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Hermoso: “A Saavedra le ofrecí la Presidencia del Gobierno en 1987, no quiso”

Coalición Canaria fue un gran invento. El artilugio no era fácil, pero el ingeniero industrial Manuel Hermoso contribuyó a hacerlo funcionar
Manuel Hermoso. | ANDRÉS GUTIÉRREZ

Coalición Canaria (CC) fue un gran invento. El artilugio no era fácil, pero el ingeniero industrial Manuel Hermoso contribuyó a hacerlo funcionar. En esta segunda entrega de la entrevista con DIARIO DE AVISOS, evoca algunos de los episodios más destacados de la irrupción de las AIC, antecedente de CC, en la política regional, cuando hicieron presidente del Gobierno a Fernando Fernández, luego a Lorenzo Olarte (CDS), a continuación a Jerónimo Saavedra y, finalmente, él mismo alcanzó la presidencia.

-Las AIC, la federación nacionalista que usted cofundó, gobernó en los años 90 con el PSOE, relación que acabó en moción de censura contra su socio. Ahora llevan seis años juntos otra vez, aunque con signos de que la relación está en las últimas… ¿Cómo empezó todo en aquel entonces?

“Con Jerónimo Saavedra pudimos gobernar incluso antes. En 1987 me fui a verle a la clínica donde le habían operado de la cadera, en Madrid, y le ofrezco la Presidencia del Gobierno canario. Él había ganado las elecciones, pero por menos votos de los que esperaba. Antes de apoyar a Fernando Fernández fui a verle a él, pero me dijo: ‘Mira, Manolo, estoy muy fastidiado en estos momentos, recién operado, y prefiero no ser el presidente”.

¿Le sorprendió?

“Sí, pero como yo veía cómo estaba, y él había sido un hombre siempre generoso, no ha sido egoísta, ni acaparador, y con capacidad para tomar las decisiones muy lógicas en cada momento, en 1987 apoyamos a Fernando Fernández, del CDS, porque Jerónimo nos dijo que no”.

-Fernández se sometió a una moción de confianza en su segundo año como presidente… ¿Por qué?

“La noche antes de ese debate, él me dio en un papelito lo que quería. Era una paradoja, pues lo apoyábamos, pero presentaba un voto de confianza. Se dice, aunque yo no estoy seguro de eso, que él tenía un pacto cerrado con el PSOE, y quería romper con nosotros, porque le parecía que era mucho más sólido. Pero no aceptamos su cuestión de confianza y nombramos, en su lugar, a Lorenzo Olarte, que era su segundo en su partido”.

-Y en el año 1991 sí pactan ya con el PSOE de Saavedra…

“En esas elecciones nosotros seguimos fortaleciéndonos y entonces se produce el pacto del hormigón, el PSOE y nosotros, que teníamos 40 diputados, un pacto muy sólido. Jerónimo de presidente y yo de vicepresidente”.

-Pero llega la moción de censura, episodio que marcó las relaciones de ustedes con los socialistas durantes casi dos decenios…

“Ahí el problema fue el REF, cuando estaba de ministro económico Carlos Solchaga, que fue un fracaso para el PSOE, y para Canarias mucho más. Tengo un recuerdo estupendo de aquel Gobierno con el PSOE. Pero empieza a haber problemas para la negociación con Solchaga y su equipo sobre el REF. Y nos damos cuenta de que Jerónimo no tiene fuerza en Madrid en las negociaciones de los problemas de Canarias, como el REF y el Estatuto de Autonomía. Todo son evasivas, todo es dejar pasar… Y nos plantamos. Era un momento fundamental para Canarias”.

-¿Solchaga no era entonces receptivo a las reivindicaciones del fuero económico de Canarias?

“No. Consideraba que el REF eran una concesiones a los canarios inadecuadas. No estaba metido en la problemática de Canarias: su lejanía y su insularidad”.

-¿Y cómo logró reunir 31 votos para esa censura a Saavedra?

“Era la época en que estaban en el Parlamento el CDS de Lorenzo Olarte; ICAN, con José Carlos Mauricio y Tony Viéitez; Asamblea Canaria; y también la Asamblea Majorera. Eso genera una fusión que es CC en 1993, que nace para ese voto de censura a Jerónimo, y al ganarlo, pensamos que puede dar pie a una coalición, en la que no solo están las AIC, sino también las fuerzas de Gran Canaria, CDS, ICAN y Asamblea Canaria, así como los majoreros, los herreños… Esa gente viene a cubrir un problema fundamental que tenían las AIC: que en Gran Canaria no había ni una ATI, ni una AHI, ni una AGI…”.

-Cuando se iba a votar la moción de censura se le fueron dos diputados. ¿Qué ocurrió?

“Honorio García Bravo y Antonio Vabrera tenían razones personales, pero a mí no me preocupaba, yo estaba en la posibilidad de ser presidente. Había otros compañeros preocupados de sumar los 31 y estaban al corriente de eso. Y me enteré poco antes, no recuerdo si la noche antes o el mismo día”.

-¿Y no le preocupó?

“No, porque a mí me parecía que eso había sido tramado con unos objetivos y que salía. A lo mejor era una confianza ignorante, pero yo estaba tranquilo”.

-¿Pero qué le llevaba a esa confianza?

“Tal vez la convicción de que Canarias necesitaba un partido asentado en cada una de las islas, y yo luchaba por que eso fuera así. De hecho, los dos diputados que se había ausentado de las islas volvieron al Parlamento a tiempo de votar”.

-¿Y le duele que lo tachen de insularista?

“La política en Canarias, cuando surgimos nosotros, estaba supeditada totalmente a Gran Canaria, y nosotros hacemos un movimiento en donde queremos darle importancia a la isla, en nuestro caso Tenerife; pero en cada isla surgió ese movimiento. En Gran Canaria teníamos la gran cojera, hasta que se nos incorporaron Olarte, y Mauricio y González Viéitez, que ciertamente eran gente que provenían del Partido Comunista, pero se ha demostrado que no eran tan comunistas…”.

-¿Fue visión o suerte como surgió CC?

“Fue más lo segundo”.

-¿Qué supuso para usted ser el primer presidente nacionalista?
“No fue el conseguir ser presidente, sino las cosas que conseguimos en nuestra época, desde 1993 a 1999. Seis años muy intensos”.

-¿Qué logros destaca de ese periodo?

“Conseguimos el acuerdo de incluir Canarias en un estatuto como RUP en el Tratado de Ámsterdam. Y eso lo conseguí viajando por toda Europa, con la suerte, además, de la colaboración que me prestó un empresario, que puso un avión a mi disposición y la puerta abierta en todos los gobiernos. Fuimos a Copenhague, a Estocolmo, a Helsinki, a París, a todos los Gobiernos y todos los sitios. Aznar era presidente, pero yo había hablado con Felipe González también para que me echara una mano. Buscamos el apoyo de todos los Gobiernos. Cuando fui vicepresidente, yo tenía la función de las relaciones exteriores, y tenía un equipo magnífico con Paco Aznar, viceconsejero de Relaciones Exteriores, un hombre con capacidad fantástica de diplomacia. Logramos también las transferencias a los cabildos”.

-¿Qué reacción encontró en los Gobiernos europeos?

“Magnífica, todos reconocían que el hecho de nuestra ultraperifericidad obligaba a un tratamiento singular, porque nosotros somos distintos y se nos tienen que aplicar leyes diferentes”.

-¿Qué significó para usted Adán Martín?

“Mi mano derecha e izquierda, mi cerebro, todo. Era un fuera de serie del que pude beneficiarme muchos años, y se benefició Canarias, que es lo más importante”.

-¿Y Saavedra, sobre quien siempre se dice que lo traicionó políticamente?

“Es un político de un nivel y una altura extraordinaria, intelectualmente y bajo un punto de vista humano, y con el que me he entendido fenomenalmente, pese a haberle hecho las mayores barrabasadas políticas [sonríe]”.

-¿Cómo vivió el caso Floreal?
“Me vi de testigo a ser imputado. Tengo la suerte de que ya no recuerdo ni al juez de ese caso. Pero sufrí la pena del banquillo y recuerdo a mis hijos leyendo el periódico donde salía yo imputado y me preguntaban qué necesidad tenía yo de todo aquello”.

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