iberostar tenerife

“Cuando te lesionas caes en un pozo del que crees que no saldrás”

Tras siete meses sin competir, Nico Richotti desvela los miedos que pasan por la cabeza de un deportista profesional cuando está de baja

“Lo peor es la cabeza, las vueltas que le das, lo que llegas a pensar…”. El pasado miércoles 9, en el encuentro ante Strasbourg, Nico Richotti ponía punto y final a duros meses de recuperación tras padecer dos lesiones de manera casi consecutiva. La primera, una subluxación del hombro derecho sufrida el pasado mes de mayo, lo dejaba fuera de los Juegos Olímpicos de Río; la segunda, a pocos días del inicio de la Liga Endesa, le impedía arrancar el curso y debutar en la Basketball Champions League. La recuperación física cumplió todos los plazos guiado por los servicios médicos del CB Canarias, pero, ¿y la cabeza? ¿Cuál es el proceso mental que atraviesa un deportista profesional cuando se encuentra lesionado y esa lesión le impide acudir a citas tan importantes en su carrera?
“Sinceramente, cuando me lesioné el hombro, lo primero que se me vino a la cabeza era ponerme bien lo antes posible para acudir a los Juegos”, reconoce Richotti, que habla de manera serena del largo camino que tuvo que recorrer tratando de recuperar cuanto antes su maltrecho hombro inmerso en sesiones de fisioterapia y horas de duro trabajo en el gimnasio.

“Anímicamente, estar lesionado es similar a estar en una montaña rusa: un día te encuentras bárbaro, puedes entrenar, lanzar con el brazo del hombro lesionado a la perfección, y al día siguiente tratas de hacer lo mismo y sientes muchas molestias. Caes en un pozo del que llegas a creer que no vas a poder salir”, recuerda.

Ese es uno de los tabús de los deportistas de élite, la parte que no se ve de ellos, la del profesional con carreras relativamente cortas que llegan a perder la cabeza inmersos en procesos de recuperación que pueden llegar a poner en juego su trayectoria, condicionarla o acortarla.

Mientras, los días pasaban. Se acercaba la fecha para la preselección del combinado argentino y el hombro no acababa de mejorar. 48 horas antes de dar la respuesta definitiva, llegó el peor momento: “Mientras entrenas estás centrado solo en eso, pero, a falta de dos días, tuve que sentarme a tomar una decisión sabiendo que, quizás, no podía tener otra oportunidad de ir a unos Juegos. Quizás nunca se volvería a repetir…”.

Nico, líder del CB Canarias en la pista y un tipo valiente, incluso arriesgado, cada vez que hay un balón de por medio, necesitó entonces de mucha ayuda, de apoyarse en sus “pilares”, como considera a su novia, a su familia y, especialmente, a su padre, Marcelo, exjugador como él, actualmente entrenador, y que, en la distancia, le dio los mejores consejos: “Me aconsejó como padre y como entrenador, me dio a entender que no valía la pena arriesgarme a hacerme más daño, así que respondí que no, aunque no fue sencillo”.

Richotti tenía serias opciones de entrar en la selección definitiva, pero, acostumbrado a encontrarse con retos a lo largo de su carrera desde que muy joven abandonó su país para competir en las divisiones inferiores italianas y hacerse un hueco en el baloncesto europeo, el escolta se puso como objetivo arrancar la actual temporada.

“Era un año especial, con un buen equipo y debutando en Europa”, admite, algo que hizo especialmente duro que, a solo unos días de que arrancara la ACB, se fracturara el dedo pulgar de la mano derecha. Los fantasmas regresaban: “Me jodió saber que iba a perderme muchos partidos y entrenamientos. Más cuando me había recuperado perfectamente del hombro”.

La anterior lesión volvió a aparecer en su mente, en esta ocasión, el miedo era que, debido a que la nueva dolencia era en la misma extremidad, aquello pudiera hacerle perder “todo lo ganado” durante la recuperación. La cabeza comenzó a dar vueltas de nuevo: “Con la mano derecha no podía hacer nada, tuve muchas dudas acerca de si eso me afectaría al hombro. Otra vez tenía que centrarme en recuperarme lo antes posible y no pensar en nada más. Fue mala suerte”.

Mientras, el Iberostar firma el mejor inicio de temporada de su historia, arrasando en Liga Endesa y en Europa, con Richotti ayudando en todo lo posible desde fuera, pero, como le sucede a cualquier profesional, las sensaciones “no son las mismas”. “Claro que la alegría es muy grande, pero tienes la impresión de no estar del todo dentro, de no participar de la misma manera”, admite.

Luego, el regreso, ovacionado por su público, “muy ilusionado” con el presente y “dejando atrás” lo ocurrido: “Ha sido la primera vez que me ocurre en mi carrera y, sinceramente, espero que sea la última”.

TE PUEDE INTERESAR