
Se ha convertido en el primer concejal santacrucero al que le piden, oficialmente en un Pleno, la dimisión, algo que, por otra parte, se toma con humor al afirmar que “algo bueno habré hecho”. Carlos Garcinuño (PP), lleva al frente de la Gerencia Municipal de Urbanismo algo más de un año, en el que, admite, ha tenido muchos “sinsabores” aunque también comienza a sentirse recompensado por algunos de los avances que, asegura, se han producido. Ha sido protagonista de algunos desencuentros con el alcalde, José Manuel Bermúdez (CC), al que dice que solo lo une un pacto de gobierno, “no tenemos porque ser amigos” pero al que es “totalmente leal” como máximo representante de la institución municipal que es. Rechaza que la reordenación de la Gerencia Municipal de Urbanismo tenga algo que ver con cuestiones personales y afirma, contundente que, “conmigo no se hace política en la Gerencia de Urbanismo y menos con el Urbanismo de la ciudad”.
-¿Cómo valora este primer año al frente de la Gerencia Municipal de Urbanismo?
“Ha sido un primer año con muchos sinsabores pero que empieza a ser gratificante. Aún quedan muchas cosas por hacer, pero ya se ven los primeros resultados en estos dos últimos meses. Para nosotros todo el tema de la restructuración de los servicios, las ordenanzas que estamos sacando, como la de licencias, y las que vamos a sacar o la aprobación del Plan General de Ordenación, son cuestiones vitales”.
-Ha tardado casi un año en llevar las primeras iniciativas urbanísticas al Pleno. ¿Tan mal estaba la Gerencia?
“No quiero mirar atrás, pero lo cierto es que, cuando llegué, para mí había tres cosas fundamentales. La primera tenía que ver con agilizar los trámites a los vecinos, la segunda, proporcionar garantía jurídica teniendo todo el Plan General en vigor y, en tercer lugar, llevar a cabo una restructuración interna, porque aquí se ha estado trabajando mucho, pero muy mal. Ha habido una sobrecarga de trabajo en los funcionarios por una cuestión de criterios”.
-¿Qué opinión le merecen las acusaciones sobre que esa restructuración obedece a cuestiones personales?
“Lo primero que tengo que decir es que no es cierto. Para mí todos los trabajadores cuentan lo mismo. Desde luego conmigo no se hace política en la Gerencia, ni con el Urbanismo de la ciudad. La única política que se hace tiene que ver con la toma de decisiones, porque para eso somos políticos, pero en las decisiones técnicas no se hace política conmigo en la Gerencia de Urbanismo”.
-Pero ha de reconocer que se ha realizado una profunda renovación…
“Tengo todo el derecho del mundo a poner el equipo que yo crea conveniente. Nadie me puede acusar de haber traído amigos o personas a conveniencia, he traído a las que he creído las mejores en la nueva estructura y desde luego todas las que estaban formando parte antes de la Gerencia siguen siendo trabajadores y yo cuento con ellos. De hecho, no tengo ningún tipo de problema o dificultad con ninguno”.
-Cuando dice que con usted no se hace política con el urbanismo, ¿cree que el resto del equipo de gobierno opina igual como, por ejemplo, cuando el alcalde anunció un hotel en Las Teresitas aún sin tener el Plan Especial terminado?
“Hay cuestiones que no admiten debate. Y en este caso esa parcela está en el planeamiento y, si alguien no quiere algo, lo que tiene que hacer es cambiar el planeamiento, que se puede modificar, y mientras esté, las reglas son las que son. El margen de las decisiones políticas es el que es, no hay mucho. Lo que no se puede hacer es estar dudando, sino informarse y tener decisión, libertad e independencia y tirar para adelante”.
-¿Se ha sentido usted presionado alguna vez para tomar una decisión en un sentido u otro como, por ejemplo, para sacar adelante el Plan Especial de Las Teresitas en un plazo concreto?
“No. El Plan Especial se hizo dentro de la Gerencia y se hizo en un plazo récord porque así lo estimamos y soy yo el que sigo peleando para sacarlo a aprobación inicial antes de que acabe el año”.
-El alcalde es menos optimista…
“El Plan Especial de Las Teresitas ya se está tramitando ante el Gobierno de Canarias. Ahora en noviembre se cumple el plazo de 45 días de exposición pública, en el que todo el mundo, no solo las administraciones, han podido presentar alegaciones. Cuando se cumpla el plazo, espero tener la ponencia, y el informe definitivo de la Cotmac a lo largo de este mes. Inmediatamente después lo llevaré a aprobación inicial antes de que acabe el año y se volverá a someter a información pública ya con el informe ambiental”.
-Otro de los planes que ha sido protagonista esto últimos meses es el de El Toscal. ¿Lo van a devolver al Cabildo?
“Quiero que quede claro que es un plan que no tengo ninguna intención de cambiar, pero hay cuestiones jurídicas y técnicas que, a juicio de los técnicos que lo han redactado, son inasumibles, opinión que comparto. Creo que es una injerencia en la autonomía municipal con el plan aprobado porque es un problema y un obstáculo para los vecinos”.
-Entonces, cuando se llega a este punto de enfrentamiento y no cede nadie, ¿qué pasa con el Plan?
“Si no hay forma de llegar a un acuerdo con todas las partes, pues, a lo mejor, tendremos que dárselo al Cabildo y que lo termine. Pero insisto, yo quiero resolverlo en la Gerencia y dejar claro que no ha habido desidia ni retraso premeditado. Puedo garantizar que desde que yo he entrado no se ha parado ni dejado de trabajar en este asunto”.
-El Toscal no es el único planeamiento pendiente, también lo están los del barrio de Los Hoteles y el antiguo Santa Cruz, el Parque Marítimo, el barrio de La Alegría…
“Sé que en el Plan Especial del Antiguo Santa Cruz ya hay un borrador que también queremos presentar al Cabildo para que nos den el visto bueno antes de seguir avanzando. En el caso de Los Hoteles, esperamos tener ese planteamiento antes de que acabe el año aunque sé que también van bastante avanzados en visitas a inmuebles. Parque Marítimo y La Alegría esperamos tenerlos también antes de que acabe el año”.
-¿Entonces, será 2017 el año en el que empiece a verse el trabajo previo que ha detallado? ¿Cuenta con presupuesto para ello?
“El presupuesto es prácticamente el mismo que el de este año. En lo que sí estamos trabajando es en cambiar los estatutos de la Gerencia para poder agilizar todo el trabajo porque hay competencias que, insisto, no le pertenecen a nuestra área, y es algo que ya estamos coordinando con el resto del Ayuntamiento. Por eso digo que a pesar de ser un año duro, lo veo con alegría y esperanza. El día que crea que no aporto nada, pues no estaré”.
-¿Se ha planteado dimitir?
“En ningún momento me he sentido cuestionado por el grupo de gobierno, por lo que no me lo he planteado. Evidentemente, hemos tenido diferencias y las tendremos, estoy seguro de ello aunque fuéramos del mismo partido. Que tengamos un pacto no significa que tengamos que ser amigos, eso no se le puede pedir a nadie en la vida. Aquí estamos para trabajar por un compromiso que tenemos. Hay un entendimiento en las líneas que tenemos que seguir trabajando y me siento absolutamente respaldado en ese sentido”.
-¿Qué relación mantiene usted con el alcalde?
“Un pacto de gobierno”.
-¿Solo un pacto de gobierno?
“Insisto en que no se puede obligar a la gente a que sean amigas. Tengo un pacto de gobierno que reconozco que me costó firmar porque, digamos que me hubiera gustado gobernar de otra manera. Lo asumí porque es una cuestión de partido. No estoy nada descontento y así se lo he dicho en privado al alcalde y lo hago públicamente. Soy absolutamente leal a la institución y, por lo tanto, también le tengo que ser leal al alcalde, que es el representante elegido por los vecinos. La relación entre el alcalde y yo debe ser buena, no nos queda más remedio, si no, no tiene sentido que yo estuviera aquí, no por nosotros, sino por la ciudadanía, que es la que lo ha decidido”.
-Cuando dice que le hubiera gustado gobernar de otra manera, ¿a qué se refiere?
“A lo que me refiero es que creo que nadie puede estar gobernando 36 años seguidos y que me hubiera gustado que el pacto que se hubiera firmado fuera el de hace cuatro años cuando el PP ganó las elecciones. Habría sido bueno para la ciudad, para todos. Ahora, evidentemente es el que es porque no puede ser de otra manera, por mucho que se empeñen en otros sitios que sea en cascada. Me parece que cuando metes demasiados grupos en el equipo de gobierno puede ser extremadamente complicado gobernar y en este caso, el bien de Santa Cruz está por encima de todo. Podemos discutir en cómo hacer las cosas o los objetivos, en cuál es el modelo de ciudad, pero lo que es incuestionable es que el alcalde es quien manda”.
-¿Y no corre el riesgo el PP de mimetizarse con CC?
“Desde mi punto de visto creo que como grupo tenemos que marcar las diferencias y que eso no desvirtúa el pacto en absoluto. Pero también no debemos olvidar que esto es un régimen presidencialista; aquí la figura verdaderamente importante es la del alcalde”.




