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Granadilla y Sanidad dejan la alianza de CC y PSOE al pie del precipicio

Aunque se valora como decisivo la Comisión Ejecutiva que celebran hoy los nacionalistas y en el que se espera un pulso de poder entre los favorables a la continuidad y los que se oponen, no se descarta que sean los socialistas quienes den el paso de la ruptura si no se frena la moción de censura sureña

D. M. N. / T. F.

La moción de censura que los siete concejales de Coalición Canaria en Granadilla de Abona registraron junto al PP y Ciudadanos contra el socialista Jaime González Cejas ha amenazado con explotar en la mesa del pacto global de CC y el PSOE. Los artificieros enviados por los respectivos cuarteles generales han trasteado en el mecanismo de la bomba de relojería hasta lograr retardar la detonación.

Este episodio ha puesto en guardia a las dos sensibilidades que cohabitan en el partido nacionalista en lo que a la estrategia de alianzas se refiere y evidencia la endeblez del acuerdo con el PSOE. Con el pretexto de analizar la aplicación del régimen disciplinario, la Comisión Ejecutiva Nacional de CC confronta este sábado, en Las Palmas de Gran Canaria, dos modelos: el de quienes se sienten cómodos con los socialistas y el de quienes prefieren entenderse con el PP. Las dos variantes están personificadas en el secretario general de CC, José Miguel Barragán, y en el jefe del Ejecutivo regional, Fernando Clavijo. Ambos libran un pulso que se cobraría el cargo de Barragán si el máximo órgano entre congresos no ratifica la expulsión de los ediles desobedientes. Como soldados de dicha batalla se presentan los municipalistas tinerfeños a los que beneficia o perjudica el rumbo que se adopte.

Pero hay más. Clavijo mandó parar el desvío presupuestario detectado en Sanidad y alimentó así el poder de quienes pretenden romper el pacto desde el PSOE, una opción en principio sorprendentemente, pero que ayer no se descartaba al más alto nivel, donde tienen algo claro: si hoy no se resuelve Granadilla, adiós.

[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]El espectro del pacto en cascada aterroriza de nuevo a la estabilidad de las instituciones canarias
El fantasma de la inestabilidad sobrevuela de nuevo la estabilidad de las principales instituciones canarias. Ectoplasma puñetero como pocos por reincidente, anida en su espíritu el llamado pacto en cascada, práctica política arraigada en el Archipiélago que, cual correa de transmisión, chorrea desde el Gobierno de Canarias sobre los principales ayuntamientos cuya mayoría no queda fijada en las urnas. Salvo en la última legislatura de Paulino Rivero (curiosamente un político forjado en la guerrilla municipalista tinerfeña), siempre se quebró el acuerdo autonómico antes de tiempo. Si hoy se repite la historia, el espectro de la ruptura espantará los equipos de gobierno de hasta cuatro cabildos (Tenerife, La Palma, Lanzarote y Fuerteventura), y de al menos seis municipios isleños: La Laguna, Arona, Tacoronte, San Juan de la Rambla, La Guancha y, claro, Granadilla. Sobre el futuro, la opción es clara: CC pactará con el PP y, cuando sea necesario, buscarán el apoyo de la ASG de Casimiro Curbelo.[/su_note]

[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Un pacto ‘avinagrado’
El runrún de la crisis de gobierno recorrió las islas ayer, pero nadie apadrinó a la criatura. “Es un bulo interesado del PSOE, que lo pone en circulación para lo que pueda suceder en las próximas horas”, señaló una fuente nacionalista palmera, satisfecha de la marcha del pacto con el PSOE en su isla.
En El Hierro suena el teléfono en la casa de Tomás Padrón. “¿Está el hombre?”, pregunta este diario. “Está aquí debajo, en la finquita vendimiando, pero no tiene cobertura”, responden en la casa del expresidente del Cabildo herreño, que jura y perjura que dejó el poder y el poder de influencia dentro y fuera de su partido, sin que nadie le crea. La cita queda pospuesta hasta última hora de la tarde, cuando Padrón vuelva de la vendimia.

Las uvas de la ira, que decía Steinbeck en la novela de la Gran Depresión americana, envenenan un pacto en horas críticas. Por fin, atiende la llamada Tomás Padrón. “Sí, el pacto está avinagrado, parece, a falta de que lo enderecen y veamos la vid verdadera, como en Jesucristo.” Esa fue la parábola de Tomás Padrón, que jura y perjura que no sabe si el pacto está roto o no, mientras espera que un juez diga si hay censura o no en Frontera. [/su_note]

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