Fe en la libertad de Andrea y Dani, una pareja de canarios detenida en Venezuela

La familia de la joven tinerfeña detenida en Venezuela con su pareja, también de origen canario, mantiene viva la esperanza de que puedan ser liberados tras el calvario que padecen desde hace un año y medio
FAMILIA DE DETENIDA VENEZUELA
Foto familiar de Andrea González y Dani abreu (a la izquierda, en vertical, el segundo y la tercera), antes de ser detenidos en Venezuela, donde siguen presos sin que se haya celebrado el juicio. DA

Estas son las segundas Navidades que los familiares de Andrea González y Dani Abreu pasan sin su presencia. Un año y medio de vida marcada por la angustia y la impotencia de hacer frente al calvario que le ha tocado padecer a esta joven pareja desde que se vieron envueltos en Venezuela en una acusación tan inverosímil como carente de pruebas: la de participar en un supuesto plan para asesinar a la hija del expresidente de la Asamblea Nacional y líder del chavismo, Diosdado Cabello, a cambio de una millonaria suma de dólares.

En la casa de los abuelos de Andrea González, en el barrio de Las Aguas del municipio tinerfeño de San Juan de La Rambla, esta Navidad, al contrario que la anterior, han decidido decorarla con los adornos propios de la época, “porque tenemos la esperanza de que en cualquier momento van a salir”, comentó su hermana, Alejandra González, como una especie de “ejercicio de positivismo”. Porque la realidad es que después de tanto tiempo de sufrir este padecimiento, reconoce que lo único que les queda es “la fe”. “Es una situación muy difícil porque la justicia de Venezuela no sirve, en España tampoco hacen nada por ellos, entonces lo único que te queda para tener esperanza en su liberación es la fe”.

En Venezuela, los jóvenes, ambos de origen tinerfeño, aunque Dani Abreu tiene la doble nacionalidad con Portugal, están siendo apoyados por sus tíos y la madre de él, que los visitan con la frecuencia que las autoridades lo permiten y le hacen llegar las medicinas y otros víveres que les remiten desde Tenerife.
Andrea González acaba de poner fin a un huelga de hambre junto con otros ocho presos políticos encarcelados en El Helicoide, una vez lograron entrevistarse con el nuncio apostólico en Venezuela, Aldo Giordano, y un representante de la Mesa de la Unidad, Timoteo Zambrano, quienes se comprometieron a llevar su caso a la Mesa de Derechos Humanos. Estas dos semanas ingiriendo solo agua ha dejado, al menos a las tres mujeres que estaban siguiendo la huelga, en muy mal estado de salud. No les permitieron que tomaran suero ni han recibido atención médica. “Hay un tratado de Malta sobre la atención a las personas en huelga de hambre y lo ignoraron”, critica su hermana.

Solos

El desencanto que sufre la familia con la oposición de Venezuela y el compromiso con la amnistía que prometieron antes de las elecciones es muy profundo, hasta el punto de que considera que fue “un gancho” que emplearon para ganar los comicios parlamentarios. “Ellos sabían que el pacto final de la amnistía era la firma del presidente de la República y que no lo iba a rubricar porque él mismo es quien los tiene presos”, explica con una lógica aplastante la hermana.

Aunque Andrea González nunca militó en un partido político, sí era una ciudadana comprometida y crítica con la realidad que atraviesa el país y la acción del Ejecutivo, expresando su opinión a través de las redes sociales y en las marchas de protesta que se realizaban contra el Gobierno. Sin embargo, la percepción que existe sobre el tratamiento de los presos políticos es la de que hay dos varas de medir. Una para los políticos y otra para los ciudadanos “anónimos”, y la prioridad de la oposición es la de los primeros.

“Si cae preso alguien de la MUD, le dan toda la relevancia, pero a los pobres desgraciados que no son de ningún partido, que son el 85% de los presos políticos, no le dan importancia. Ellos deberían exigir la libertad de todos”, comenta González.

Pero la desilusión no es solo con quienes promueven el cambio político en Venezuela, sino también con las instituciones españolas (Andrea González tiene doble nacionalidad). No ha habido puerta en la que Alejandra González no haya tocado a lo largo de todo este proceso, pero sin recibir respuesta alguna más allá de meras buenas intenciones. Con la Viceconsejería de Acción Exterior del Gobierno de Canarias, por ejemplo, en la pasada legislatura, el anterior responsable, Cándido Padrón, la recibió y se comprometió a ayudarlos. Pero se produjo el cambio de Gobierno y quien vino después, Pedro Rodríguez Zaragoza, “ni siquiera me ha recibido”. Una situación que también ha vivido con los representantes del Gobierno de España y con “todos los partidos políticos”. “Como no es un tema polémico, no sale en las portadas de los periódicos y las televisiones, y mi hermana no quiere llamarse Loba (nombre de una famosa telenovela venezolana), no les interesa”, lamentó Alejandra González, quien sí ha valorado la labor de los eurodiputados del Partido Popular, que se han preocupado por este asunto, como en el caso de Gabriel Mato.

Caso

La apertura del juicio se ha ido dilatando en el tiempo por diversas causas, cada una de ellas más surrealista. Los abogados de la defensa, por su parte, le comunican a los familiares su incertidumbre porque “no es una causa normal, al carecer de pruebas”. Frente al único testimonio que los incrimina, de un conocido delincuente del país, Rafael Pérez Venta, “nosotros tenemos el volcado de los ordenadores, de los teléfonos móviles, de las cuentas bancarias y de los registros de entrada y salida del país que demuestran que no se les puede acusar de nada, pero sigue adelante y la juez se ha prestado a este show”.

La realidad es que los familiares están convencidos de que la resolución de este caso solo está en manos del Ejecutivo de Nicolás Maduro: “Depende del Gobierno, que se aburra y los suelten; que se olviden y terminen liberándolos, o que caiga el propio Gobierno de una vez y los suelten, no hay más”, argumentó González.

A la pareja los implicó en esta supuesta trama un personaje, Pérez Venta, que acababa de reconocer que había asesinado y descuartizado a una mujer en Caracas. Este testimonio es el que mantiene en prisión a los jóvenes. “Si alguien quiere mandar a matar a una persona, ¿van a buscar a una repostera (profesión de Andrea) o buscan a gente especializada, que hay en Venezuela a punta pala”, se preguntó su hermana. “Es ilógica, una acusación estúpida, imposible de creer”, agregó.

Para González, esta operación solo tenía dos fines. El primero era utilizar el miedo para amedrentar a las personas críticas con el Gobierno de Maduro y, en segundo lugar, desviar la atención de las acusaciones contra Diosdado Cabello que se estaban produciendo en aquella época y de la que se hacía eco la prensa internacional, inspirando un sentimiento de solidaridad porque iban a matar a su hija.

Alejandra González. | DA

El compromiso inquebrantable de una ‘hermana coraje’

Alejandra González ha sido la voz y el rostro de su hermana y su cuñado desde que fueron apresados en Venezuela. Desde un rincón del norte de Tenerife ha intentado por todos los medios reclamar justicia, muchas veces con la sensación de estar clamando en el desierto. Pero, inquebrantable al desaliento, sigue adelante con la lucha hasta que sean liberados.

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