
A. M. S. Santa Cruz de Tenerife
Las fotos de este reportaje, obra de Fran Pallero, no son de archivo. Son de ahora mismo. En Tenerife luce el sol mientras en España y en toda Europa hay una ola de frío. La llamada ultraperificidad de Canarias, su lejanía del continente europeo, acarrea a la población de las Islas múltiples inconvenientes desde los puntos de vista económico y social. Pero esta debilidad geográfica se puede convertir en una gran fortaleza en otros aspectos, y en coyunturas como la ola de frío siberiano que azota a Europa. Este frente ha representado para el Archipiélago una inesperada e impagable propaganda turística, al mantener las Islas temperaturas prácticamente primaverales. Las imágenes en los medios de comunicación, y por las redes sociales, de los turistas tomando el sol y bañándose en las playas de Canarias, en pleno enero, con cerca de 20 grados de temperatura, y en contraposición a las grandes nevadas del continente, que permanece congelado con los termómetros bajo cero, han dado la vuelta al mundo y, según destacan los representantes del sector, han proporcionado una valiosísima proyección exterior a la marca turística de Canarias, que refrenda así su fama de paraíso invernal europeo. No en vano, son numerosos los alemanes, ingleses, franceses y nórdicos, sobre todo, jubilados y con alto poder adquisitivo, que o bien tienen en propiedad una segunda residencia en las Islas, o vienen todos los años, en invierno, huyendo de los rigores meteorológicos de sus países de origen. Esta circunstancia pone de relieve otra de las fortalezas de las que puede presumir el destino turístico de Canarias: la fidelización. Es muy alto el índice de turistas repetidores, y la buena climatología es uno de los factores determinantes.

Así, estos días, mientras los turistas se bañan en Las Teresitas, Playa de Las Américas o el Lago de Martiánez, la ola de frío siberiano azota la Península. Días atrás obligó, incluso, a activar alertas rojas en Alicante y Valencia. En ciudades del litoral, como Torrevieja, se registró la mayor nevada en casi un siglo. En Denia el manto blanco llegó hasta la misma playa con hasta 10 centímetros de espesor. El intenso frío llevó a activar protocolos para atender y proteger a las personas más vulnerables en muchos pueblos y ciudades peninsulares. Mientras tanto, el sol pasa el invierno en Canarias.





