
El proyecto de Ley del Suelo de Canarias debuta hoy en el Parlamento, en medio de la bronca política y social por su falta de consenso. Podemos y Nueva Canarias (NC) coinciden en poner por los suelos la ley estelar del presidente Clavijo, por considerar que abre “puertas traseras a la especulación y el desarrollismo”, según el portavoz nacionalista Román Rodríguez, y retorna “a la peor versión de la ATI del cemento”, según la representante del partido morado, Noemí Santana. Ambos, conscientes de que sus respectivas enmiendas a la totalidad del texto serán derrotadas hoy en la Cámara, basan sus mayores esperanzas de evitar la ley en las movilizaciones de la Plataforma Canaria por un Territorio Sostenible (que ayer se concentró simbólicamente ante el Parlamento). En ella se integran también sindicatos, movimientos sociales y ecologistas, otras organizaciones políticas y la Fundación César Manrique. “Con el espíritu de la protesta contra las prospecciones petrolíferas, vamos a movilizar a la gente, con palabras sencillas: especulación y ladrillazo”, declaró ayer Santana a DIARIO DE AVISOS.
No obstante, esta es una ley bien vista por las organizaciones empresariales, que venían demandando, con una razonable carga argumental, la simplificación de la maraña legislativa vigente sobre el territorio. Cuestionado en tal sentido, el líder de NC afirmó ayer a este periódico que “el buen propósito de eliminar burocracia es de todos compartido, pera esta ley hace justo lo contrario, introduce nuevas figuras que desregularizan el suelo, como reconocen todos los informes negativos que afean su tramitación por parte del Gobierno”.
El dirigente de NC puso boca arriba “tres ideas fuerza” contra esta ley: carece de consenso y participación, se carga las Directrices de Ordenación General y la lía -reiteró- con nuevas figuras de intervención discrecionales para hacer en cabildos y ayuntamientos lo que les dé la gana sin respetar ningún planeamiento superior, renunciando a competencias autonómicas muy consolidadas, para hacer del territorio 88 Canarias distintas, tantas como municipios, que tendrán la sartén por el mango.” La ley deroga, a su juicio, el concepto territorial de tierra única “con más de 20 años de historia legislativa”. Enumeró las leyes del territorio de Jerónimo Saavedra (1994), Manuel Hermoso (1999) y la de su propia etapa de presidente, las Directrices (2003). “Todas, aprobadas por unanimidad, mientras que esta de Clavijo es un engendro de despacho hecho por gente que no conoce esta tierra ni la aprecia.”
Desmiente Rodríguez la “bondad” de la norma para el sector primario. “No facilita la vida a los ganaderos y agricultores, lo que permite es un uso complementario turístico del campo que terminará desplazando la actividad agraria.” Y está convencido de que “traerá judicialización”
La “discrecionalidad” marca, para Rodríguez, la mala senda de una ley hija del “desgobierno”. El expresidente tachó de “barbaridad” y “auténtica locura” el texto que hoy inicia un recorrido parlamentario en lo que no será un camino de rosas.
Una normativa anhelada por los empresarios, hartos de burocracia
“A partir de este pleno vamos a traducir la ley al lenguaje llano para que la gente sepa por qué se moviliza”, anunció Noemí Santana (Podemos), que no es ajena al reto que se proponen los adversarios de esta ley. Mal vista por la izquierda y los ecologistas (incluso cuestionada en parte por el PSOE, que gobierna con Coalición Canaria) y bien recibida por las patronales, hartas de las dilaciones administrativas. “Clavijo me dijo una vez en un pleno: “Yo gobierno para los empresarios. Y lo tomo por la palabra”, señaló Santana. “Vamos a explicar la ley sin la terminología técnica”, apostilló.
Confían contar desde la plataforma con un soporte online participativo en el Parlamento. “La presidenta nos ha dicho que va a hacer todo lo posible parea que esté a tiempo.”





