loterÍa de navidad 2016

La fortuna siempre para por el Sur

La gasolinera La Chasnera, con nueve décimos del segundo premio y tres quintos premios, vuelve a convertirse en la capital de la suerte

La fortuna volvió a pararse y no pasó de largo en el sur de Tenerife. Desde Playa San Juan hasta Radazul, la lotería de Navidad dejó en torno a tres millones de euros, al repartirse una veintena de décimos del segundo premio (04.536), un cuarto y varios quintos, siendo Granadilla de Abona, de nuevo, el epicentro de la fortuna, como si residiera allí desde hace cuatro años.

Justo cuando José Miguel González, el llamado surtidor de la fortuna o el Papá Noel de las gasolineras, repartió en 2013 doscientos millones de euros y en los tres últimos sorteos en torno a dos millones de euros en cada uno de ellos.

Pese a ese historial, el empresario del Grupo González Canarias se mostraba más emocionado si cabe que aquel 22 de diciembre de 2013 que regó de alegría toda la Isla con 200 millones de euros: “Ya pillamos, ya pillamos”, fueron sus primeras palabras cuando salió en La Chasnera un quinto premio, pero casi sin tiempo para descorchar la sidra llegó el segundo premio y las lágrimas de la emoción se confundían con la enorme sonrisa de sus hijos Míriam y José, al que se uniría más tarde el más pequeño, Aarón, mientras seguían cayendo otros dos quintos premios, con resguardos sueltos, en una gasolinera que se convirtió en la capital de la fortuna del sur de Tenerife y de toda Canarias, con cientos de curiosos que preguntaban, incrédulos, si ya se podía comprar lotería de Navidad para el próximo año, mientras Jeanne, la brasileña encargada de la terminal, era incapaz de adivinar o poner cara a aquellos que pudieran haberse llevado el pellizco de los 125.000 euros por décimo. En toda la mañana, ningún afortunado se pasó por La Chasnera, pero tampoco por el Estanco Goya, en San Isidro, que repartió un cuarto premio, ni por Playa San Juan, Guargacho, Las Galletas u otra gasolinera en Adeje, donde también paró la fortuna, que siguió hacia el sureste para entrar en la Repsol de El Porís de Abona, donde Míriam, la hija de José Miguel González, gestiona otra terminal de loterías desde el 29 de febrero. Ayer se estrenaba con dos décimos del segundo premio, como para seguir la estela de su padre.

Siguió el reguero de fortuna caminando para llegar hasta el Valle de Güímar y depositar siete décimos más, seis de ellos en Candelaria, casi a los pies de la Patrona, mientras que el otro se expedía en el casco de Güímar.

Un año más el Gordo pasaba de largo por el Sur – y por toda la Isla- pero al menos se mantiene la racha millonaria gracias a La Chasnera o a municipios como Granadilla, aliados con la fortuna.

José Miguel González. | A. G.

José Miguel González: de mecánico y aficionado a los rallys, a gestionar ocho gasolineras

José Miguel González, hoy más conocido por la lotería que por el exitoso Grupo González Canarias que gestiona junto a sus hijos Míriam, José y Aarón, comenzó desde abajo, con una pequeña mecánica en las afueras de Granadilla de Abona, en donde se engendró su gran pasión por los rallys, hasta que a principios de los años ochenta logró montar una empresa que hoy gestiona nueve gasolineras, desde Adeje hasta Geneto, una emisora de radio (Onda Tenerife), un periódico gratuito y da trabajo a más de 120 personas.

Pero por encima de todo José Miguel González es conocido como el surtidor de fortuna después de repartir 200 millones de euros en 2013 con el 79.712, el segundo premio de la Navidad, ese del que ayer volvió a repartir once décimos (entre La Chasnera y El Porís).

Un hecho que le elevó a la fama en toda la Isla y en todo el país y del que todavía recuerda porque “hice feliz a mucha gente que hoy todavía me siguen dando las gracias”, pero también de que siga teniendo a los 120 trabajadores que compraron aquel décimo, “con el que han podido tapar sus agujeritos, algunos han comprado casas y todos siguen conmigo, excepto un cocinero que se retiró, con dos décimos, después de 17 años en la empresa”.

También recuerda aquel décimo que le guardó a Mohamed, y que cuando se lo entregó dos días después ya estaba premiado, ante la sorpresa del marroquí, con quien intercambiaba lotería. Ayer no pudo sentir esa sensación de “ponerle cara a la suerte”, porque nadie se acercó por la estación para anunciarlo, aunque recibió una llamada desde Alemania. “He comprado un número ahí y creo que está premiado”, y lo estaba, como lo han estado, a lo largo de los últimos cuatro años, muchos décimos y resguardos en las gasolineras Repsol del Grupo González.

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