Trabaja como doctor en un centro terapéutico (Eridanos) en Candelaria, pero vive en Vilaflor, donde tiene instalado a 1.120 metros de altitud hasta ocho telescopios con los que mantiene un contacto casi diario con la Galaxia.
Afirma Fritz Helmunt Hemmerich que “Ni Chile ni Hawaii ni La Palma, que Tenerife es el mejor lugar del mundo para observar las estrellas” y como muestra, el reconocimiento que este astrofotógrafo alemán ha tenido en los últimos años de la NASA, obteniendo hasta el cinco ocasiones la mejor foto del día (Astronomy Picture of the Day, APOD), la última el 4 de junio, víspera del Día Mundial del Medio Ambiente, cuando logró captar el denominado Ojo de Dios. Se trata de un reconocimiento que es muy buscado por los astrónomos de todas partes del mundo y que convierte al doctor Hemmerich en uno de los mejores astrofotógrafos del planeta.
La última grabación según Hemmerich “muestra un raro evento cósmico”, al recoger la corriente cometa C\/2013 X 1 en un cuadro con la Nebulosa Helix (hélice), también llamado por los especialista El Ojo de Dios, la foto de las cinco que han sido premiadas por la NASA de la que más está orgulloso, tras estar dos días con las exposiciones paralelas combinadas. “Esta bola de nieve gigante ha estado cayendo hacia el Sol y abrillantado desde su descubrimiento en 2013. Aunque el cometa Pan-Stars es un objetivo pintoresco para las exposiciones de larga duración de la fotografía astronómica, se espera que sea solamente apenas visible a simple vista cuando alcanza su máximo brillo en este mes de julio”, describe el astrofotógrafo alemán.
Fritz Helmunt Hemmerich, que en la actualidad está realizando el Camino de Santiago junto a su esposa, reside en la Isla desde hace nueve años y uno de sus hijos estudia en la actualidad astrofísica en la Universidad de La Laguna.
Primero se instaló en Lanzarote y aunque vivió allí seis años, desde el 2000 a 2006, reconoce que “para la fotoastronomía es horrible, por la cercanía del mar y la arena en el aire, aunque estaba a 300 metros de altitud en Teguise”, reconoce. En 2007 se trasladó a Tenerife para comprar una urbanización sobre una colina en la calle Vence, en Candelaria, y crear el centro médico Eridanos, donde atiende a usuarios de media Europa que necesitan “curas y recuperación de operaciones de corazón, cáncer o estrés” y afirma tener pocos clientes canarios: “antes de venir con usted llevaba dos semanas sin hablar mi mal español”, señala mientras recuerda que sus hijos “hablan perfectamente canario”.
En 2013 decide fijar su residencia en Vilaflor, “donde el cielo es tranquilo” y admite que “la altura no es todo, lo importante es la distancia con el mar y el nivel de condenación por encima de los 1.000 metros” por lo que hace de Vilaflor “un sitio increíble para observar las estrellas, con exposiciones de seis o siete horas y de 80 a 100 imágenes”. Esa tranquilidad de Vilaflor le permite según él diferenciar estructuras muy sutiles “separando lo que es estructuras de artefactos, a través de un proceso matemático”, relata cómo logra que sus fotos estén entre las elegidas por la NASA.
No le gusta hablar de la foto que aún no ha logrado, pero tras pensarlo unos segundos manifiesta que “me gustaría captar la sustancia cósmica antes que se forme una estrella, esos polvillos antes de la creación”, advirtiendo que sin embargo es un logro “muy difícil, casi imposible”.
Ha escrito muchos libros, como se puede observar en la extensa librería del centro, “casi todos de medicina y meditación”, aunque se empapa de libros de científicos como Stephen Hawking, ahora en Tenerife, de quien dice “es muy interesante”, pero “la teoría del Big Bang está aceptada por todo el mundo, pero no deja de ser una teoría más, explica algo, pero no todo. Pero yo soy astrofotógrafo no astrofísico”.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Lleva nueve años viviendo entre Vilaflor y Candelaria
Fritz Helmunt Hemmerich llegó a Tenerife en 2007 y desde hace tres años vive en Vilaflor, aunque prácticamente todo el día lo pasa en Candelaria, donde trabaja como médico en una residencia de salud en lo alto del municipio. El centro está situado en una atalaya a 200 metros del nivel del mar y precisamente la cercanía de este le impidió montar sus telescopios en ese lugar, trasladándolos a Vilaflor.[/su_note]










