carnaval 2017

“Casi entro en los Mamelucos, pero mi padre me dijo que me pusiera a estudiar”

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, se confiesa un carnavalero empedernido, cinéfilo confeso, amante de la música y la lectura y deportista cuando le dejan
BERMÚDEZ CARNAVALES
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El alcalde capitalino sale siempre disfrazado en grupo en los Carnavales con sus amigos de toda la vida.

JAVIER CABRERA

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, se confiesa un carnavalero empedernido, cinéfilo confeso, amante de la música y la lectura y deportista cuando le dejan. Si de algo presume es de constancia en el trabajo, de escuchar a todo el mundo y de capacidad de hacer equipo por encima de las individualidades. Pero en Carnavales se transforma.

-¿Cuáles son sus primeras nociones del Carnaval?

“Tengo dos recuerdos imborrables: uno de un concurso de disfraces en mi barrio (Valleseco) que gané, y tengo fotos. Mi padre me vistió de hombre de época. Luego recuerdo mucho ir de la mano de mis padres, disfrazado, al Recreo. Me acuerdo de ver a Los Fregolinos, iban muchos murgueros, la Fufa. Me impregnaba en aquel entonces de lo que era el Carnaval antiguo, chicharrero y mascaritas. No recuerdo haber salido jamás sin disfrazarme”.

-¿Su afición a estas fiestas le viene de tradición familiar?

“Te diría que desde muy niño. Como cualquier familia chicharrera. Mis padres se disfrazaban y salían con su grupo de amigos y a mí me disfrazaban de niño”.

-¿Recuerda su primer disfraz y qué complementos tenía?

“Ufff. Mi primer disfraz pudo ser uno de Peter Pan y el complemento era un cuchillo de plástico”.

-¿Alguna vez ha formado parte de una murga, una comparsa, una rondalla o una agrupación musical?

“Nunca formé parte de nada de lo que me has citado. Una vez estuve a punto de entrar en una murga, concretamente cuando se fundó Mamelucos, de la mano de Javier Torres, el gran diseñador de disfraces de dicha murga y que hace dos años hizo el cartel del Carnaval. El hermano de Javi y yo estábamos montando una murga en el barrio, cerca de la Cruz del Señor, y entonces nos dijeron de entrar en Mamelucos. Sin embargo, mi padre me dijo que me dejara de historias y que me pusiera a estudiar. Y así hice”.

-¿Siempre ha salido en grupo o lo ha hecho alguna vez de incógnito?

“Casi siempre he salido en grupo, lo que ocurre es que trato de pasar lo más desapercibido posible. Es decir, dentro del grupo intento que no se me reconozca, claro”.

-¿Qué es y quiénes integran la Peña El Tablón?

“La Peña El Tablón somos amigos de la Facultad de Derecho que empezamos a salir como grupo del Carnaval en 1987. Nos conocemos de la Universidad y fue allí donde se inició todo”.

-¿De quién fue la idea de salir en coches engalanados?

“En ese tema hay varios culpables, pero si tuviera que señalar a uno sería Dámaso Arteaga, que siempre ha sido muy carnavalero. Y luego, dentro del grupo, estaban los del coche. Son una serie de elementos, que se encargan de todo lo relacionado con el vehículo en cuestión, entre los que yo no estaba”.

José Manuel Bermúdez
José Manuel Bermúdez,
alcalde de Santa Cruz.

-¿En esos tiempos se cumplían las pertinentes normas de seguridad, como sucede ahora?

“En absoluto. Pienso que en eso hemos avanzado mucho. Hace tres años tuvimos algunos problemas con los coches del Carnaval y con la Feria, pero la normativa se ha ido haciendo mucho más restrictiva y hay que aplicarla para mayor seguridad de los que salgan”.

-¿Sufrieron algún incidente relacionado con lesiones más o menos de relevancia?

“Hubo una caída de Dámaso Arteaga, que tuvo que enyesarse los brazos al romperse los dos codos. Y la anécdota es que, con ese grave inconveniente, siguió saliendo durante el resto de los Carnavales”.

-¿Alguna vez le echaron de un kiosco de estudiantes o más bien le invitaron a salir? Se lo preguntaba porque dicen que invitaba mucho a la gente y eso repercutía en la caja.

“Pasapalabra” (sonríe).

-¿Qué le dicen los nombres de Jaime, Manuel, Víctor, Freddy, Dámaso, Javi, Martín, Juanma?

“Grandes amigos y no solo del Carnaval, sino amigos de mi vida. Continuamos viéndonos en cumpleaños, en bautizos y, además, seguimos quedando para vernos el 5 de enero de cada año para comer. Es una tradición que no se va a quitar nunca. A todas esas personas que me has nombrado, los sigo conservando como unos colegas de toda la vida”.

-Cuéntenos alguna anécdota de esos trajes que lucían en cada Carnaval: casos de sevillana tropical, Duquesa de Alba, Jackie Kennedy, Pretty Woman, Príncipe Encantado, azafata, Reina Madre, majorette, Paulina Rubio, etc.

“Ufff. Daría para hacer un libro. Y hay algunas cosas que se pueden contar y, como en todo libro, hay otras que no. Un año salimos de Reina Madre. Ese año, la Comisión de Fiestas había invitado a Jorge Sanz. Como el actor no conocía el Carnaval, me preguntaron si podía integrarlo en nuestro grupo. Entonces, lo disfrazamos de arlequín y salió con nosotros. Eso es algo muy propio cuando alguien viene invitado de la Península, disfrazarlo de arlequín. Y te puedo asegurar que, si quieres pasártelo bien, de arlequín es de lo peor que te puedes disfrazar. Jorge Sanz me pidió que no desvelara a nadie quién era. Estaba en un momento álgido de su carrera y ese año le habían dado un Goya por el papel desempeñado en la película Amantes. Le dije que no se preocupara y que se subiera en lo alto de la carroza que llevábamos. Me reuní con unos cuantos amigos y le íbamos diciendo a las chicas que estaban por los alrededores que si querían conocer a Jorge Sanz. Evidentemente, aquello se llenó literalmente de mujeres”.

-¿La Peña El Tablón llegó a conocer mucha gente famosa?

“La verdad es que sí, porque había posibilidades de poder conocerlos. En Carnaval siempre hay gente que sabemos que viene y otra que desconocemos que va a estar. Te voy a poner un ejemplo: gente que vino y que no se supo hasta el segundo día, como es el grupo de música U2. Es más, nuestro grupo de Carnaval tiene una foto con ellos. Y, ojo, sin saber que eran ellos. Fue en el Kiosco Numancia, casi de día y, entonces, llegaron unos amigos que nos dicen que hay unos guiris en nuestra carroza. Y en efecto, allí estaban pasándoselo en grande Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. Empezamos a sacarnos fotos, se tomaron algún que otro whisky y, hasta el día siguiente, pasaron absolutamente desapercibidos, y eso que habían salido toda la noche”.

-¿Con cuánto tiempo preparaban los disfraces?

“Con muy poco tiempo, porque éramos bastante desastres. Casi siempre esperábamos hasta el último minuto. Normalmente, en diciembre, y tras una reunión, se decidía cuál iba a ser el disfraz. Con doña Carmen, que era nuestra costurera hasta que se jubiló, hablábamos de cómo iba a ser y le consultábamos todos los detalles del mismo. Recuerdo un año en que eran las dos y media de la mañana, día de Cabalgata, y nosotros estábamos en casa de nuestro amigo Pedro, con la pistola de silicona pegando todavía algunos complementos del disfraz”.

-¿Salían todas las noches?

“Algunos años salíamos todas las noches del Carnaval. Yo, normalmente, salgo el viernes, sábado, lunes, domingo Carnaval de Día, viernes de Piñata -que para mí es un día clave-, sábado Carnaval de Día y por la noche. Es decir, salgo bastante. Donde nunca salgo es en el Entierro de la Sardina; prefiero descansar, al estar muy reventado de los días anteriores”.

-¿Qué mensaje le enviaría a los santacruceros y a los que no lo son, a pocos días del inicio del Carnaval en la calle?

“Que disfruten cada Carnaval como si fuera el último. Ese es mi mensaje. El Carnaval es para eso, para vivir el presente, vivir el momento, para olvidarse de las penas, para afrontar el año con mayor alegría. Cada uno tiene que vivir el mejor Carnaval en cada momento de su vida. El que va cambiando es uno mismo con el paso de los años, pero el Carnaval sigue estando ahí y, por lo tanto, tienes que ir adaptándote. Según la edad que tienes, los gustos, las amistades. Te repito, disfrutarlo como si fuera el último”.

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