batió un nuevo récord del mundo INAS el pasado fin de semana en Berlín, además de dos veces el de España de la especialidad, algo que no sorprende demasiado viendo su espectacular trayectoria, pero, ¿dónde están sus verdaderos límites?
“Dependerá mucho de su maduración psicológica. Desde que Michelle sigue unas rutinas de entrenamiento y de competición ha evolucionado mucho. Antes lo de nadar y competir era un juego para ella; ahora sabe la responsabilidad que tiene”, asegura José Luis Guadalupe, Guada en el mundo del deporte, entrenador del ADEMI que hace las veces de amigo, psicólogo, consejero y casi familia además de ser su técnico y la persona que jamás se separa de ella.

“Yo sé que sin él no habría llegado a esto”, reconoce Michelle al borde de la piscina del Real Club Náutico de Tenerife, lugar en el que entrena hoy dentro del periplo que debe llevar cambiando de instalaciones ya que, por ahora, en la Isla ninguna se adecúa a la competición de élite, uno de los errores del plan que el Cabildo de Tenerife proyectó en su día con el que las piscinas con fines sociales se multiplicaron pero en el que quedó a un lado la preparación de los deportistas de élite como la deportista tinerfeña.

Para esta nadadora de 22 años que no para de sonreír un solo instante, Guada es “uno más de mi familia, él me cuida y yo le cuido. Sin él no habría llegado a unas Paralimpiadas, o un Europeo o un Mundial y ahora voy a otras Paralimpiadas. No querría otro entrenador”.

Y así forman un binomio en el que el técnico busca diferentes técnicas y apela a la imaginación para que Michelle siga siendo la rival a batir en el resto del planeta: “Le solemos poner una canción que le gusta en un MP3 acuático y así, con ese ritmo, ella sabe la frecuencia de brazada que debe dar”.
No es sencillo, porque en otros países los deportistas Paralímpicos trabajan codo con codo con los Olímpicos, con todo, el talento natural de la tinerfeña sigue destacándola como modelo a seguir por las demás. Trabajar la memoria o recordar mucho los gestos técnicos casi “hasta que entre por la puerta para competir” forman parte del día a día de deportista y un entrenador que destaca la evolución de Michelle los últimos años y como ha medida que se ha ido produciendo esa evolución otras nadadoras la han marcado como su gran oponente.

 

Foto AG
Foto AG

Es el caso, por ejemplo, de la norirlandesa Bethany Firth, que aceptó una propuesta de la Federación Inglesa de Natación para competir por ese país a cambio de recibir una importante cuantía económica: “Michelle fue a Glasgow, le ganó allí, en Escocia, y aquello llamó mucho la atención, tanto que grabaron su forma de nadar, analizaron su biomecánica y copiaron su técnica, con la que avanza más con brazos que con piernas, que es al revés de la práctica totalidad de los bracistas”. Estamos ante “un milagro” como la define su entrenador, que día a día tiene que trabajar con recursos “muy limitados” poniendo como ejemplo que los nadadores masculinos españoles con discapacidad intelectual no llegan a competir en Europeos, Mundiales o Paralimpiadas y que, a día de hoy, nadie está al mismo nivel que Michelle. “Es la mejor que hay con discapacidad intelectual en todo el país. Que pudiera competir con nadadores convencionales es algo impresionante debido a que es complicado guiarla, marcarle el camino”, asegura Guada.

Alonso es favorita a todo y lo será hasta que acuda a los Juegos paralímpicos de Río de Janeiro, en septiembre, a los que tiene “muchas ganas” de poder llegar como ella misma reconoce ya que su día a día está marcado por “el estrés” de los entrenamientos algo que asume como “necesario” pero que no deja de ser un inconveniente para poder llevar la vida común de una chica de 22 años.

“Es complicado”, admite Guada, que señala “muchos factores externos” a tener en cuenta como “la alimentación, el descanso, la fisioterapia o la psicología” para que Michelle pueda estar lista para dar el mayor rendimiento posible. Entre esos factores resalta una y otra vez la necesidad de “no desviarse” del objetivo como ya ha podido suceder a otras deportistas anteriormente y que quizás pasa por ser uno de los tabúes del deporte adaptado: “Ha sucedido a otras nadadoras que, por ejemplo, han tenido pareja y esa pareja les ha influido para que dejaran de practicar el deporte de competición”.

Pero, ¿dónde está el techo? Su mayor madurez deja en manos de “la capacidad física que tenga a partir de ahora” su evolución. Esas capacidades se están desarrollando más ahora, por lo que repetir marcas de nadadoras convencionales en campeonatos de España no debería sorprender a nadie, a pesar de que siga haciéndolo día a día.

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