
Tres títulos de España de categoría amateur, ocho combates con ocho triunfos como profesional y más de media vida dedicada al boxeo son los argumentos que esgrime Ruymán Delgado para querer asomarse a las portadas del boxeo nacional. Llegó a los cuadriláteros de rebote, entrenaba a escondidas para no preocupar a la gente y disfrutaba del boxeo de madrugada junto a su abuelo, recientemente fallecido. No le iba mal en el fútbol pero siempre le gustó más pelear y superó cada prueba que le fue poniendo delante la vida hasta poder hacerlo. La mayor de esas pruebas fue una grave enfermedad por la que los médicos le dijeron que jamás podría volver a subirse a un cuadrilátero. Pocos años después se asoma al balcón de las grandes veladas gracias al amor que profesa hacia su deporte.
-Lleva usted un buen récord ya como profesional y empieza a tocar en la puerta de los títulos. ¿No le dará vértigo ahora?
“Ahora no, desde que empezamos con Ray Events como promotores estamos teniendo más continuidad y dando los pasos con mayor rapidez porque llevaba mucho tiempo parado. Parece que este año pinta todo muy bien”.
-Al final, cuando uno se hace boxeador es para tener esas sensaciones de estar cerca de algo importante…
“Ya hemos hecho méritos suficientes para que nos tengan en cuenta para hacer títulos y eso es lo que busca no solo un boxeador sino cualquiera que compita. Está claro que quiero ser el campeón y llegar a lo más alto posible”.
-Y más en una disciplina como el boxeo donde el sacrificio es casi el doble y la rentabilidad económica, en relación al tiempo que se le dedica, es muy pobre…
“En el lugar donde nosotros estamos, en Tenerife, es un deporte que no tiene repercusión mediática como otros deportes, es minoritario y desgraciadamente si quisiera ganar dinero con esto ya me habría retirado 25 veces”.
-Su siguiente objetivo no debe de ser otro que ir en busca de un cinturón…
“Creo que me lo debo a mí mismo. Llevo ocho peleas, todas ganadas y cuatro por nocaut, he sido tres veces campeón de España amater, tengo 25 años, ya llevo tres años como profesional y creo que ya es hora. Tanto yo como mi gente nos merecemos tener esa oportunidad de hacer diez asaltos con un cinturón en juego”.
-Aunque hay gente que todavía discute que su carrera ha sido prefabricada y todavía no ha tenido rivales de entidad que le hayan exigido…
“Eso es relativo, yo me preparo y entreno para pelear con el que me pongan. Me da igual quién sea y como se llame, lo digo de verdad. Me preparo y entreno para subir al ring al cien por cien, los rivales los ha elegido mi entrenador o mis mánagers, pero a mí me da igual. Todos los boxeadores tienen dos manos y cuando se suben ahí contigo te quieren ganar y te quieren noquear y a esa gente que habla y dicen que solo peleamos con paquetes los invito a que se suban”.
-Javier García Roche, el Chatarrero, dijo una vez que para que haya campeones tiene que haber paquetes como él…
“Es que es así, los boxeadores top no todos son estilistas ni son estrellas. Hay muchos boxeadores que son campeones a base de sacrificio y no de talento y que son guerrilleros y eso es lo que a mí me gusta, gente como Ruslan Provodnikov, ese es el mío. Esa fiereza es lo que me gusta a mí. Yo no tengo ningún problema en pelear con quién sea y si no han salido más rivales es porque igual no se la han querido jugar. Hay que cuidar el récord y dar pasos firmes pero hoy por hoy me da exactamente igual, quiero probarme, pelear con quién me pongan y seguir para adelante porque estoy en mi mejor momento”.
-Ha estado fluctuando casi siempre en varios pesos, desde el semipesado hasta el crucero y apretando ha demostrado que puede dar el supermedio y hasta el medio. ¿Dónde se siente más cómodo?
“Siempre he estado, desde amater, en el semipesado. En ese peso es en el que entreno, estoy bien comido y entreno fuerte aunque también puedo bajar al supermedio pero es que el crucero también me gusta porque esa pegada y esa fortaleza de los rivales la contrarresto con velocidad y agresividad. Así gané el Campeonato de España amater la última vez, en el peso pesado. No tenía ese poder como los demás pero les metía mucho ritmo y les hacía daño. Por eso me gusta el peso crucero y ahí también es cierto que uno puede estar bien comido que es
importante”.
-Sea cual sea la división, ahora mismo hay boxeadores atractivos en todas ellas para hacer combates de máximo interés y atractivo a nivel
local y a nivel nacional…
“La gente lo que busca es el morbo, el enfrentamiento entre los que más destaquen y en el boxeo debe ser así, los mejores deben enfrentarse entre ellos y de ahí saldrá el mejor. Hay muchos boxeadores, desde el peso medio hasta el semipesado donde se podrían dar combates muy atractivos y muy buenos. No voy a decir nombres, ya ellos saben quiénes son, cada uno de ellos sabe quién es y todo va a fluir hasta que se den esas peleas. Yo siempre hablo con respeto de cualquier persona y todos saben los que están arriba y todos nos vemos y nos decimos hola y adiós pero sabemos que en cualquier momento se puede dar un combate entre nosotros. No me quito para que pase nadie porque estoy preparado y motivado para dar lo mejor”.
-Ha encontrado, además de un entrenador con el que ha evolucionado mucho, a una pareja de baile en el día a día como es Adán Silvera, su compañero de equipo y de entrenamientos…
“De verdad, de corazón, para que se vea el punto en el que estoy y el sentimiento que tengo hacia esa persona. Uno puede ganar o perder,
ser campeón y tener momentos bonitos o feos, pero cuando acabe mi carrera tengo claro que lo mejor que me va a quedar es la amistad de Adán, es como un hermano. Es una persona a la que miro y admiro y quiero seguir sus pasos porque es una excelente persona, tiene un gran corazón, tiene saber estar, tiene cabeza y cuando uno pasa esa barrera que todas las personas tenemos antes de conocer a la gente demuestra que es un crack”.
-A nivel general, el boxeo profesional tinerfeño atraviesa un gran momento y es referente a nivel nacional, ¿siente la responsabilidad de
tener que darle continuidad a esas buenas generaciones que han llegado al pugilismo tinerfeño?
“No es que tenga esa responsabilidad, es que creo que estoy al nivel de los mejores. Hay boxeadores a los que las oportunidades llegan antes y otros a los que todavía no nos han llegado, pero estoy preparado para ser uno de los mejores boxeadores de aquí, de España, de Europa y del mundo porque si no entrenara para eso apaga y vámonos. Quiero marcar mi época como la han marcado otros boxeadores tinerfeños”.
-Dudas no tiene…
“Ninguna, he superado muchas cosas desagradables en mi vida, la peor mi enfermedad. Si me levanté de aquel trance puedo con todo. Nunca he querido dar pasos atrás y he sufrido mucho como el día en el que gané el Campeonato de España amater en el peso pesado. Ibón Larrinaga me dañó el tímpano nada más empezar el combate y al final le gané y casi le hago abandonar. Han sido muchas cosas y ahora me siento en el mejor momento, estoy muy fuerte y sé que voy a ser campeón, háganme caso”.
Isla de Mar, su segunda casa y un apoyo fundamental para su carrera
Ruymán se siente afortunado por tener “un montón de gente, de amigos, que cada uno ha aportado su granito para hacer posible que pueda dedicarme casi al cien por cien a esto, a entrenar y a buscar ese objetivo al que estamos intentando llegar”.
En ese sentido, el fajador tinerfeño tiene palabras de agradecimiento hacia la gente de la terraza Isla de Mar donde trabaja. “Me ayudan mucho desinteresadamente y gracias a ellos puedo cumplir estos sueños, sin su apoyo sería imposible”, confiesa Ruymán sobre Enrique Schwartz (en la imagen) “a la cabeza” y sus socios Juan Carlos Martín, Chewi Gutiérrez y David Chiyah. “Les debo mucho y son gente a la que tengo claro que le dedicaré los triunfos que pueda conseguir en mi carrera como profesional”.




