Medio siglo ha pasado desde que un grupo de familias tinerfeñas fundara la Asociación Familiar Pro Discapacitados Intelectuales de Tenerife (Aspronte), para la formación y el cuidado de niños con este problema. En estos 50 años, centenares de chicos han pasado por las instalaciones ubicadas en la avenida de La Salle -que alberga un colegio y un centro ocupacional-, en la capital tinerfeña, y por el centro ocupacional de La Orotava. En estos momentos, las tres dotaciones acogen diariamente a 175 personas, con edades comprendidas entre los 3 y los 64 años, que reciben en Aspronte la formación y el cuidado que les permite adquirir una mayor autonomía y mantenerla en las edades más avanzadas.
Esta pequeña gran familia celebra esta tarde sus bodas de oro, en las que los protagonistas, como no puede ser de otra forma, serán los chicos que han pasado por este centro, sus familias y los trabajadores que hacen posible cada día que Aspronte siga creciendo. El Auditorio Adán Martín es el escenario en el que hoy se reconocerá la labor del colectivo social y se formalizarán, además, las nuevas incorporaciones al comité de honor. Entre otras autoridades, han aceptado esta distinción la reina Letizia; el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo; la vicepresidenta regional, Patricia Hernández; el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, y el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez. Asimismo, se entregarán las distinciones a los socios de honor, que en esta ocasión recaen en Alejandro Quintana, la Obra Social La Caixa y la Fundación ONCE.
Entre los objetivos que llevó a ese grupo de padres, encabezado por Maximiliano Díaz (primer presidente del colectivo), a fundar en 1966 la asociación se encuentra no solo poder contar con un centro donde sus hijos con discapacidad intelectual pudiesen formarse, sino también contribuir a normalizar esta situación y a que las personas con este problema puedan salir de sus casas. De hecho, en su momento, esta iniciativa supuso en la sociedad toda una revolución. Así lo explican a DIARIO DE AVISOS el presidente de Aspronte, Juan Arroyo, y las directoras de los CRPS Maximiliano Díaz López y La Orotava, Noelia Armas y María José Álvarez, respectivamente.
Los responsables de este colectivo llaman la atención sobre la necesidad de ir incorporando otros servicios que la sociedad va reclamando. “Tenemos chicos de 50 años o más cuyos padres son muy mayores y no los pueden cuidar, por eso es necesario sumar dotaciones residenciales”, señala Juan Arroyo.
El futuro
Uno de los retos que se ha marcado este colectivo para los próximos años, y teniendo en cuenta el cambio de perfil en el usuario y las nuevas necesidades de la sociedad, es la construcción de un nuevo inmueble, en la parte trasera de la sede central, en la capital tinerfeña. Entre otras dotaciones, este nuevo espacio, de cerca de 2.600 metros cuadrados, pretende albergar una residencia, un pequeño salón de actos, más aulas y despachos para poder atender mejor a los chicos, con más servicios y terapias individualizadas. También está en los planes adaptar el inmueble central a los requisitos de movilidad reducida. La iniciativa busca, sobre todo, incidir en aumentar de forma significativa la calidad asistencial. Con la nueva oferta se pretende aumentar las sesiones de terapias como logopedia o la psicoterapia, al igual que otros servicios como el ocio por la tarde y los respiros familiares.
Pese a que en un primer momento este proyecto se ideó en La Laguna, finalmente la crisis económica y el hecho de permanecer en su sede habitual hizo a la asociación replanteárselo. Por ello, ahora la idea es concebir un edificio de menores dimensiones y anexo a la actual Casa Rosada, que alberga el colegio de Aspronte. El presupuesto asciende a 3,8 millones de euros y el plan es iniciar las obras en el verano de 2017 para disponer de la primera fase a finales de 2018. Por el momento, el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo ha confirmado una aportación de 1,3 millones, pero Aspronte aún necesita más fondos. En concreto, el colectivo busca cerca de 250.000 euros para poder culminar la primera fase de la obra. Para ello, los representantes de la asociación se han reunido con el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife con el fin de contar con su colaboración económica. Aunque de momento existe predisposición, todavía no hay cifras cerradas que permitan pensar que este sueño será, al fin, una realidad.









