
La última moción de censura en Granadilla de Abona le ha dado oxígeno a Coalición Canaria en el Sur, al recuperar una alcaldía de las consideradas estratégicas en un feudo, la comarca sureña, en el que los nacionalistas han ido perdiendo fuelle de manera considerable en los últimos años. El Partido Socialista, a pesar del revés sufrido en el ayuntamiento chasnero, sigue marcando el paso político con una sólida implantación territorial, mientras que el Partido Popular, que hasta ahora daba un encefalograma casi plano, ofrece síntomas de recuperación donde el Sur empieza a perder su nombre, en Santiago del Teide.
La pérdida del poder nacionalista es un hecho que salta a la vista. Baste recordar que en las elecciones de 2007 Coalición Canaria obtuvo mayorías absolutas en Arona (el municipio más habitado del Sur y el tercero de la Isla), Santiago del Teide, Arico y Fasnia. Además, se hizo con la alcaldía de Granadilla, arrebatándosela a través de un pacto con el PP y Sí se puede al incuestionable líder socialista, Jaime González Cejas, en posesión del bastón de mando desde 1991.
Entonces, al PSOE no le quedó más remedio que recluirse en sus cuarteles de invierno de Adeje y Guía de Isora, dos plazas seguras con dos líderes indiscutibles como José Miguel Rodríguez Fraga y Pedro Martín. El PP no rascó bola, mientras que el CCN obtuvo una alcaldía, vía pacto, en San Miguel de Abona. Cuatro años después, en 2011, los nacionalistas empezaban a debilitarse, aunque lograban salvar Arona, renovando su mayoría absoluta por un puñado de votos.
El panorama hoy es radicalmente distinto. De las cuatro mayorías absolutas de 2007, Coalición Canaria actualmente no tiene ninguna: las cinco alcaldías se han convertido en tres (eran dos hasta la moción de censura de Granadilla) y de los cinco municipios donde fue primera fuerza política, ahora sólo lo es en uno, en San Miguel y por apenas un centenar de votos. Por el camino en estos últimos ocho años los nacionalistas han perdido 7.000 votos y 18 concejales, a pesar de que el número de ediles elegidos se ha incrementado en algunas localidades por el crecimiento de población. Obtuvieron 58 en 2007 y 40 en 2015.
Un desplome en toda regla con el epicentro localizado en Arona, donde CC, presa de sus peleas internas y de los casos de corrupción, ha sufrido una hecatombe. La joya de la corona del Sur, blindada con sendas mayorías absolutas en 2007 y 2011, saltó por los aires en los comicios del año pasado: los 13 concejales de la época dorada nacionalista son hoy cinco, y el PSOE que no hacía sino morder el polvo de la oposición aprovechó la coyuntura y se quedó a sólo 80 votos de la mayoría absoluta.
Conscientes del desaguisado, la dirección de Coalición Canaria ha encargado a Antonio García Marichal, consejero del Cabildo y hombre de confianza de Carlos Alonso, la complicada tarea de hacer germinar brotes verdes en lo que hoy es prácticamente un erial. Estos factores, la caída libre de CC y el auge del PSOE, que hoy cuenta con cuatro alcaldías (tres de ellas con mayoría absoluta), explica la estrategia puesta en marcha por los nacionalistas de recuperar todo el terreno perdido que puedan. Está en juego el poder institucional en una comarca donde el peso económico (turístico, industrial y comercial) crece exponencialmente, pero también el granero de votos para cotas mayores, léase Cabildo o Gobierno de Canarias.
De ahí que lo de Granadilla no haya sido fruto de la casualidad ni de un capricho puntual.
A pesar de poner en riesgo el pacto autonómico, los dirigentes de CC apostaron fuerte, una especie de todo o nada, para matar dos pájaros de un tiro: se le restaba poder municipal al PSOE (nunca había concentrado tanto), acabando además con uno de sus totems históricos (González Cejas), y se obtenía el gobierno de la localidad con mayor potencial estratégico de la Isla. El runrún sobre una posible moción de censura en Arico, que le podría costar la alcaldía a Elena Fumero (aunque técnicamente presenta alguna complicación), está asumido en las filas nacionalistas, que en términos políticos lo consideran una pieza de caza menor respecto al botín de Granadilla.
En el PSOE, a los pesos pesados de Rodríguez Fraga (Adeje), Pedro Martín (Guía de Isora) –con 29 y 21 años seguidos como alcaldes- sin olvidar a Damián Pérez (Fasnia), hay que sumar a José Julián Mena, al frente del Ayuntamiento de Arona desde el año pasado. A Mena se le considera un claro valor al alza dentro del partido llamado a empresas mayores en el futuro.
En la actual coyuntura tampoco hay que perder de vista otro factor. La interlocución de los barones socialistas con el Gobierno de Canarias y su grado de identificación con la vicepresidenta Patricia Hernández es un hecho más que constatado después de que esta resultara elegida candidata a la presidencia gracias, precisamente, a la movilización de dirigentes y afiliados del Sur. Agrupaciones socialistas como las de Adeje, Granadilla de Abona, Arona o Guía de Isora jugaron en ese sentido un papel primordial. Esa sintonía se ha podido visualizar en lo que llevamos de legislatura con visitas frecuentes a la comarca de la propia vicepresidenta y de los consejeros socialistas de Sanidad, Obras Públicas y Presidencia, que han traído como consecuencia algunos encontronazos con el presidente del Cabildo, Carlos Alonso.
Respecto al PP, el foco apunta a Emilio Navarro, un joven empresario que hoy gobierna con mayoría absoluta en Santiago del Teide, única plaza de la comarca donde los populares mantienen el tipo. En su partido le auguran un porvenir político de amplio recorrido.
Alcaldes nacionalistas que dejaron huella
Lejos quedan los tiempos en que la fuerza política con sede en Galcerán exhibía liderazgos claros en el Sur avalados en las urnas, una convocatoria electoral tras otra. Es el caso de Eladio Morales y Pedro Hernández Tejera, al frente de los ayuntamientos de Arico y Fasnia, respectivamente, durante 24 años (1987-2011); Pancracio Socas, alcalde de Santiago del Teide entre 1988 y 2003 (los primeros cuatro años bajo las siglas de UCD); o Froilán Hernández, durante 12 años regidor de Granadilla, entre 1979 y 1991 (con un primer mandato como independiente).
La nómina de líderes la completa Arturo González, actual alcalde de San Miguel, que ya ocupó ese cargo entre 1999 y 2007. También renovaron al menos una vez la confianza de los electores hasta completar dos mandatos Juan Damián Gorrín, en Santiago del Teide (2003-2011), que ficharía por el PP y se mantendría en la alcaldía hasta 2015; José Alberto González Reverón, en Arona, (2003-2011); Miguel Delgado, en el mismo municipio, (1997-2003) y Claudio Delgado, en San Miguel, (1987-1995), período al que hay que añadir el mandato 1983-1987, aunque con Alianza Popular.





