Las tortugas que abundan en el lagunero parque de La Vega transmiten la bacteria salmonela y tienen un considerable impacto sobre el hábitat de la zona, ya que estos animales son unos depredadores natos que no solo se alimentan de las carpas que también habitan en este lugar, sino que incluso acechan a los pájaros (palomas incluidas) que se acercan a beber para comérselos.
Un estudio realizado por la Universidad CEU Cardenal Herrera, de Valencia, comprobó que el 29% de las tortugas analizadas en hogares de dicha comunidad han dado resultado positivo a la bacteria Salmonella spp. Clara Marín, profesora de Veterinaria, explica en la web oficial de dicho centro que “dado que los reptiles son portadores asintomáticos de salmonela, su creciente popularidad como mascotas, especialmente en el caso de las tortugas de pequeño tamaño en acuaterrarios, hace necesario recordar los riesgos de contagio, que son más altos en niños, mayores y personas con problemas en el sistema inmunitario”.
El Ayuntamiento de La Laguna, consciente de este problema, ya intentó acabar con el mismo en años pasados sin lograrlo, pero la semana que viene erradicará la presencia de estas tortugas en el lugar, por cuanto está previsto que se vacíe de agua la zona. Para ello, contará con la ayuda de la Fundación Neotrópico. Al ser cuestionado sobre este asunto, su responsable, el biólogo Jaime de Urioste, explicó: “En años anteriores retiramos entre 15 y 20 ejemplares, pero siempre quedaban algunos que rehuían nuestras trampas; ahora, al sacar el agua, no quedará ningún ejemplar, aunque siempre pueden abandonar más en la zona”. De Urioste confirmó tanto el riesgo de contagio de esta bacteria como el gran impacto que tiene en la zona, dado que se comen las plantas, las carpas y hasta las aves que se ponen a su alcance cuando se acercan a beber. “No hay motivo para la alarma -explica De Urioste-, pero es verdad que se debe evitar, por ejemplo, que los niños toquen el agua, porque luego pueden llevarse las manos a la boca; de cualquier modo, la mejor ayuda es avisar a la Fundación Neotrópico si, por el motivo que sea, la familia no puede conservar la tortuga en cuestión: nos la llevaremos gratis y no hay sanción alguna al colaborar”.
La web de la CEU Cardenal Herrera recuerda que la salmonelosis es una de las zoonosis, o enfermedad que se contagia de animales a humanos, de mayor prevalencia. Solo en Europa se detectan 100.000 casos al año. Y aunque la enfermedad se contrae mayoritariamente por consumo de alimentos contaminados, se estima que el 6% de las infecciones de salmonela en los humanos se deben al contacto con tortugas, portadoras de esta bacteria.
Aunque los carteles avisan, los vecinos deben ser responsables
El Ayuntamiento ha hecho la tarea, y el cartel que ilustra estas líneas (ubicado en el parque) así lo demuestra. Pero los vecinos deben cuidar que los niños no accedan a esta zona. Y si quiere desprenderse de su tortuga, la Fundación Neotrópico las recoge gratis.






