
La calle Tegueste recupera poco a poco su normalidad. O al menos eso dice la mayor parte de los vecinos, quienes durante más de diez meses estuvieron expuestos a las obras que se llevaron a cabo para estabilizar la vía. Fue el 13 de mayo de 2015 cuando un tramo de la misma de entre 20 metros de largo y 1,5 de ancho se derrumbó como consecuencia de la acción natural del mar y alarmó al barrio portuense de Punta Brava.
Ese suceso, que todavía queda en la memoria de muchos de sus habitantes, obligó a desalojar a tres familias que ya han vuelto a sus viviendas.
Tras la reapertura, la vida ha vuelto a la pequeña plaza, donde se encuentra el mural ‘La platanera’, en la que diferentes grupos de personas se concentran cada hora para charlar y ver el mar. “Eso es lo que más echábamos de menos”, comenta un lugareño.
Otro, opina que los bancos necesitan “una manito de pintura, sobre todo ahora que pusieron una papelera”, ironiza mientras señala una bolsa con cemento.
No sufrieron molestias mientras se desarrollaron los trabajos pero consideran que “se tardó mucho tiempo” aunque también reconocen que ahora están más tranquilos y que la sensación de miedo que experimentaron por momentos varios meses atrás ha desaparecido y ha dado paso a una relativa tranquilidad.
“En estos momentos, el trozo de vía más seguro que ahora mismo hay en la ciudad es la calle Tegueste, porque no hay otra que esté bulonada de mar a tierra y micropilotada de interior a exterior. Está sujetada por todos sitios”, subraya el concejal de Urbanismo, Juan Carlos Marrero.
El edil hace un balance positivo de la ejecución de la obra; la actuación de la empresa, que a su juicio ha sido “ejemplar”; y el resultado, ya que se garantizó lo más importante: la seguridad de los vecinos. No obstante, añade marrero, se sigue trabajando a la espera las conclusiones del estudio geotécnico y geológico que el Ayuntamiento contrató para conocer el estado del resto de la calle. El informe durará unos dos meses y dependiendo de lo que marque, se actuará, ya que la intención es evitar que se repita lo ocurrido el año pasado.

Ancho de la vía
Sin embargo, hay vecinos que entienden que la vía ha quedado menos ancha de lo que esperaban con las consecuencias que eso trae aparejado. La más importante para ellos es la imposibilidad que tienen algunas familias de acceder a sus garajes, y la incertidumbre de saber si alguna vez lo podrán volver a hacer, porque es de su propiedad y no quieren tenerlo inutilizado. “No han tomado medidas ni nos han dicho nada al respecto desde que empezó la obra”, se lamentan.
“Y ahora, ¿qué van a hacer? ¿Van a tirar todo otra vez?”, se preguntan. En este sentido, se quejan de que tienen que cargar con las bolsas de la compra cuando antes la bajaban en la puerta de su casa, con la basura, porque en la vía no hay contenedores, o caminar bajo la lluvia, y todo eso supone un problema, fundamentalmente para las personas mayores.
Tampoco los vehículos de emergencia pueden entrar a la vía y eso les preocupa, porque en la calle hay muchas personas de edad y enfermas y no es extraño que tengan que llamar a la ambulancia, apunta una mujer que vive en el barrio.
Pero Marrero aclara que en el informe inicial se preveía que la parte más estrecha de la calle quedara en 1,5 metros y al final tiene 2,10 metros. “Nos exigían que la vía tuviera el mismo ancho que antes de caerse, y eso cuesta dos millones de euros. Pero no es solo por el presupuesto, sino porque hay que ir paso a paso y primero hay que conocer el resultado del nuevo informe”, explica.
El edil de Urbanismo sostiene que son tres los garajes afectados pero según los vecinos son más. En cualquier caso, las recomendaciones de los técnicos apuntan a que la calle no puede ser transitada por ningún vehículo pesado.
Otro motivo de descontento ciudadano es que la vía y el muro se arreglaron hasta la mitad, “cuando lo ideal hubiese sido hacerlo todo completo para que no se note tanto la diferencia entre la parte nueva y la vieja”, añaden.
Este último tema fue uno de los que se planteó en la reunión que mantuvieron Marrero y miembros de la plataforma Tegueste-Punta Brava antes de abrirse la calle al tráfico peatonal. El edil explicó que el Ayuntamiento no iba gastar dinero sin saber si se tenía que abrir otra parte de la vía y para ello, insistió, es necesario conocer las conclusiones del nuevo estudio. Lo mismo les respondió respecto al muro: “No nos vamos a adelantar en gastos sin saber resultados”.
Lo cierto es que tras una larga espera, la calle Tegueste tiene el ritmo de antes, los turistas pueden recorrerla, y el miedo ha dado paso a la máxima seguridad.

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El nuevo estudio que se encargó abarca 500 metros de vía
El nuevo estudio geotécnico y geológico que encargó el Gobierno local de Puerto de la Cruz para detectar y prever posibles episodios como el sucedido en mayo de 2015, abarca 500 metros de vía entre las calle Tegueste y Ruymán, más conocido como el Charconito. El informe permitirá conocer el estado de ese tramo, cuáles son los riesgos actuales y cómo se debe seguir trabajando para solventar al cien por cien los posibles problemas de la totalidad de la vía costera. Las previsiones son que pueda estar finalizado en un plazo de dos meses.
Los vecinos proponen una reforma integral para embellecer el entorno
La asociación de vecinos Veril, la asociación cultural Ekoarte, y la Plataforma Tegueste Punta Brava presentaron una propuesta al Ayuntamiento portuense para acometer una reforma integral en la calle Tegueste y embellecer el entorno.
La iniciativa contempla la restauración del mural ‘La platanera’; el arreglo de los bancos ubicados en la pequeña plaza, y la decoración de las jardineras con plantas y flores.
Los vecinos consideran que el gasto a realizar por parte del Consistorio no es excesivo, e incluso detallan los materiales necesarios para realizar los trabajos que, en caso de ser necesario, ellos mismos se encargarán de acometer.
También se han dirigido a la Concejalía de Participación Ciudadana para que los apoye en este proyecto de recuperación, que a su juicio redundará en el embellecimiento de la zona y también fomentará la calidad de la convivencia entre los vecinos del barrio.
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